Tendinitis Rotuliana: Resultados luego de su tratamiento quirúrgico
Dres.
Renato Vestri, Miguel Puigdevall, Matías Costa Paz, Arturo Makino, D. Luis
Muscolo.
RESUMEN
Se evaluaron en forma retrospectiva 8 pacientes con diagnóstico de tendinitis rotuliana crónica, tratados en forma quirúrgica. Todos los pacientes realizaron sin éxito un tratamiento kinesiológico preoperatorio por un mínimo de seis meses. Los ocho pacientes fueron evaluados con resonancia magnética pre y postquirúrgica donde se evaluó el tipo de señal y el diámetro anteroposterior del tendón rotuliano. Para la evaluación clínica pre y post-operatoria se utilizó el score de Lysholm, y también se valoró el retorno a la actividad deportiva. El seguimiento post-operatorio promedio fue de 15 meses, con un rango entre 6 y 35. Seis pacientes retornaron sin dolor al nivel previo de actividad física, uno retornó con menor sintomatología, y en el restante no fue posible el retorno a su actividad física habitual. La resonancia magnética demostró ser un método complementario útil para evaluar las características del tendón rotuliano, estudiar su patología intrínseca y controlar la evolución del tratamiento. El tratamiento quirúrgico es una opción terapéutica válida en casos seleccionados de tendinitis rotuliana resistente al tratamiento conservador.
INTRODUCCIÓN
La
tendinitis rotuliana en general aparece en atletas que realizan deportes con
exigencia del aparato extensor de la rodilla. Es considerada una patología
por sobreuso o sobrecarga de tracción
(2,5,6,8,12,15). Varios autores relacionaron
esta patología con los saltos, observándola en
deportes que requieren movimientos repetitivos o contracciones bruscas de la rodilla, como el volley, el basquet,
o el fútbol (1,4,8,9,11,16,17,18,19). La
fisiopatología de la tendinitis rotuliana es un tema controvertido
debido a que se asocia con causas multifactoriales
(17). Se han descrito factores intrínsecos, como
una patela alta o baja, y extrínsecos como ser, el tipo,
intensidad, frecuencia, y superficie de entrenamiento (6,8).
Algunos autores, se basan en la teoría de una fricción del
polo inferior de la rótula sobre el tendón rotuliano en la
flexión de rodilla. Los microtraumatismos a repetición del tendón
proximal producirían una alteración del proceso
cicatrizal con la producción de tejido degenerativo (8,9,12).
Si bien el diagnóstico de esta tendinopatía de inserción es
clínico, los estudios de imágenes, como la ecografía y la
resonancia magnética (RM) ayudan a
confirmarlo (5,8,13,18). Inicialmente
el tratamiento es conservador y se reserva la cirugía
para aquellos atletas que no respondieron adecuadamente
al tratamiento, y que desean retornar a sus
actividades deportivas (8,14,17). El
objetivo de este trabajo es evaluar los resultados del
tratamiento
quirúrgico de la tendinitis rotuliana crónica en
un grupo de pacientes, y valorar la utilidad de la Resonancia
Magnética por Imágenes en el estudio de esta patología.
MATERIAL
Y MÉTODOS
Fueron
evaluados
en forma retrospectiva 8 pacientes con diagnóstico
de tendinitis rotuliana crónica tratados quirúrgicamente en el Servicio de
Ortopedia y
traumatología del Hospital Italiano entre
Agosto de 1997 y Febrero del año
2000. La edad promedio de los pacientes
fue de 26 años, con un rango entre 20 y 47 años. Cinco de los
pacientes correspondieron al sexo masculino
y 3 al sexo femenino.
En cinco de los 8, el fútbol era el
deporte principal, siendo el básquet, el volley y la danza las otras
disciplinas involucradas.
Todos los pacientes presentaron síntomas por un período mayor a un año, con
un promedio de 3.5 años
(rango 1 a 6).
El
diagnóstico se realizó en forma clínica y con estudios de
imágenes que lo confirmaron. Los 8 pacientes
presentaron dolor intenso e
inflamación en el tercio proximal del tendón rotuliano,
fundamentalmente en su inserción en el
polo distal de la rótula. Para
determinar el grado de tendinitis rotuliana preoperatoria,
todos los pacientes fueron evaluados mediante la clasificación de Blazina (1,8,9,11,15). La evaluación
clínica se completó utilizando el score de Lysholm
en forma pre y post-operatorio en todos los casos, y
se valoró el retorno a la actividad deportiva de cada uno.
Se
realizó
en forma post-operatoria una evaluación subjetiva
de los resultados obtenidos en cada paciente, clasificándolos
como excelentes, buenos, pobres y malos, denominando
(3,8,14,16,17,19): Excelente: Sin dolor o síntomas mínimos luego del ejercicio con retorno total al nivel
previo de ejercicios, Bueno: Una mejoría de los síntomas con retorno
al deporte total al nivel previo de ejercicios,
Pobre: Algún dolor con la actividad; vuelta al deporte
pero a un nivel inferior al previo, y Malo: Sin mejoría.
Los
estudios de imágenes que se solicitaron fueron ecografías
pre-operatorias en 6 pacientes, y RM pre y postoperatoria
en todos los casos.
La
RM se solicitó para descartar patología intra -articular en
el grupo de pacientes que serían tratados quirúrgicamente,
para evaluar la intensidad de la señal en
el tercio proximal del tendón rotuliano, y el diámetro antero-posterior
del mismo.
Las
indicaciones del tratamiento quirúrgico fueron el fracaso
del tratamiento conservador, la persistencia de la sintomatología, y los
deseos del deportista de retomar sus actividades habituales (8).
CUADRO
I: CLASIFICACIÓN DE BLAZINA.
-
Grado I: Dolor sólo al terminar los deportes.
-
Grado II: Dolor durante y después de una actividad. Realiza actividades
satisfactoriamente.
-
Grado III: Dolor durante y después de la actividad, y más prolongado.
Dificultad en realizar actividades satisfactoriamente.
-
Grado
IV: Ruptura del tendón.
La
técnica quirúrgica realizada consistió en una primera etapa,
de una artroscopía para descartar y tratar
la patología intra-articular asociada. En
una segunda etapa, se realizó una incisión longitudinal de aproximadamente 2
cm sobre el polo distal de la rótula, con la apertura del paratendón
y una tenotomía longitudinal central en el tercio
proximal. Luego se continuó con la inspección y el debridamiento
del tejido anormal. Se realizó el legrado de la inserción proximal
del tendón, seguido de una osteotomía y
resección del polo distal extra-articular de la
rótula . Se concluyó la cirugía con el cierre por planos
de la herida.
El
período de rehabilitación comenzó a las 24 horas de la cirugía,
y se extendió entre los 3 y 6 meses siguientes, con aumentos
progresivos de la actividad.
En
la evaluación clínica pre-operatoria, seis de los pacientes
correspondieron a un grado III de la clasificación de
Blazina y dos a un Grado II. El promedio pre-operatorio del
score de Lyshom fue de 70 puntos (rango; 64-79) y el post-operatorio de 92
puntos (rango: 72-99). Seis de los pacientes retornaron al nivel previo
de su actividad física sin presentar
sintomatología (resultado: excelente).
Un paciente retorno con molestias después de realizar actividad deportiva
(resultado: bueno). En el caso restante no fue posible el retorno a la
actividad física habitual
(resultado; pobre).
En
todos los pacientes la resonancia magnética preoperatoria
demostró un aumento en grado variable en la intensidad
de la señal del tendón rotuliano (tendinosis), y un
aumento del diámetro antero-posterior del tercio proximal,
siendo este mayor a 7 mm en 6 de los pacientes, con un
promedio de 12 mm (rango 6-20 mm). En
la resonancia magnética post-operatoria se observó una disminución del tamaño de la zona de hiperintensidad del
tendón en 7 de los 8 pacientes, y en todos los casos la persistencia
del aumento en el diámetro antera-posterior.
En
la cirugía artroscópica se diagnosticaron 2 plicas sinoviales
en dos pacientes, que no habían sido detectadas en los estudios por imágenes, las cuales fueron resecadas. El
seguimiento post-operatorio promedio fue de 15 meses, con
un rango entre 6 y 35 meses.
En
deportistas con tendinitis rotuliana crónica en los que fracasó el
tratamiento conservador y que desean retornar a sus actividades deportivas, el
tratamiento quirúrgico es una
alternativa válida. El objetivo de la cirugía coincide en
las diferentes técnicas, y se basa en el debridamiento del
tejido anormal y en la agresión local intentado estimular el proceso de cicatrización. Smillie, en el año 1962,
publicó uno de los primeros artículos
sobre el tratamiento quirúrgico en la tendinitis rotuliana, realizando múltiples
perforaciones en el polo distal de
la rótula (1,8). Blazina, en el año 1973, fue el primero
en denominar a este síndrome, rodilla del saltador (Jumper's
Knee) y recomendaba la resección del polo distal
extra-articular de la rótula, con la reinserción del tendón rotuliano
(1,7,8). Existen distintas técnicas quirúrgicas descriptas
por numerosos autores, como la resección del
tejido anormal
del tendón, la
realización de
tenotomías longitudinales en el tercio proximal del mismo, las
perforaciones o resección del polo distal extra-articular de la rótula. Revisando
la literatura, observamos que los resultados del
tratamiento quirúrgico varían entre un 60% y un 90%
de buenos y excelentes, independientemente de la
técnica
quirúrgica
realizada (3,8,9,10,14,17). Nuestros
resultados son similares a los publicados por Popp
y col. en el año 1997, y por Grífíiths y col, en el año 1998, que
presentan series de 11 y 9 casos respectivamente,
con un 90% de buenos o excelentes resultados,
aunque las técnicas quirúrgicas
utilizadas fueron
distintas
(8,14). Si
bien el diagnóstico de
esta patología
se basa fundamentalmente
en la historia clínica y el examen físico, los estudios por imágenes podrían
ser de gran utilidad. La
ecografía es uno de los más frecuentemente solicitados, pero tiene
limitación en detectar cambios patológicos
intratendinosos, y en ser
operador dependiente (7). La Resonancia Magnética es uno de los mejores métodos
de estudio de patología intra y extra-articular
de la rodilla, y evalúa con gran sensibilidad
las alteraciones del tendón rotuliano
(9,13).
Diversos
autores describen para esta patología un aumento en el diámetro
antero-posterior del tercio proximal del tendón y un aumento en la intensidad
de la señal del mismo (13,14,18).
El-Khoury, define 7 mm, como el
espesor normal del tendón rotuliano en su
tercio proximal, encontrándolo aumentado en todos los
casos de tendinitis rotuliana publicados en su
trabajo (5). Nuestros hallazgos en las imágenes de la RM,
coinciden con los descriptos por El-Khoury. Shalaby
describe los cambios de la señal y del diámetro en las imágenes de
la RM en todos los pacientes con un Grado III
de la Clasificación de Blazina,
destacando la importancia de correlacionar los hallazgos de las imágenes
con la evaluación clínica en los Grados I y II (18).
A
pesar de evaluar una serie de sólo
8 pacientes, nuestros resultados son comparables a otras series publicadas en la literatura,
aunque debido al corto tiempo
de seguimiento de
nuestra población,
consideramos
a los resultados obtenidos como preliminares.
Si bien consideramos a la evaluación clínica,
con sus parámetros subjetivos y objetivos,
como fundamental para el diagnóstico
y control de la evolución,
la utilización
de la Resonancia Magnética permite
descartar patología Intraarticular asociada, y demostrar
los cambios en la señal a partir de una lesión intra-tendinosa
(tendinosis). Es además útil para evaluar
la evolución luego del tratamiento quirúrgico, en donde nos indicó
que en general la señal de hiperintensidad
tendería a desaparecer, mientras que el
diámetro antero-posterior del tendón se mantendría aumentado.
Queremos destacar, que en la literatura, no
hemos encontrado ningún trabajo que valore los resultados
del tratamiento con imágenes de Resonancia Magnética en ésta patología.
Consideramos
que deportistas con tendinitis rotuliana crónica,
sin respuesta al tratamiento conservador son potencialmente quirúrgicos, dado
que la cirugía produce
en la mayoría de los pacientes una disminución de
los síntomas, permitiendo a los deportistas retornar con
un similar nivel de actividad a su deporte habitual. La
Resonancia Magnética es de gran utilidad para estudiar esta patología y
valorar los cambios en el tercio proximal
del tendón rotuliano.
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