REPARACIÓN QUIRÚRGICA TEMPRANA EN LA DESINSERCIÓN DEL PECTORAL MAYOR
Dres.
Mauricio Ambrosi, Guillermo
Gotter, Aníbal
Acuña, Cristian
lúdica, Alejandro
Rullan Corna, Alejandro Ramos Vértiz
Resumen
La
avulsión del pectoral mayor es una
lesión infrecuente; aunque no rara. Se produce habitualmente en deportistas,
en oportunidad de una brusca
contracción excéntrica con el hombro
en abducción y rotación externa.
El primer caso fue publicado en
1822 por Patissier y desde entonces
no más de 130 casos fueron reportados.
Presentamos
un atleta masculino de 24 años que sufrió la desinserción
del pectoral mayor mientras practicaba
el ascenso a una lancha en movimiento durante el procedimiento de recolección
de buzos tácticos militares. Luego de
confirmar el diagnóstico
clínico mediante Ecografía y RNM,
reinsertamos el tendón con 3 tornillos de 3,5mm. Esta técnica (no descripta
anteriormente para dicha patología)
permite la movilización inmediata
del brazo, y comenzar con un plan
de fortalecimiento a los 30 días. Realizamos
evaluación isocinética (Cybex) y el
paciente retornó a sus actividades
habituales al cuarto mes.
Abstract
The
avulsion of the pectoralis mayor
muscle, is an uncommon lesion; although not unusual. It usually takes
place m sportsmen, during an abrupt
eccentric contraction of the muscle with the
shoulder in abduction and external
rotation. The first case was published
by Patissier in 1822 and since then
only 130 cases were reported in the
literature.
A
24 year-old male athlete suffered
an avulsion of the pectoralis mayor while he was practicing a pull up in
a speed boat for military tactical divers.
After confirming the clinical diagnosis with
ultrasound and RNM, we reinsert
the pectoralis mayor tendon with 3 screws
of 3,5mm diameter. This technique (non described previously
for this type of pathology) it allows
the early mobilization of the arm with a rehabilitation plan at 30 days. We
did an isokinetic evaluation (Cybex) and the patient returned to his habitual
activities within the fourth month.
Objetivos
1.
Presentar una variante del primer mecanismo lesiona) descrito en la literatura
para la desinserción del músculo pectoral mayor (ascenso a un vehículo en
movimiento).
2.
Describir una técnica diferente de reparación quirúrgica
mediante tornillos de 3,5mm, que permite una movilización
inmediata.
Introducción
La
rotura del pectoral mayor es una lesión infrecuente; aunque no rara. Se
produce mayormente en la practica
deportiva (levantadores de pesas, físico-culturistas,
handball, windsurf, lucha libre, esquí, etc.) y en otras actividades en las
que ocurre una brusca contracción
excéntrica del pectoral mayor con el hombro en abducción
y rotación externa. El primer caso fue publicado
en 1822 por Patissier y desde entonces no más
de 130 casos fueron reportados. La ruptura del pectoral
mayor puede ser subdiagnosticada cuando la fascia
queda intacta, ocultando el defecto de la pared axilar anterior en las
rupturas completas; y cuando no hay una limitación funcional marcada en las
rupturas parciales. Las radiografías generalmente son negativas, brindando sólo signos
indirectos como la pérdida de la sombra del pectoral. La ecografía nos
permite observar el sitio donde se ubica la brecha y cuantificar la dimensión
del hematoma lesional.
La RNM nos brinda un diagnóstico preciso de la
lesión, por lo que se la considera el método complementario de elección
para definir la conducta terapéutica. Es importante la ubicación topográfica
de la lesión para
determinar qué casos deben ser reparados quirúrgicamente en base a la
clasificación de Ronald Tietjen.
Históricamente
esta patología pasó desapercibida ante los ojos incautos, por lo que la
mayoría de los trabajos publicados
se refieren al tratamiento de lesiones crónicas.
La
cirugía de la RPM no presenta dificultades cuando la
lesión es distal y es realizada en el período agudo.
El
rol de la rehabilitación temprana es de gran importancia en pacientes de alto
rendimiento deportivo o gran demanda funcional.
Reporte
del Caso
Se
presenta el caso de un atleta de sexo masculino de 24 años de edad que sufrió
la desinserción del pectoral mayor derecho, mientras practicaba el ascenso a
una lancha
en movimiento durante el procedimiento de recolección de buzos tácticos
militares. El mismo se encontraba en el agua e introdujo el miembro superior
derecho en el aro de recolección con la embarcación en movimiento.
Fue derivado para su tratamiento 48hs. luego del
accidente. El paciente refirió haber sentido un dolor quemante en la región
axilar derecha e impotencia funcional
para la aducción y rotaciones. Al examen físico se observó:
equimosis en cara anterointerna del brazo derecho en su tercio proximal, hiato
visible y palpable en pared axilar anterior. Se realizaron radiografías,
ecografía y RNM determinando de esta manera la topografía de la lesión. Basándonos
en los datos
obtenidos, la lesión fue incluida en el grupo IIID según
la clasificación de Tietjen es decir, una avulsión tendinosa
con indicación quirúrgica. La lesión fue reparada 96 hs después del
accidente, mediante un abordaje interdeltopectoral
ampliado, identificando la avulsión tendinosa.
A continuación realizamos un surco óseo
de 50 x 5 x 2 milímetros en el lecho anatómico con escoplo laminar, donde se
reinsertó el tendón avulsionado
con tornillos de 3,5mm, reforzando los ojales
con una jareta de hilo reabsorbible grosor 1-0. Se colocó inmovilización
parcial con cabestrillo tipo Vietnam por
48hs.
La
rehabilitación, fue pautada a distancia, porque el paciente regresó a su
lugar de origen luego del alta hospitalaria. Indicamos movilización asistida
y estimulación propioceptiva
con rotación externa pasiva, para continuar
a partir de la tercer semana con ejercicios de movilización activa libre. A
la cuarta semana agregamos movilización activa resistida, con carga
propioceptiva y flexibilidad. La rehabilitación continuó hasta el tercer
mes, momento
en el que se le realizó una evaluación isocinética (Cybex). El resultado
fue satisfactorio en comparación con
el miembro sano.
Discusión
El
primer caso descrito corresponde a un hombre con
ruptura del músculo pectoral mayor, al intentar colgarse
bruscamente de un vehículo en movimiento. En los últimos
años hubo un incremento en el número de casos publicados que hacen
referencia de la lesión en deportistas
de alto rendimiento y la necesidad de su tratamiento quirúrgico según el
sitio topográfico de la lesión.
Generalmente
esta lesión fue descrita desde la cronicidad
y creemos que existen tres razones que lo explican:
•
Demora en la consulta, mayormente en caso de lesiones
de bajo grado (I y II de Tietjen) y en las rupturas completas en los que la
vaina tendinosa queda intacta y no permite detectar el defecto de la pared
axilar anterior.
•
Los politraumatizados en accidentes de tránsito, donde el diagnóstico se
retrasa al quedar en un segundo plano.
•
No solicitar los estudios apropiados para detectar la lesión (Ecografía,
RNM), fundamentalmente por carecer de sospecha clínica.
La
aparición de la RNM a fines de los '80, permitió una mejor y más precisa
planificación de la cirugía en los casos que requerían de ésta y se
lograron de esta forma,
mejores resultados funcionales.
Consideramos
que la clasificación de R. Tietjen es una herramienta útil para determinar
qué tipo de lesiones
deben ser intervenidas quirúrgicamente. Las lesiones de
tipo IIIc y IIId requieren reparación quirúrgica, el resto
responden bien al tratamiento conservador con inmovilización
y analgésicos.
Para
las lesiones tendinosas, la técnica de reparación
quirúrgica habitualmente descripta se basa en la reinserción
del pectoral mayor mediante la utilización de puntos de sutura transóseos.
Otros autores proponen la utilización de arpones; pero consideramos que el
uso de tornillos de 3,5mm brinda un amarre de mayor resistencia y
permite la movilización inmediata.
La
rehabilitación temprana constituye un pilar fundamental para la recuperación
completa luego de una ruptura del pectoral mayor en deportistas y personas que
ejercen actividades de gran esfuerzo.
La
evaluación isocinética en forma comparativa con
el miembro sano nos permitió valorar cuantitativamente la recuperación
funcional del músculo lesionado, como
así también de los grupos musculares agonistas y antagonistas. Esto es
especialmente útil en deportistas de
alta competencia como herramienta para asegurar la fortaleza del músculo
rehabilitado y determinar el momento apropiado para el retorno a las
actividades habituales.
Conclusiones
1.
Sospechar siempre una lesión del pectoral mayor ante
un paciente que presenta equimosis en el tercio próximal
del brazo o en la pared anterior del tórax y más aún si existe depresión
en la pared axilar anterior e impotencia funcional a la aducción y rotaciones
del hombro.
2.
Todos los casos agudos con ruptura completa deben
ser reparados quirúrgicamente.
3.
El empleo de tornillos de 3,5mm es una alternativa
más económica que los arpones y técnicamente menos
demandante que los puntos transóseos.
4.
La reparación temprana del músculo pectoral mayor garantiza la pronta
reinserción del paciente a sus actividades habituales.
5.
La evaluación isocinética es una herramienta importante para valorar la
recuperación del grupo muscular y su aptitud para soportar las exigencias de
los deportistas
de élite.
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