TRATAMIENTO
FUNCIONAL DE LOS ESGUINCES
EXTERNOS AGUDOS GRAVES
DEL TOBILLO
Dres.
Vicente Paús, Federico Torrengo, Fernando Bourdoncle, Pablo
Del Compare, Lic. Alberto Filipe
Resumen
El
objetivo de este trabajo fue demostrar
la eficacia del tratamiento funcional
en los esguinces externos agudos graves del tobillo. Se realizó una evaluación
retrospectiva a 15 pacientes
deportistas de élite, mujeres y hombres
de 17 a 36 años de edad que
recibieron tratamiento funcional entre
los años 1993 y 2003, tras haber sufrido esguinces agudos graves grado II y
III de la clasificación anatomopatológica
de Castaing, y grados III
y IV de la clasificación de severidad de las lesiones de Paús y col. con un seguimiento
mínimo de 4 meses y máximo
de 30 meses. Se muestran los resultados logrados en cuanto a los
síntomas (dolor, edema, rigidez e inestabilidad
subjetiva), al nivel de restauración de la fuerza muscular, el retorno
a la actividad deportiva (tiempo
de retorno y nivel deportivo al que retornaron),
la laxitud articular residual
y si existieron recidivas de la lesión. Los resultados de nuestro trabajo nos
demostraron que más del 70% de los pacientes tratados tuvieron
un bostezo radiológico residual de 2° o menor y un cajón residual de 2 mm o
menor; que más del 60% de los
deportistas retornaron a su actividad
deportiva entre las semanas 10 y
12 de tratamiento; que el 100% de
los pacientes tuvieron articulaciones
estables en las pruebas semiológicas; que el 100% de los pacientes retornó
al mismo nivel deportivo previo
a la lesión; que más del 93% de los
pacientes no tuvieron episodios de
inestabilidad en su seguimiento; que
más del 66% de los deportistas no
tuvieron dolor al retornar a su actividad
deportiva; que el 80% de los
deportistas no tuvieron edema al retornar a la competencia; y que ninguno
de los 15 pacientes tratados (100%) tuvieron recidivas de su lesión.
Con el tratamiento funcional de los esguinces externos agudos graves
del tobillo se logra la reparación completa
de los tejidos capsuloligamentarios dañados, la rehabilitación completa
de la propiocepción y de la fuerza muscular, obteniendo excelentes resultados
finales, con un menor tiempo
de retorno al mismo nivel deportivo previo a la lesión y disminuyendo los
costos del tratamiento sin la necesidad de realizar un tratamiento quirúrgico,
el cual es indicado en casos
de lesiones óseas (fracturas transcondrales
del astrágalo o maleolares)
asociadas a la lesión ligamentaria.
Las
lesiones del tobillo se hallan en 2° orden de frecuencia detrás de las
lesiones musculares en los deportes, y los esguinces externos del tobillo son
la lesión ligamentaria
más frecuente, el 22% de las lesiones del fútbol
juvenil, el 19% de las lesiones del fútbol profesional, con estadísticas de
diferentes autores que varían desde
el 16% hasta el 31%; en basketball y volleyball representan
del 30 al 45% de todas las lesiones. Los esguinces externos representan el 85%
de todas las lesiones
del tobillo, siendo más del 95 % lesiones leves, y
sólo el 3% corresponden a lesiones graves y severas (gr. II-III). El
complejo ligamentario lateral del tobillo está compuesto por 3 haces
ligamentarios: el peroneo astragalino anterior (PAA), el peroneo calcáneo
(PC) y el peroneo astragalino posterior (PAP). Las lesiones de este ligamento
ocurren por un mecanismo de inversión forzada del pié, combinando fuerzas de
flexión plantar y supinación del
pié. El diagnóstico clínico incluye el interrogatorio para conocer
el mecanismo lesional, la impotencia funcional que le originó (pudo seguir
jugando?) y la existencia de antecedentes de lesión; la observación del
paciente es fundamental,
siendo datos importantes la imposibilidad de
marchar por sus propios medios tal como se valora en el
protocolo de Ottawa y que debe hacer pensar en la presencia de fracturas,
tanto de los maléolos como del astrágalo o del pie, y la presencia y
severidad del hematoma, el cual se halla en directa relación con el grado de lesión
(a mayor hematoma, mayor gravedad). La palpación
las estructuras óseas como ambos maléolos, base del 5to. metatarsiano y
escafoides tarsiano permitirá completar los criterios de Ottawa para descartar lesiones óseas asociadas.
Las pruebas de estabilidad articular deben ser siempre
realizadas en agudo, el tobillo contralateral debe ser
evaluado en primer término para conocer la laxitud articular constitucional
del paciente, y recién después se evalúa el tobillo lesionado; el cajón
anterior debe ser primer
la maniobra a realizar y luego los bostezos, externo e interno. La
sensibilidad y especificidad diagnóstica de estas
maniobras es del 95%. Se deberá luego descartarla presencia
de otras lesiones asociadas, las lesiones de la sindesmosis
tibioperonea con sus maniobras especificas, las lesiones tendinosas evaluando
la función activa contra resistencia de los tendones peroneos, tibial
anterior y tibial posterior; evaluar el retropié en busca de lesiones del proceso
posterior del astrágalo realizando las maniobras especificas para tal fin, y
siempre evaluar la indemnidad del tendón de Aquiles, recordando que más del
50% de las roturas
agudas de dicho tendón pasan inadvertidas por un diagnóstico equivocado de
esguince de tobillo.
Los
estudios complementarios que deben ser realizados
en agudo son las radiografías simples para descartar lesiones óseas, y las
radiografías con stress (cajón anterior
y bostezo externo) para confirmar el grado del esguince.
En forma diferida, dentro de la primer semana de evolución,
con la Resonancia Magnética Nuclear confirmaremos
la presencia de contusión medular ósea que acompaña
a los esguinces en porcentajes que van desde el
18% hasta el 39% de los casos y que es causa de persistencia
de dolor durante la rehabilitación. La Tomografía Axial Computada se
solicita en caso de sospecha de
lesión ósea no visualizada en las Rx. (esto puede ocurrir
en hasta el 30% de las fracturas). En caso de confirmarse una fractura
transcondral del astrágalo, deberá realizarse un artroscanner (TAC con
inyección de contraste
intraarticular) para conocer con exactitud el estado del hueso subcondral, la
extensión y profundidad de la lesión y el estado de revestimiento del cartílago,
para lograr una precisa planificación preoperatoria si fuera necesaria.
El
PAA es siempre el primer haz afectado, y de acuerdo al grado de severidad de
la lesión pueden luego afectarse
el PC y el PAR Utilizamos para este trabajo al igual que
en nuestra práctica médica diaria la clasificación anatomopatológica de
Castaing, en la cual se agrupan las lesiones en 4 grados de acuerdo a las
estructuras ligamentarias
dañadas, obteniendo el diagnóstico exacto para cada
grado de acuerdo a los grados de apertura articular externa que se obtienen
con radiografías dinámicas realizadas en agudo (bostezo y cajón). En el
grado 0 (leve) hay una distensión del PAA sin ruptura, no existiendo apertura
articular comparativa en las Rx.; en el grado I (moderado)
existe una ruptura del PAA junto a la cápsula anterior lo que se traduce en
las Rx. con una apertura articular externa de hasta 10° comparándolo con el
tobillo
contralateral; el grado U (grave) se da por una ruptura del
PAA y del PC, evidenciándose una apertura articular externa
comparativa de hasta 20°; en el grado III (severo)
la ruptura es completa, involucrando cápsula articular, PAA,
PC y PAP, y la apertura articular que se obtiene con las
Rx. dinámicas en mayor a 20° comparativos. Esta clasificación
anatomopatológica, la asociamos en la práctica diaria
a la clasificación de severidad de las lesiones (adaptada
por Paús y col) que divide a las lesiones de acuerdo
al tiempo de recuperación que demanden en 1 grupos:
grado I (leves): de 1 a 7días; grado II (moderadas). de
8 a 21 días; grado III (graves), de 22 a 60 días; y grado IV (severas), de 60 días en adelante o la incapacidad permanente.
Estas dos clasificaciones se correlacionan con los tiempos necesarios para la curación con el tratamiento
funcional de la siguiente manera:
Clasificación de Castaing |
Clasificación de Paús |
0
(leve)
I
(moderado)
II
(grave) y III (severo)
|
I
(leve)
III
(grave)
IV
(severo)
|
Los
casos involucrados en esta última asociación (graves
- severos de Castaing y severos de Paús) fueron seleccionados
para la evaluación de los resultados obtenidos
con el tratamiento funcional en este trabajo.
El tratamiento de los esguinces graves sigue siendo aún motivo de controversia. Los tres tipos de tratamientos preconizados son la inmovilización, la movilidad temprana controlada (tratamiento funcional) y la cirugía. La inmovilización enyesada es el más antiguo de estos tres métodos, pero ha perdido terreno por los efectos de la "enfermedad del yeso" en deportistas; a pesar de las diferentes nuevas variantes para realizar la inmovilización como materiales plásticos o Walkers, ha perdido terreno en los resultados finales con respecto a los otros tratamientos. El tratamiento funcional ha demostrado excelentes resultados finales y actualmente evolucionan las diferentes técnicas de tratamiento junto con el avance tecnológico de los distintos materiales para fabricar vendas elásticas adhesivas y los diferentes tipos de ortesis que pueden utilizarse. El hecho de brindar similares o mejores resultados que el tratamiento con inmovilización y el tratamiento quirúrgico hace que en la actualidad se tienda a optar por este tipo de tratamiento. Sin embargo el tratamiento quirúrgico, buscando lograr una reconstrucción anatómica, sigue teniendo sus adeptos. En nuestro grupo de trabajo, fieles a principios conservadores de tratamiento, teniendo en cuenta que se logran similares o mejores resultados con el tratamiento funcional sin la necesidad de realizar una cirugía, realizamos el tratamiento funcional con movilidad temprana controlada. El propósito de este trabajo es mostrar la forma en que realizamos el tratamiento, la rehabilitación y los resultados finales obtenidos.
Material
y métodos
En
los últimos 10 años, 15 pacientes con esguinces externos
agudos grados II y III de Castaing (graves y severos)
que se corresponden en la severidad con el grado
IV de Paús, fueron tratados en forma funcional. Hubo 12 esguinces grado II
(80 %) y 3 grado III (20 %). Todos los pacientes eran deportistas, 9
futbolistas, 2 jugadores de volley, 2 jugadores de rugby, 1 jugador de básquet
y 1 de hockey, con un rango de edad de 17 a 36 años
(n= 22,1 años). El diagnóstico fue realizado en forma
semiológica y la gradificación del esguince fue realizada con radiografías
con stress (bostezo y cajón) en forma
aguda; se descartaron lesiones asociadas. El tratamiento funcional comenzó
una vez gradificado el esguince.
El seguimiento mínimo fue de 4 meses y el máximo fue
de 30 meses.
Tratamiento
funcional
El
tratamiento funcional de los 15 esguinces graves y severos consistió en una
movilidad controlada durante 6 semanas que
se realizó con vendaje elástico adhesivo (tipo Tensoplast)
y brace limitador de la inversión/eversión (tipo Aircast)
las 3 primeras semanas sin apoyo corporal (ayudados con muletas de marcha) y
las otras 3 semanas con apoyo
corporal; los diferentes trabajos fisiokinésicos comenzaron
con el inicio del tratamiento. Finalizadas las 6 semanas,
se retiraron el vendaje y el brace y se completó la etapa de rehabilitación
hasta el alta deportiva.
La
forma de realizar el tratamiento fue la siguiente. Se realizó un rasurado
piloso desde el tercio inferior de la pierna
hasta el pié, se protegieron las zonas delicadas de la piel con cinta
hipoalergénica y se aplicó un strapping de
tela adhesiva con 3 bandas en "U", verticales tensadas desde interno
hacia externo para evitar la inversión del
pié, y 3 bandas horizontales sobre el pié; las bandas fueron
dispuestas en forma alternada. Por encima de este strapping, se colocó el
vendaje elástico adhesivo con una disposición tal que limitara la inversión
y finalizando su colocación
con una disposición circular; finalmente, el brace tipo
Aircast fue colocado. Concluida la primer etapa de 3 semanas, el strapping y
el vendaje fueron cambiados y comenzó
la segunda etapa de 3 semanas ya con apoyo corporal. Finalizadas las 6
semanas, se retiraron todos los elementos
que controlaban la movilidad.
El
pié, de esta forma queda imposibilitado para realizar movimientos de inversión,
pero conserva la capacidad de realizar movimientos controlados de flexión
plantar y flexión
dorsal. Este control de la movilidad es la base del tratamiento
funcional. La limitación de la inversión del pié permite la cicatrización
de las estructuras externas dañadas, y la posibilidad de realizar movimientos
de flexión plantar y dorsal permite mantener funciones propioceptivas,
fundamentales para la rehabilitación completa de la articulación.
Rehabilitación
La
rehabilitación es parte fundamental del tratamiento
funcional; las diversas acciones fisiokinésicas varían de acuerdo a la etapa
en la que se halle la lesión. En la fase inicial, los objetivos serán
controlar el edema, la hemorragia y los dolores posteriores a la lesión; el
tratamiento inicial incluye protección, descarga, críoterapia y elevación
del miembro. Para la protección utilizamos un brace para controlar la inversión
- eversión, la descarga se realiza con muletas de marcha, y el hielo lo
aplicamos en fases
de 20 minutos cada 2 horas.
En
estos esguinces graves de tobillo, dada la condición de trabajo en equipo
interdisciplinario, el kinesiólogo luego
actúa sobre el paciente en los momentos previos a la confección del vendaje
funcional, realizando técnicas de drenaje linfático para disminuir el edema
que habitualmente
se instala en el tobillo. Ya que el vendaje elástico adhesivo colocado en
forma circular tiene principalmente una
función vascular, la aplicación del mismo en un tobillo edematizado,
facilita el drenaje, por lo cual la vida útil de este
disminuye por aflojamiento. Por este motivo, es aconsejable
disminuir lo más posible el edema antes de confeccionar
el vendaje.
El
objetivo fundamental de la rehabilitación será evitar recidivas de la lesión,
para lo cual, en diferentes etapas se trabajarán la movilidad y el control
neuromuscular, el
cual está compuesto por la fuerza muscular, la propiocepción, la velocidad
de reacción muscular y el control postural.
La
recuperación de la movilidad mejorará la función del tobillo, disminuyendo
la presencia de adherencias, que posteriormente podrían ser una causa de
dolor. La fuerza muscular debe recuperarse para evitar recidivas, pero el
fortalecimiento de los músculos eversores del tobillo debe estar acompañado
de un adecuado control propioceptivo.
El objetivo de la rehabilitación propioceptiva es principalmente
mejorar la velocidad de respuesta eversora de los músculos ante la presencia
repentina de un mecanismo
inversor que ponga en riesgo la integridad ligamentaria. Debe ser evaluada
también la postura del tobillo y pié, y el calzado que se utiliza.
La
falta de control neuromuscular trae como consecuencia la inestabilidad
funcional, que es ajena a la estabilidad
articular del tobillo. Dado que con el tratamiento funcional obtenemos muy
buenos resultados finales en cuanto a la estabilidad y movilidad del tobillo,
la presencia de una inestabilidad
funcional por no realizar una adecuada rehabilitación neuromuscular es
una causa importante de
recidivas de la lesión.
La
posibilidad de contar con un dispositivo isocinético (Cybex) para realizar
los ejercicios de fortalecimiento y para
controlar la evolución del desarrollo de la fuerza muscular es muy
beneficiosa. Con este método podemos trabajar la fuerza en forma excéntrica
de los músculos
eversores, ya que durante el mecanismo de la lesión, este
grupo muscular debe resistir el movimiento de la inversión.
En la evaluación se toma como parámetros para otorgar
el alta competitivo un déficit bilateral menor al 10%
y una relación 1:1 (normal) para los grupos inversores - eversores.
El
protocolo de rehabilitación se detalla a continuación:
1°
a 3° semana (con estribo, vendaje y brace)
=> Ejercicios isométricos con elevación del miembro
inferior.
=> Marcha con muletas sin apoyo.
4°
semana
=> Rehabilitación de la marcha con apoyo parcial inicialmente
y luego con apoyo total.
=> Movilización de la flexión plantar y dorsal.
=> Ejercicios de fuerza con polea para la flexión plantar
y dorsal.
=> Ejercicios isométricos de peroneos y tibial posterior.
5°
semana
=> Bicicleta.
=> Marcha atlética.
6°
semana
=> Trabajos de fuerza selectiva de los músculos tibial
anterior, tibial posterior, gemelos y peroneos.
=> Ejercicios propioceptivos estáticos sobre el suelo.
=> Trabajos de pre-trote en cama elástica, colchoneta
y en el suelo.
7°
semana (se retiran estribo, vendaje y brace)
=> Fisioterapia.
=> Trote.
=> Movilización
de la inversión y eversión.
=> Trabajos
de fortalecimiento en inversión y eversión
con máquina isocinética.
=> Trabajos
propioceptivos en colchoneta, cama elástica, tabla de Freeman.
8º
semana
=> Trabajos
propioceptivos y de coordinación en el
campo de juego con el elemento.
=> Trote
en círculos, desplazamientos laterales, arranque y freno.
=> Trabajo
físico con el grupo.
9º
a 12º semana
=> Trabajos específicos de campo y de la actividad
deportiva.
=> Evaluaciones isocinéticas hasta la compensación muscular para otorgar el ALTA DEPORTIVA.
Criterios
para otorgar el alta médica
Fueron
utilizados 4 criterios para otorgar el alta médica
en los deportistas tratados:
=> Respeto de los tiempos biológicos de curación articular:
10 semanas.
=> Cumplimiento
de todas las etapas de rehabilitación.
=> Rx. con stress de control durante la semana 12.
=> Compensación
de la fuerza muscular inversora
/ eversora (relación 1:1) y compensación con él lado contralateral en la
evaluación isocinética.
El
único deportista que no cumplió con estos 4 parámetros
fue OJ. a quien se le realizó un tratamiento funcional fuera de protocolo.
Discusión
El
tratamiento de los esguinces externos agudos graves del tobillo, es eje
permanente de discusión. Desde el tratamiento
con yeso, pasando a otros métodos más modernos de inmovilización, o el
tratamiento funcional con
sus diferentes variantes o aún la cirugía, cada grupo de trabajo ha mostrado
sus resultados y la conveniencia o no de alguno de estos métodos. Es
indudable que el tratamiento
funcional es el método que más ha progresado,
llegándose hoy en día a discutir las nuevas formas de
realizar este tratamiento, apoyado este hecho en los continuos
avances tecnológicos para la fabricación de nuevos
materiales.
Los
adeptos al tratamiento enyesado, reconocen los inconvenientes que acarrea el
uso del yeso y que la rehabilitación posterior es dificultosa, sobre
todo para recuperar la movilidad articular completa y las funciones propioceptivas,
pero justifican dicha elección en la falta de
medios para realizar un tratamiento funcional o en un paciente que puede ser
rotulado como "no colaborativo" para realizar las distintas etapas
de dicho tratamiento, lo que en un deportista es muy poco frecuente. Es cierto
además que el tratamiento funcional exige un accionar y control médico más
estricto que el tratamiento con yeso.
Otra
alternativa de tratamiento es realizar un "tratamiento
mixto", consistente en 3 semanas de yeso tradicional, y luego 3
semanas de tratamiento funcional, asegurándose
de este modo la cicatrización en la primer etapa
y recuperando las capacidades disminuidas en la segunda etapa. Esto ha sido
avalado por diversos autores.
El
tratamiento funcional parece ser la opción de tratamiento más adecuada,
logrando resultados similares o mejores
que el tratamiento quirúrgico en diversos reportes teniendo como fundamento
la movilidad temprana controlada de la articulación cuyo efecto principal
se manifiesta a través de una menor pérdida de las funciones propioceptivas
y evitando las complicaciones de
la cirugía. Se discute actualmente sobre el uso de nuevas formas de realizar
el tratamiento, con nuevos materiales,
como distintos tipos de "brace" con los cuales diversos autores
refieren los mejores resultados para el tratamiento funcional. Sin embargo, el
tradicional tratamiento con strapping, vendas elásticas adhesivas y brace
se muestra como un tratamiento muy estimulante para
el deportista por la variedad de acciones que debe realizar
junto al kinesiólogo durante el tratamiento, buscando
además mantener capacidades aeróbicas y funcionales en los sectores
corporales no afectados.
La
cirugía ofrece al médico la posibilidad de asegurarse una reparación
completa; este hecho se apoya fundamentalmente en la inexistencia de recidivas
de la lesión, pero la posibilidad de complicaciones post operatorias y el
encarecimiento de los costos del tratamiento deben hacer reflexionar sobre la
conveniencia de realizar este tratamiento,
ya que no ha demostrado mejores resultados que
el tratamiento funcional.
La
rehabilitación juega un papel primordial desde las primeras etapas del
tratamiento hasta lograr la recuperación
total de la función articular. Diversos autores han remarcado
la importancia de la recuperación de la capacidad propioceptiva para la
restauración de la función articular normal y evitar recidivas de la lesión.
Los trabajos para
recuperar la fuerza de los inversores, eversores, flexores
y extensores del pié se realizan en máquinas isotónicas e isocinéticas. La
posibilidad de contar con un dispositivo isocinético de Cybex, no sólo
permite rehabilitar la fuerza sino además controlar la evolución de la
rehabilitación y confirmar el equilibrio muscular necesario para el alta
médica.
Es
de fundamental importancia para evitar las recidivas de la lesión, el
cumplimiento de los 4 parámetros necesarios para otorgar el alta médica.
El
análisis de los resultados de los pacientes con esguinces
de tobillo graves y severos tratados en forma funcional,
nos demuestra que:
=> Más
del 70 % de los pacientes tratados tuvieron un bostezo residual de 2° o
menor, y un cajón residual de 2
mm o menor.
=> Más del 60 % de los pacientes retornaron a su actividad
deportiva entre la 10° y la 12° semana de tratamiento.
=> El
100 % de los pacientes retornó al mismo nivel de
competencia previo a la lesión.
=> El
100 % de los pacientes tuvieron articulaciones
estables en las pruebas semiológicas.
=> El
93,4 % de los pacientes no tuvieron episodios de inestabilidad.
=> Más
del 66 % de los pacientes no tuvieron dolor a
retornar a su actividad deportiva, y 20 % de los restantes tuvo dolor sólo
durante el primer mes de competencia (sin implicancias en su desempeño
deportivo).
=> El 80 % de los pacientes tratados no tuvieron edema al retornar a la
competencia.
=> Ninguno
de los 15 pacientes tratados (100 %) tuvieron recidiva de la lesión.
Es
importante remarcar el caso de OJ., quien al realizársele un tratamiento
funcional fuera de protocolo, no respetó
los 4 parámetros necesarios para otorgar el alta médica, y los resultados de
las Rx. con stress de control mostraron
que el bostezo y el cajón residual fueron mayores
que en el resto de los deportistas tratados, abriendo un interrogante en
cuanto al futuro de la estabilidad de
su tobillo y la posibilidad de un proceso degenerativo articular secundario a
la lesión.
Apoyados en los resultados que muestran los reportes de los más prestigiosos autores mundiales, realizamos desde hace más de 15 años el tratamiento funcional. La presencia de una fractura (transcondral del astrágalo o maleolar) asociada a la lesión ligamentaria es la única indicación para realizar un tratamiento quirúrgico. Los resultados obtenidos y demostrados en este trabajo reafirman que con un tratamiento conservador funcional, sin las complicaciones que puede ocasionar una cirugía y con menores costos económicos se logran excelentes resultados finales con una reinserción deportiva completa y sin recidivas.
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