¿POR
QUE ES DIFERENTE EL NIÑO DEPORTISTA
DEL ADULTO DEPORTISTA?
Dres.
Juan Carlos Krauthamer, Marcelo Blanco, María Pía Gotter, Gabriela
Sobrado
Sector
Artroscopía y Deporte. División
de Ortopedia y Traumatología Hospital de Niños "Dr. Ricardo Gutiérrez"
Introducción
En
los últimos años se ha producido un
incremento en la incidencia de Lesiones
Deportivas en las poblaciones infanto juveniles, siendo un motivo de consulta
muy frecuente dentro de la atención médica diana. Paralelamente,
es cada vez mayor la cantidad de niños y adolescentes que ingresan a la alta
competencia, sometiéndose
a regímenes de entrenamiento desde
edades muy tempranas. Muchos
de estos deportistas reciben entrenamientos
similares a los aplicados
en los adultos, para ellos seria considerado
una sobreexigencia y/o además
un entrenamiento inadecuado, no contemplándose en muchos casos
los procesos normales de crecimiento
y desarrollo, por desconocerse conceptos pediátricos. Esto
es entendible, debido a que muchos
de los encargados del deporte infantil reciben escasa o nula información en
su etapa formativa acerca
de las pautas de entrenamiento en
la infancia.
Con
los programas de formación médica ocurre
algo similar, lo que conlleva
de alguna forma, a no comprender la
realidad del niño deportista.
Frente
a esta realidad se observa lesiones
por sobreuso, dificultad en el diagnóstico, subestimación de la gravedad
por parte de los responsables del
deporte infanto juvenil, estos son algunos
de los motivos que hacen oscurecer
el pronóstico de las lesiones, o
lo que es peor dejar secuelas permanentes.
Es
importante remarcar que hasta ahora
la gran mayoría de las lesiones deportivas
han sido encaradas desde el punto de vista del tratamiento y
la rehabilitación, no interiorizándose
en Aspectos Preventivos, lo cual, no solo ha elevado el número de lesiones,
sino que también se incrementó
la gravedad de las mismas. Para comenzar a cambiar esta realidad,
vamos a considerar en esta primera comunicación introductoria algunos
principios fundamentales que diferencian
a los niños y adolescentes de los adultos que en nuestra experiencia son
indispensables para la práctica diaria con el trato de niños deportistas.
Diferencias
del niño respecto del adulto
1.
Crecimiento, desarrollo, fisiología
Las
variables fisiológicas son diferentes durante las distintas etapas del
desarrollo hasta llegar a edades adultas.
Todos los sistemas están sometidos a cambios permanentes,
(la frecuencia cardíaca basal mayor, la frecuencia respiratoria
basal mayor, etc.) incluso el aparato locomotor, donde las variables antropométricas
también presenttan cambios evolutivos (se ven desproporciones de los miembros
durante el pico de velocidad de crecimiento).
Cualquier
lesión o enfermedad que afecte el proceso de
crecimiento y desarrollo puede tener consecuencias futuras
irreversibles. A fin de evitar estas consecuencias, el mismo debe ser
monitoreado en forma constante. Uno de
los métodos más utilizados para el monitoreo del crecimiento
en los niños, es a través de las tablas de percentilo
de peso y talla, confeccionadas para tal fin.
2. Cartílago
de Crecimiento
La
presencia del cartílago de crecimiento o fisis en el aparato
locomotor del niño, justifica por si sola la existencia de la Traumatología y
Ortopedia Infantil como especialidad.
Es
el órgano responsable del crecimiento en longitud de
los huesos. La
fisis actúa como elemento que absorbe impactos, es
la estructura "fusible" regional, protegiendo las superficies
articulares de las fracturas conminutas, que pueden observarse en los adultos.
Es una estructura biomecánicamente más débil que los ligamentos, permitiendo
el desprendimiento epifisario antes de que se lesione el ligamento,
tal es así que "la lesión ligamentaria es el último diagnóstico
por considerar en un niño".
Como
consecuencia de la lesión del cartílago de crecimiento,
se puede generar un cierre fisario de diferente magnitud,
tanto parcial o total, generando la aparición de una barra ósea, dando lugar a
deformidad angular progresiva y/o acortamientos visibles, y/o incongruencia
articular.
3.
Periostio
Es
el órgano responsable del crecimiento transversal del
hueso.
La
presencia de periostio mas grueso que el del adulto significa gran capacidad
osteogénica frente a las lesiones
óseas. Su indemnidad en una lesión fracturaría facilita la reducción y estabilización.
Es importante no lesionarlo durante las maniobras de reducción.
Como
consecuencia de su lesión puede interponerse
en el trazo fracturario, impidiendo su reducción.
4.
Núcleos de crecimiento epifisario
Son
los órganos de crecimiento y desarrollo articular. Su lesión puede alterar la
forma y función articular
Las
radiografías son de difícil interpretación como consecuencia de la presencia
de los núcleos de crecimiento, los cuales cambian con la edad. Además
algunas epífisis y apófisis en la niñez son radiolúcidas.
Para
un ojo no experimentado, puede pasarse por alto la fractura rotada del cóndilo
externo humeral y confundirla
con núcleos de crecimiento, con las graves consecuencias que ello implica,
circunstancia que no se
observa en el adulto.
5.
Estructura ósea
Es
más porosa que el hueso adulto, por el mayor diámetro de los canales de
Havers, dando frente a la noxa
traumática mayor plasticidad ósea, permitiendo mayor flexión,
acomodamiento o incluso la fractura en tallo verde.
6.
Articulaciones
En
el caso particular de la rodilla, los meniscos del niño a la inspección en
ocasión de un examen artroscópico son de color blanquecino, de bordes netos y
aspecto traslúcido.
El menisco del adulto es de color amarillento, de bordes despulidos y aspecto
mas opaco. En principio
se podría suponer que estas diferencias se presentan
solo por la edad, pero si se analiza desde el punto de
vista histológico el menisco del niño es mas vascularizado, con mayor cantidad
de células y escasa matriz de colágeno,
a la inversa del adulto. Estas características explican el comportamiento clínico
de ser menos susceptibles a la injuria
que en el adulto (son raras las lesiones meniscales en niños) y de lesionarse
la capacidad de reparación es grande por la mayor vascularización en la niñez.
Son
diferentes las patologías que pueden encontrarse en la rodilla del niño y del
adulto. De haber un problema meniscal en un adulto es probable una lesión traumática,
y la mayoría asentará en el menisco interno. Un problema
meniscal en un niño es infrecuente, y de haberlo pensaremos en un menisco
discoide externo. Un mecanismo
de lesión que en el adulto lesione el ligamento cruzado anterior, en el niño
probablemente cause una fractura de espina tibial. No existe en el adulto un
equivalente
a la enfermedad de Osgood Schlatter de la niñez tardía-adolescencia
temprana. Los traumatólogos infantiles
especializados en cirugía artroscópica manejan y tratan
patologías diferentes al del adulto.
7.
Cualidades deportivas
Uno
de los elementos a tener en cuenta en el entrenamiento
infantil, a diferencia del adulto, es la existencia de "Etapas sensibles de
entrenamiento". Cada cualidad
fisiológica tiene un momento óptimo para ser entrenada,
obteniéndose un mejor resultado con un menor
riesgo.
La
fuerza es considerada en el terreno de la educación
física como una "Capacidad condicionante", no obstante ello existe
una gran controversia acerca de la necesidad y los riesgos de su trabajo en los
niños.
Hoy
día existen múltiples trabajos que afirman que la fuerza
es entrenable en niños prepúberes.
Los
progresos en esta cualidad se deben fundamentalmente
a respuestas cualitativas (aspectos neurales y contráctiles), con escasa o nula
respuesta cuantitativa (hipertrofia muscular). Es necesario realizar estudios
longitudinales
que permitan objetivar las ventajas futuras del
entrenamiento precoz de la fuerza, ya que no se está en condiciones de afirmar
que aquellos niños entrenados se asegurarán rendimientos futuros superiores.
Hay quienes
afirman que una fuerza apropiada ayuda a prevenir lesiones,
tanto en actividades recreativas como competitivas.
Esta premisa se basa en la acción de los músculos, tendones
y ligamentos sobre la estabilización de articulaciones.
La
flexibilidad, se caracteriza por ser una capacidad condicionante
al igual que la fuerza, la resistencia y la velocidad, permaneciendo sensible
durante toda la vida, sobre
todo en la primera infancia. Un correcto trabajo de la
misma, no solo previene la producción de lesiones osteomusculares,
sino que también mejora la performance. Es
quizás la flexibilidad, desde el punto de vista médico deportológico
la cualidad de mayor importancia en el aspecto preventivo, y desde el punto de
vista pediátrico,
es una de las cualidades más importantes al momento
de trabajar con niños.
La
niñez es el momento durante el cual se deben adquirir los hábitos de esta
cualidad. Los niños son más flexibles
que los adultos y esto les genera mayor predisposición
de trabajo.
Un
niño es considerado hiperlaxo cuando los rangos de movimiento articular superan
los fisiológicamente aceptados.
Se
sugiere medir la movilidad de la mayor parte de las articulaciones y en lo
posible con la utilización de goniómetros.
Se
debe tener presente la asociación de la hiperlaxitud articular con síndromes
que afectan el sistema cardiovascular,
se aconseja en estos casos, una evaluación cardiológica
de todos estos niños.
La
coordinación, es otra de las cualidades que debe ser trabajada durante
la infancia, se sabe que un niño coordinado corre menor riesgo de lesionarse.
8.
Entrenamiento
Es
la aplicación de estímulos sistemáticos de una cualidad
determinada, logrando una adaptación que posibilita una mejor performance de
esa cualidad.
Los
estímulos deben ser aplicados con un cierto grado
de frecuencia, intensidad, volumen y densidad, permitiendo
así una adaptación positiva.
A
diferencia del adulto, el niño debe recibir estímulos de
entrenamiento acorde a su etapa de crecimiento y desarrollo,
para lo cual es importante determinar su grado.
Los
diversos grupos de trabajo son heterogéneos desde
el punto de vista madurativo, debido a que son agrupados por edades cronológicas,
lo cual puede dar lugar
al aplicar un estímulo a la sobrecarga para algunos niños,
los menos desarrollados, finalmente lesionándolos.
La
necesidad de respetar el Nivel Madurativo de un niño, muchas veces, no es
tenida en cuenta al momento de realizar actividad física, considerando a los niños
como "adultos
en miniatura".
No
existen mayores riesgos en entrenar a los niños, siempre y cuando se trabajen
cualidades para las que se encuentran
aptos desde lo madurativo, y a intensidades adecuadas.
En
definitiva, no es el entrenamiento en sí quien causa lesiones,
sino el adulto actuante que aplica erróneamente
el mismo.
9.
Lesiones
La mayoría de las lesiones en ocasión del deporte ocurren
en los miembros.
Son
diferentes las lesiones del niño. Algunas se presentan
solo en el niño en desarrollo (ej.: Osgood Schlatter, apofisitis, fracturas
transicionales, epifisiolisis, etc.)
Se
presentan fracturas por avulsión y apofisitis por la tasas
de crecimiento diferencial entre el hueso y el músculo.
Ej.: Enfermedad de Osgood Schlatter, codo de liga infantil.
Por
ser la fisis la estructura fusible regional es excepcional observar desgarros,
esguinces o luxaciones.
La
edad nos orientará al tipo de lesión, como ejemplo
un dolor de cadera a consecuencia de actividad física en
un niño pensaremos en sinovitis transitora o Enfermedad de Perthes. En un
adolescente epifisiolisis de cadera, en
un adulto las posibilidades son otras.
10.
El tratamiento
El
tratamiento de las fracturas es diferente en los niños
que en los adultos. La mayoría requiere tratamiento incruento. En la etapa del
crecimiento existe la posibilidad
de corrección espontánea de ciertas deformidades, pero no de todas. Depende
del grado y tipo de deformidad y de la edad del paciente (potencial de crecimiento).
No
obstante algunas deben operarse (ej: fracturas intrarticulares,
inestables, expuestas, con compromiso vascular
o neurología).
No
se deben aplicar los principios básicos de tratamiento
del esqueleto maduro, ya que éstos, en los niños,
pueden acarrear secuelas permanentes. El tratamiento
de una lesión en la infancia determinará toda una vida.
El
tiempo de curación de una lesión varía con la edad. Ej:
el tiempo de consolidación de una fractura de muñeca
en un niño de 6 años es de 3 o 4 semanas, mientras que
en un adulto es de 45 días. Las
fracturas estimulan el crecimiento longitudinal al aumentar la irrigación sanguínea
destinada a la metáfisis, fisis
y epífisis, por lo cual una fractura puede producir, a largo plazo, una
discrepancia de miembros de hasta dos centímetros.
En
el paciente pediátrico es infrecuente las pseudoartrosis.
10.
La rehabilitación
La recuperación de la movilidad articular post cirugía no es un problema como en los adultos. La movilidad se recupera rápidamente con las actividades lúdicas y de la vida diaria. De no recuperar la movilidad es probable de encontrar una consolidación viciosa, y ésto no se corregirá con terapia física enérgica. El rol del fisioterapeuta consiste en supervisar los movimientos activos, teniendo presente que están totalmente contraindicados los movimientos pasivos enérgicos ya que pueden dejar secuelas permanentes.
11.
La atención
El
niño lesionado genera un problema en la familia y
en el grupo deportivo. Su atención debería ser un trabajo
en equipo (traumatólogo infantil, fisioterapeuta,
pediatra y entrenador). Son diferentes las presiones psicológicas a las que es
sometido el niño y es totalmente
diferente el abordaje del problema o lesión.
El lenguaje básico del niño es el juego. La anamnesis es dificultosa.
La
atención, en realidad, implica al niño y su grupo familiar. Tener siempre
presente que el control de una lesión
tratada en la infancia debe continuar hasta la madurez
esquelética.
Conclusiones
Son
muchas mas las razones por las cuales un niño es diferente
a un adulto, no menos importante por no haberlas
mencionado.
Conocer
la fisiología del ejercicio en la Infancia, las características del aparato
locomotor en función de las lesiones específicas de este grupo etario, la
prevención, los tratamientos específicos y modernos, hacen la diferencia entre
un manejo profesional o sólo "buena voluntad e improvisación".
El
entrenamiento de niños y adolescentes requiere de
conocimientos adecuados, e indicado como una medicación ya que ejerce una
modificación en el organismo. A nadie se le ocurriría medicar a un niño igual
que a un adulto, dar una dosis mayor que la recomendada a un individuo
pensando que con esto se va a mejorar antes, o medicar
con el fármaco inadecuado. Por consiguiente debemos
manejar estas variables, aconsejando y evitando invadir el terreno de los
profesores y preparadores físicos.
Es
necesario coordinar la atención del niño deportista
en un equipo multidisciplinario, traumatólogos infantiles,
pediatras, nutricionistas infantiles, cardiólogos infantiles, endocrinólogos
infantiles, etc., todos ellos especializados
en medicina del ejercicio, permitiendo hablar en el mismo idioma con los
preparadores físicos, técnicos y demás integrantes del deporte
Hoy
día son reconocidas muchas especialidades pediátricas.
Las bases de la ortopedia infantil fueron claramente expuestas. El campo de acción
de esta especialidad es hoy reconocido como tal. Paralelamente los efectos del
ejercicio sobre el crecimiento y el desarrollo, los protocolos
de entrenamiento en la infancia, las pautas nutricionales para el niño
deportista, etc., son algunos de los temas que nos hacen entender que estamos
frente al surgimiento, de una nueva especialidad pediátrica, la Deportología
Infanto Juvenil.
*
Fisiología del ejercicio. Energía, nutrición
y rendimiento. McArdfe
W. Katch
F. Katch V. Editorial Alianza. 1996.
*
Pediatric Sport Medicine for the Practitioner.
O. Bar-Or. Editorial Springer-Verlag. 1983.
*
Planificación y organización del deporte
juvenil. Vicente Año. Editorial Gymnos.
1997.
*
Entrenamiento con niños. Erwin Hahn.
Editorial Martínez Roca. 1988.
*
Bases teóricas del entrenamiento
deportivo. Principios y aplicaciones. Juan
Manuel García Manso. Editorial Gymnos.1996.
*
Evaluación en educación física y deportes. Litwin
Jorge. Editorial
Stadium.1995.
*
Criterios de diagnóstico y tratamiento.
Crecimiento y desarrollo. Lejarraga H. Ed. SAP.
1986.
*
Fisiología del trabajo físico. Astrand Rodahl.
Editorial Panamericana.1985.
*
Entrenamiento de la velocidad. Fundamentos, métodos
y programas. M. Grosser. Editorial Martínez
Roca. 1992.
*
Sports Medicine in childhood and adolescence.
Mafuli Nicola. Ed. Mosby-Wolfe.
1995.
*
Developmental Exercise Physiology.
Rowland Thomas. Editorial Human Kinetics. 1996.
*
Oxford Texbook of Sports Medicine.
Mark Harriers. Ed. Oxford University Press. 1998.