FRACTURAS
POR ESTRÉS DEL ESCAFOIDES
TARSIANO EN EL DEPORTE
Dr.
Armando Daniel Martínez
Resumen
Se
realiza una exposición sobre las fracturas por estrés del escafoides
tarsiano, haciendo referencia a las características particulares que las destacan
en cuanto a su etiopatogenia, deportes
más afectados, presentación
clínica, métodos complementarios de diagnóstico, diagnósticos diferenciales,
tratamiento incruento y quirúrgico,
rehabilitación, complicaciones
y medidas preventivas. El déficit de irrigación presente en el tercio
central del escafoides tarsiano que recibe las fuerzas cíclicas, repetitivas
(estrés), propias de la actividad deportiva, sumados a algunos factores
predisponentes, son el eje de la aparición
de la fractura. La tomografía axial computada es el método
complementario de diagnóstico
de elección, utilizada para clasificar
la fractura, que nos permite junto
al tiempo de evolución decidir la conducta terapéutica más apropiada.
El
conocimiento de los factores predisponentes de la lesión y las medidas
preventivas que pueden ser aplicadas
son una de los aportes más importantes
de ésta presentación.
Introducción
La
fractura por estrés o fatiga del escafoides tarsiano se
observa en deportistas de alto nivel competitivo siendo infrecuente en la
población general.
El
primer reporte sobre un caso apareció en 1970, cuando
Towne describió la fractura en 2 pacientes. Recién en 1981 Hunter observó
que esas lesiones eran más comunes de lo reconocido y fue Khan en 1994, quién
demarcó el diagnóstico y tratamiento de éstos desórdenes,
observando especialmente su presencia en corredores,
gimnastas y saltadores.
Está
caracterizada por un habitual diagnóstico tardío debido
a un comienzo difuso de la sintomatología, a un alto
porcentaje de radiografías iniciales negativas y la particular vascularización
del escafoides que predispone a la lesión
y dificulta la consolidación.
En
el siguiente trabajo se realiza un breve repaso anatómico
y de la patogenia, identificación de factores
y deportes de riego, características clínicas, métodos
complementarios de diagnóstico y tratamiento,
así como también el diagnóstico diferencial y las complicaciones de las
fracturas por estrés del escafoides tarsiano.
Anatomía
El
escafoides o navicular tiene una ubicación estratégica
en el arco longitudinal del pie.
Participa
de la constitución del llamado pie astragalito. A esta unidad anatomofuncional se la considera el pie dinámico
ya que recibe la carga ponderal de la pierna y la transmite
al suelo especialmente al iniciar el paso.
Irrigación
Recibe
vasos desde la región dorsal (ramas de la arteria
dorsal del pie), plantar (ramas de la plantar interna)
y de la tuberosidad (anastomosis de las nombradas anteriormente).
Como
posee gran cantidad de superficie ocupada por
cartílago articular, la entrada y salida de vasos posee una pequeña zona
libre en la cortical.
Estudios
angiográficos demuestran que los tercios interno
y externo del escafoides están bien irrigados pero no
el tercio central, el cual es relativamente avasallar. En ésta
zona se presenta la fractura por estrés.
Etiopatogenía
Se
considera la participación de dos tipos de estrés para la producción de la
fractura por fatiga, dados por la actividad muscular en el hueso y por impacto
directo en el mismo (ésta última más importante). Las fuerzas cíclicas
reiteradamente canalizadas a través del segundo metatarsiano y cuña media
hacia el tercio central del escafoides
durante la fase de despegue son la causa de la fractura.
El
sitio de la misma es en la unión de los dos tercios mediales con lateral.
Esta unión corresponde a la zona de mayor estrés de cizallamiento del
escafoides.
Grupo
más afectado
Se
presenta en los atletas implicados en deportes que
requieren bruscos cambios de dirección o movimientos explosivos; saltadores
de vallas, velocistas, tenistas, saltadores
de altura, gimnastas, fútbol, esquí.
Afecta
al adulto joven, de ambos sexos. Según el deporte
predominará el sexo.
No
hay predominio de un pie sobre el otro (dependerá del deporte y pie hábil).
Factores
causales relacionados
*
Preferentemente se observa en Hiper-pronadores (por compensación de torsión
tibial interna o insuficiencia del
tibial posterior).
*
Puede asociarse con limitación de la dorsiflexión del
tobillo y del movimiento sub-astragalino (barra calcáneo-escafoidea),
que pueden hacer que se concentren fuerzas
sobre el escafoides.
*
Fallas de entrenamiento y-o superficie.
*
Segundo metatarsiano largo.
*
Primer metatarsiano corto.
*
Pie cavo.
*
Metatarso adducto.
*
A veces la tendinitis del tibial posterior puede ser un
primer paso para que aparezca una fractura por estrés del
escafoides tarsiano.
*
Triada infortunada femenina: amenorrea, osteoporosis
y trastornos alimentarios.
Habitualmente
pobre al inicio. Características del dolor:
*
Difuso, vago, al principio mal definido, permisivo, lo cual retarda el diagnóstico
en 1 o 2 meses.
*
De características mecánicas (aparece con el esfuerzo
y disminuye rápidamente con el reposo).
*
Localizado en dorso de pie o en borde interno.
Examen
Físico
*
Puede observarse tumefacción leve o nula.
*
Poco edema y alteración del color cutáneo.
*
Dolor selectivo a la palpación.
*
Reproducción del dolor al colocar al paciente en puntas de pie o al saltar
sobre el pie afectado.
*
Dolor a las maniobras contra resistencia y elongación del tibial posterior.
Métodos
complementarios de diagnóstico
1. RADIOGRAFÍAS: negativa
en el 50%. Debemos
solicitar:
* Rx. Frente AP: el
eje largo del escafoides se halla orientado
oblicuamente con respecto al haz de rayos como
a la placa, además muchas fracturas son incompletas o no están desplazadas,
lo que dificulta su visualización.
* Rx. Anteroposterior: elevando
el borde interno (oblicua inversa), con lo
que el diámetro mayor del escafoides será ahora perpendicular al haz de
rayos. Ante la sospecha clínica se
sugiere realizar ésta incidencia.
* Rx Oblicua: para descartar patologías, como coaliciones calcáneo-escafoidea.
* Rx. Perfil: (aporta pocos datos)
2. CENTELLOGRAMA: altísima
sensibilidad, baja especificidad. Es
positivo precozmente.
3. TOMOGRAFÍA AXIAL COMPUTADA: alta
sensibilidad
y especificidad.
Utilizó
la clasificación tomográfica de Saxena A., Fullem
B., Hannaford D.
Grado
1: fractura que compromete solo la cortical dorsal.
Grado
2: fractura de la cortical dorsal que se extiende
dentro del cuerpo.
Grado
3: fractura completa que compromete las dos corticales.
Se
agregan las siguientes variantes:
A) Avascular necrosis
de una porción del escafoides (más común en el tipo 3).
C) Cystic Degeneration
(más frecuente de observar en el tipo l).
S) Sclerosis de
los márgenes de la fractura, (más habitual
en el tipo 2).
4. RESONANCIA NUCLEAR MAGNÉTICA: alta
sensibilidad
y especificidad.
Permite:
a)
Observar el trazo fracturario precozmente.
b)
Descartar necrosis.
c)
Evaluar el estado del cartílago articular.
d)
Control de evolución.
Utilizamos
la clasificación topográfica, la presencia de complicaciones y el tiempo de
evolución para
Grado
1: tratamiento incruento.
*
Inmovilización durante 6 semanas, con Walker o bota corta de yeso.
* Reinserción
al deporte de 3 a 4 meses.
Grado
2: tratamiento incruento.
*
Inmovilización por 6 a 8 semanas con Walker o bota
corta.
* Reinserción
al deporte a los 3 ½ a 4½ meses.
Grado
3:
a)
AGUDA:
* Sin desplazamiento: tratamiento incruento. Inmovilización
enyesada o Walker por 7 a 8 semanas.
* Con desplazamiento: cirugía. Reinserción
al deporte de 4 ½ a 6 meses.
b)
CRÓNICA: cirugía.
* Siempre
en ambos casos con inmovilización enyesada
o Walker de 6 a 8 semanas, sin carga y reinserción al deporte en 5 a 8 meses.
Indicaciones
de la cirugía
* Grado III, aguda desplazada.
* Grado III, crónica.
* Grado I o II con retardo de consolidación.
* Pseudoartrosis.
* Falta de consolidación por falla del tratamiento incruento.
Técnica
quirúrgica: fijación
interna transversal con
o sin injerto óseo.
Utilizamos
tornillo canulado tipo Herber o esponjosa.
A cielo cerrado controlado con IDI.
A
cielo abierto mediante incisión dorsal.
Independientemente
del grado de lesión los principios
básicos de tratamiento son:
Reposo
deportivo y suspensión de la carga.
*
Tratamiento Fisiokinésico:
A) Si efectuamos una inmovilización funcional: magnetoterapia para aumentar
la calidad de calcificación y electroestimulación
para mantener tono y trofismo muscular.
No indicamos movilidad ni masaje.
B) Inmovilización rígida: magnetoterapia.
C) Retirada la inmovilización:
*
Movilización activa y activa asistida, para mejorar el rango
de movilidad.
*
Apoyo parcial con muletas.
*
Rehabilitación en pileta.
*
Ejercicios con carga (thera band, poleas).
* Trabajos
de propiocepción (colchón, mini-tramp y tablas).
*
Ortesis según alteraciones ortopédicas o estudios de
marcha.
*
Aumento progresivo de ejercicios específicos del deporte, con plantillas
blandas.
Diagnóstico
diferencial
*
Osteoma osteoide.
* Osteomielitis aguda.
* Sarcoma
de Edwing.
*
Leucemia aguda.
*
Tendinitis tibial posterior.
*
Osteomalacia.
Complicaciones
*
Pseudoartrosis.
* Necrosis avascular.
*
Artrosis astragalo-escafoidea y escafo-cuneana.
*
Retardo de consolidación.
* QUIRÚRGICAS: INFECCIÓN,
IRRITACIÓN NERVIOSA,
más las anteriores (a pesar de cirugía bien planeada y ejecutada)
Conclusiones
Al
comprender las características de la fractura del escafoides tarsiano por estrés,
nuestro objetivo más importante será la prevención, mediante la realización
de:
* Examen físico ortopédico y traumatológico): con el fin
de detectar todas las patologías referidas anteriormente
corno factores relacionados, con el correspondiente
tratamiento ortésico (plantillas, vendajes funcionales, ejercitación muscular
específica).
La
podoscopía simple hasta el estudio biomecánico de la marcha o baropodometrías
nos ayudan a mejorar éste
aspecto.
*
Utilización de elementos de protección contra el impacto
(calzado, elementos específicos de protección en prácticas de gimnasia
deportiva, etc.)
* Control
de los sistemas de entrenamiento, superficies
de los mismos y de la competencia.
* Se debe enfatizar la importancia del diagnóstico precoz en atletas porque una
falla en el reconocimiento de éstos indicios y el continuar con la actividad
deportiva quizás
resulte en un desplazamiento de la fractura.
Además
en estadios menores y agudos se elige el tratamiento
incruento como primera opción dando mejores resultados.
* La
utilización de la clasificación tomográfica nos orientará
en la elección del tratamiento.
* Comprender que una fractura con mala evolución puede
traer consecuencias importantes como el abandono
de la práctica deportiva y a largo plazo artrosis.
*
Sospecharla en la población de deportistas.
* Saber escuchar al deportista-diagnóstico precoz.
* Corrección de trastornos alimentarios, considerando
la posibilidad de suplementar con calcio-vit D, en mujeres deportistas
adolescentes.
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