Artículos Seleccionados de Traumatología del Deporte
Autor: Dres. Vicente Paús - Federico Torrengo
DIECISIETE
AÑOS DE SEGUIMIENTO INTERNO SANO O
SUTURADO DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR CON MENISCO INTERNO SANO.
C.
Chol, T. Ait Si Selmi, P. Chambat, H. Dejour, P. Neyret.
Revue
de chirurgie orthopédique 2002, 88, 157-162.
Pocos
resultados de reconstrucción de LCA con un seguimiento
de 10 años como mínimo son reportados en la literatura. Dos estudios
establecieron 10 años de seguimiento, no solamente los resultados funcionales
sino también los resultados radiológicos del injerto libre de 1/3 medio del
tendón rotuliano con plástica
externa extraarticular (Dejour y col, Lerat y col.). El índice de pre-artrosis
o de artrosis es vecino al 10% cuando los meniscos son
sanos o suturados luego de la reconstrucción del LCA.
El
objetivo fue de precisar el futuro de rodillas en donde los meniscos
fueron preservados y el saber si en más de 10 años, los resultados
se mantienen.
Nosotros
hemos, a este efecto, realizado un estudio retrospectivo contando con 46
pacientes operados de 17 años en promedio. No existe en nuestro conocimiento a
nuestros días en la literatura, una serie que esté sujeta a tal seguimiento.
De
1978 a 1983, 410 pacientes fueron operados en el Scio. del Psor. Dejour con un
injerto libre de tendón rotuliano asociado a una plástica extraarticular
externa de Lemaire (KJL). Nosotros hemos
aislado en el presente estudio, un gran grupo homogéneo de
46 KJL con meniscos internos sanos o suturados con un seguimiento
potencial de 17 años. 28 pacientes (61%) fueron evaluados clínica y radiológicamente,
9 pacientes (19,5%) han sido informados por teléfono y 3 (6,5%) de ellos fueron
evaluados recibiendo
una radiografía standard. 7 personas fueron perdidas de
vista (15,2%), 2 partieron al extranjero y los otros cinco cambiaron
de dirección). Dos pacientes murieron después de la revisión.
Los
resultados subjetivos-funcionales-objetivos y radiológicos que fueron
apreciados bajo los criterios de IKDC. Los controles radiológicos comprendieron
una placa de frente en apoyo monopodálico
AMP, un perfil a 30° de flexión en AMP, una axial a 30°
de las dos rodillas y una placa en apoyo bipodal de frente a 45° de flexión
(en schuss). Estos controles permiten el análisis de la evolución artrósica.
Los resultados radiológicos fueron clasificados en tres estadios, normal o
remodelado, pre-artrosis y artrosis. La remodelación fue definida como un
aplastamiento muy limitado del cóndilo interno y ausencia de pinzamiento
articular en todas las incidencias radiológicas (estadio B de IKDC).
La
pre-artrosis corresponde a un pinzamiento articular inferior
a 50% en todas las incidencias radiológicas (estadio C de IKDC).
La
artrosis corresponde a un pinzamiento articular mayor a 50%
en al menos dos incidencias radiológicas (estadio D de IKDC).
Las
placas radiológicas en Lachman activo y pasivo (telos) fueron realizadas para
las dos rodillas. La laxitud residual fue medida
comparativa y se define como la diferencia de traslación tibial
anterior entre la rodilla considerada y la opuesta.
Entre los 37 pacientes interrogados por teléfono o examinados clínicamente, 26 fueron muy satisfactorios, 10 satisfactorios y uno defraudado.
La
evaluación con IKDC global (n=26) se reunieron 19,2% en el estadio A, 57,7% en
el estadio B, 19,2% en el estadio C y 3,8% en el estadio D.
La
laxitud residual media bajo las placas en Lachman activo para veintisiete
pacientes fue de 3,5 mm +/- 2,33. Para los 24 pacientes
que tuvieron un Telos y un Lachman activo, ellos no tuvieron prácticamente
diferencia para los medianos (respectivamente
3,27 y 3,38 mm). Por el contrario, tomando caso por caso, ellos
tuvieron diferencias notables entre Telos y Lachman activos.
Cuatro
fallos meniscales sobrevinieron. Tres menisectomías mediales fueron realizadas
a distancia de la reconstrucción del LCA donde dos sobrevinieron del grupo de
pacientes que tuvieron
sutura meniscal (n=13). El seguimiento medio de tres fallos meniscales
operados es de 16 años (12 a 19). Hay una sola pre-artrosis
en 4 fallos meniscales.
El
control radiológico de la artrosis de 31 pacientes encontrados
25,8% de pre-artrosis y de artrosis un 22,6% (n=7). En un
7 % de casos (n=2), las anomalías radiológicas fueron significativamente muy
importantes con las placas de perfil con carga o
sobre la placa en schuss que sobre la placa de frente en AMP en extensión.
Los pacientes que presentaron una artrosis tuvieron antecedentes
traumáticos (choques directos-epilepsia-etilismo) y
tuvieron una menisectomía secundaria del menisco lateral a 12 años del injerto
del LCA. En los dos otros casos de menisectomías secundarias,
nosotros teníamos radiografías normales. Entre los tres casos vimos una
condropatía femoral preoperatoria que fue constatada
con radiografías y objetivada una pre-artrosis (n=l).
El
grupo de pacientes que presentan una pre-artrosis o una artrosis es mayor en
promedio de edad (44,4 años, extremo de 40.a 55 años) que el grupo de
pacientes sin pre-artrosis ni artrosis (41,1 años, extremos de 34 a 51 años)
en nuestra serie. La artrosis fue vista muy frecuentemente en casos de menisectomías
internas luego del injerto de LCA como lo mostró Dejour y col. Ellos reportan
en esta serie a 10 años, 20 a 30% de artrosis y pre-artrosis en caso
respectivamente de menisectomía parcial y total. La artrosis fue observada en
el 10% de los casos en que el
menisco interno fue preservado. A 17 años de seguimiento, nosotros
tuvimos el 10,2% de lesiones meniscales secundarias después de la revisión
92-93.
En
este grupo seleccionado, los resultados funcionales fueron excelentes a 17 años
de seguimiento. La aparición de artrosis es rara, más es difícil de compararla a la evolución natural de las rupturas
del LCA, pero existe un rodeo ligado a los criterios de inclusión.
Sin embargo, este estudio precisa el rol determinante de
la conservación meniscal en la obtención de un muy buen resultado
sobre la artrosis.
Así,
si no se puede precisar que el injerto de LCA es susceptible de prevenir el
desarrollo de artrosis fémoro-tibial a largo plazo, esta cuestión es mérita
sin embargo de ser tomada en cuenta en el tratamiento
de una laxitud anterior crónica. Otro tratamiento de los
sintamos, es variable debe ser integrado con el esquema terapéutico de los
adolescentes y de los adultos jóvenes. A estos días, pueden todos a mas decir
que el injerto de LCA tiene un efecto protector sobre los meniscos, y pensar que
la lesión meniscal tiene vínculo sobre la secuencia laxitud anterior-artrosis
de rodilla. Esta constatación, puesta en oposición a la evolución natural de
las rupturas del LCA, incita a proponer una cirugía anterior que la lesión
meniscal interna se constituya en deportistas que presenten una laxitud anterior
crónica de rodilla.
Sin
embargo, la cirugía de LCA es a veces salpicada de complicaciones
y controles, y aparece todavía prematuro, incluso excesivo,
decir que el injerto de LCA previene la formación de una
artrosis.
REPRODUCTIBILIDAD
DE LA EVALUACIÓN TOMO DE NSITO MÉTRICA DE
LA DEGENERACIÓN GRASA DE LOS MÚSCULOS
P.
Lesage, C. Maynou, R. Elhage, N. Hérent, H. Mestdagh.
Revue
de chirurgie orthopédíque 2002, 88,359-364.
Este
trabajo tiene por objetivo determinar la reproductibilidad
intra e interindividual de los criterios de apreciación de la degeneración
grasa en el manguito rotador.
Un
scanner de hombro fue realizado a 56 pacientes operados
por ruptura del manguito rotador y examinados por cinco observadores
diferentes. La comparación se basó en los 4 parámetros siguientes: la
degeneración grasa del supraespinoso, infraespinoso y subescapular, así como
el índice global del hombro (IDG).
La reproductibilidad de la medida para un mismo observador estuvo en función de
su experiencia. Solamente la reproductibilidad inter-individual del IDG fue
bueno con un coeficiente de correlación de 0,75. El intervalo de confianza de
la medida fue de +/-
0,5 con una escala de 0 a 4.
Está
establecido que una ruptura del manguito rotador es una patología que afecta al
músculo y al tendón a la vez. La degeneración grasa del músculo que acompaña
a la ruptura del tendón fue descripta por Goutallier y col. en 1989. Se han
establecido
estadios scanográficos para evaluar dicha degeneración, los que fueron
afinados en el congreso de la SOFCOT (1998), al igual que el IDG.
56
pacientes fueron incluidos en este estudio, 30 mujeres y 26 hombres con una edad
media de 53 años. El 90% fue operado de una ruptura del supraespinoso y el 10%
de los rotadores. La intervención
consistió en una sutura simple de los bordes el 10% o en una reinserción transósea
el 90%. El scanner constó de una inyección
intra-articular de sustancia de contraste y la toma de imágenes
bajo protocolos preestablecidos.
La
apreciación es visual y cualitativa; clasificada en cinco estadios en función
de la importancia de la degeneración grasa: estadio
0: ausencia total de grasa, estadio 1: algunas finas líneas de grasa; estadio
2: menos grasa que músculo; estadio 3: más grasa que músculo y estadio 4:
elevada cantidad grasa en el músculo.
Se
calculó el IDG sumando el índice de degeneración grasa de
cada músculo Individual y dividiéndolo por tres. Los resultados fueron de 1,3
en una escala que va de 0 a 4 con dos extremos comprendidos
entre 0 y 2,9.
La
Importancia de la infiltración grasa es función del grado y la duración de la
evolución de la ruptura, y están relacionados al músculo donde el tendón se
ha roto.
El
riesgo de una ruptura iterativa no guarda relación con el grado de degeneración
grasa pre-operatoria del supraespinoso y
más para el infraespinoso. En todos los casos el parámetro más confiable
para definir la degeneración grasa fue el IDG, que guarda relación
directa con la infiltración grasa y la atrofia, medida por la fuerza
muscular por isocinesia.
INTERÉS
DE LOS CULTIVOS SISTEMÁTICOS DEL LIQUIDO DE
DRENAJE QUIRÚRGICO DE CLASE 1 Y 2 DE ALTEMEIER
M.
Cosseron, P. Boisrenoult, C. Court, O. Gagey, J. -Y. Nordin, P. Nordmann.
Revue
de chirurgie orthopédíque 2002,88,113-116.
Un estudio prospectivo ha sido publicado para
determinar el interés terapéutico del cultivo sistemático de líquido de
drenaje quirúrgico de clase 1 y 2 de Altemeier.
Se
realizaron mil treinta y nueve tomas concernientes a intervenciones de clase 1 y
2 de Altemeier; 11 infecciones postoperatorias
fueron compatibilizadas, donde 6 correspondieron a clase
1 y 5 a clase 2. La demora media de diagnóstico de infección fue
de 19,5 días. Hubo un paciente infectado donde la toma de líquido
positivo fue al 7° día resultando una infección con un germen diferente al de
los líquidos de drenaje.
Los
resultados de esta serie establecen que tos cultivos sistemáticos
de tomas de líquido de drenaje es de sumo interés terapéutico
después de cirugías de clase 1 y 2.
El
drenaje post-operatorio tiene dos objetivos teóricos: la posible constitución
de un hematoma y permitir un diagnóstico bacteriológico
precoz de una infección post-operatoria, aunque sea difícil para el
laboratorio diferenciar entre una contaminación de la muestra y una eventual
infección. La realización del estudio representa una sobrecarga de trabajo
importante.
El
estudio duró 14 meses consecutivos, siendo los pacientes todos de clase 1 y 2
de Altemeier:
clase
1: primer intención aséptica;
clase
2: aséptica contaminada o traumatismo cerrado;
clase
3: antecedente de infección o traumatismo abierto y
clase
4: séptica.
Los
cultivos se realizaron entre el primer y tercer día postoperatorio,
por aspiración. Cuatro preguntas fueron instaladas: 1)
cuales fueron los porcentajes de cultivos positivos y negativos en cirugías
clase 1 y 2, 2) cuales fueron los pacientes que presentaron
una infección post-operatoria precoz, 3) los antibióticos fueron prescriptos,
en la exclusión del tratamiento preventivo sistemático y el tratamiento de una
eventual infección urinaria y en qué momento, 4) en caso de cultivo positivo
sin infección clínica, los antibióticos tienen que administrarse?.
Los
criterios de infección post-operatoria fueron la presencia de una secreción
por la cicatriz y la noción de una reintervención
quirúrgica con cultivos bacteriológicos pre-operatorios positivos.
Los
resultados fueron negativos en 97,5% de casos en clase
1 y 98% en clase 2. Un solo paciente infectado tuvo un cultivo positivo en el
liquido de drenaje.
Mil
exámenes bacteriológicos representaron 200 horas de trabajo
y un costo de laboratorio de 120.000 francos.
Disponer
de resultados bacteriológicos precoces tiene la ventaja teórica de administrar
antibióticos en forma inmediata y la certeza del germen contaminante del líquido
de drenaje, ya que se estipula que ante un cultivo positivo el riesgo de infección
es muy elevado.
El
bajo número de cultivos positivos puede ser consecuencia de la profilaxis
antibiótica; éstos resultados nos han conducido a abandonar la práctica sistémica
de cultivos en líquidos de drenaje en
cirugías clase 1 y 2.
EL
EFECTO DE LA DISPARIDAD DEL DIÁMETRO DEL TÚNEL DEL INJERTO SOBRE
LA CURACIÓN IIMTRAOSEA DEL INJERTO DE TENDÓN FLEXOR EN
LA RECONSTRUCCIÓN DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR
Shuji
Yamazaki, Kazunorí Yasuda, Fumihisa Tomita, Akio Minami and Harukazu Tohyama.
Departamento
de Cirugía ortopédica y Departamento de Bioingeniería Médica y Medicina del
Deporte, Escuela Universitaria
de Medicina de Hokkaido, Sapporo, Japón.
A.J.S.M, Vol. 30, N° 4, pp. 499-505.
Una
fijación firme del tejido injertado es importante para el éxito
de la reconstrucción del LCA. Sin embargo, muchas cosas no
son claras sobre la curación del injerto del tendón flexor dentro del túnel
óseo. En la reconstrucción del LCA hay posibilidad de que el diámetro del túnel
óseo sea taladrado a un diámetro mayor que el del injerto. Los cirujanos ortopédicos
han estado interesados en que la disparidad de diámetro del túnel puede tener
efectos adversos sobre la curación del injerto del tendón flexor dentro del túnel
óseo. Sin embargo, pocos estudios experimentales
han estado dirigidos para documentar cuantitativamente
los efectos de la disparidad sobre el tendón flexor en la reconstrucción del
LCA. El propósito de este estudio fue clarificar biomecánicamente e histológicamente
los efectos de la disparidad
de diámetros de los túneles sobre la curación intraósea del injerto
de tendón flexor dentro del túnel óseo en la reconstrucción
del LCA.
Cuarenta
y dos perros Beagles fueron divididos en tres grupos de estudio de 14 animales
cada uno. En cada grupo, la reconstrucción anatómica del LCA fue realizada
en la rodilla izquierda
luego de que el LCA fuera resecado. En los grupos 1 y 2, un tendón
flexor doble con un diámetro de 4 mm fue injertado para reconstruir el LCA. En
el grupo 1, un túnel óseo con un diámetro de 4 mm fue taladrado en la tibia
para que el tendón encaje herméticamente
dentro del túnel óseo. En el grupo 2 un túnel óseo
con un diámetro de 6 mm fue taladrado en la tibia para que el
tendón encaje flojamente dentro del túnel. En el grupo 3 un injerto
H-T-H patelar con un ancho de 4 mm y un largo de 10 mm fue
injertado dentro de un túnel de 4 mm. El grupo 3 sirvió como control
para enfrentar la curación del H-T-H opuesta con la curación del tendón
hueso. En cada período, 5 animales fueron utilizados para test biomecánicos
y 2 para exámenes histológicos. Los 7 fueron sacrificados. Un espécimen de
rodilla con un fémur de
45 mm de largo y una tibia de 60 mm de largo fue resecado del animal
luego de sacrificado y utilizado para los tests.
El
diámetro del túnel aparentó ser mayor en el grupo 2 que en
el grupo 1 a las 3 y 6 semanas de la cirugía, y el diámetro del túnel
del grupo 2 disminuía a las 6 semanas. El espacio entre el tendón flexor y el
hueso parecía ser mayor en el grupo 2 que en el grupo 1 a las 3 y 6 semanas,
donde el tendón injertado parecía ser más espeso en el grupo 2 que en el
grupo 1. El espacio tendón-hueso
fue llenado con tejido de granulación de alta celularidad
en los especimenes de grupos 1 y 2. A las 3 semanas fueron
observadas fibras perpendiculares (fibras de Sharpey) que
conectaban el tendón con el hueso en el tejido de granulación de ambos grupos,
1 y 2. A las 6 semanas el número de fibras perpendiculares en el tejido de
granulación parecía disminuido en comparación con la semana 3 para todos los
grupos. En el grupo 3, hueso neoformado de la pared del túnel unía
parcialmente la superficie del taco óseo a las 3 semanas y lagunas vacías
fueron observadas en las trabéculas del taco óseo excepto cerca de la inserción
del tendón y en la porción superficial. A las 6 semanas el hueso neoformado
rodeaba completamente el taco óseo necrosado.
Todos
los tendones flexores injertados fueron "tirados fuera" (pull-out) del
túnel a las 3 semanas. A las 6 semanas 2 de 5 injertos del grupo 1 tenían
fallas en la sustancia del tendón, así como 3 de 5 injertos del grupo 2; los
restantes especimenes fueron
"tirados fuera" del túnel. No hubo fallas en la inserción femoral
en cada período. En el grupo 3 a las 3 semanas 3 injertos H-T-H fueron
"tirados fuera" del túnel con el taco óseo entero y 1
con un pequeño fragmento avulsionado del taco óseo. Los restantes injertos
fallaron en la sustancia media. A las 6 semanas el injerto fue tirado fuera del
túnel con una pequeña avulsión del taco
óseo en 2 rodillas y los restantes 3 especimenes fallaron en la sustancia
media. No hubo fallas en la inserción femoral en cada período.
Un
análisis simple de variación para los efectos sobre la última carga de la
falla sobre el complejo injerto-tibia demostró que
hubo diferencias significantes entre los grupos a las 3 semanas
(p=0,037) pero no hubo diferencias significantes a las 6 semanas
(p=0,625). A las 3 semanas, la última carga del grupo 1 fue
significativamente menor que la del grupo 3 (p=0,012), y no hubo diferencias
significantes entre los grupos 2 y 3 (p=0,123). El
promedio de la última carga a las 3 semanas en el grupo 1 (87 N) fue menor que en el grupo 2 (132 N); no hubo diferencias significantes
entre los grupos 1 y 2 (p=0,539).
Los
resultados de este estudio de reconstrucción de LCA con injerto de tendón
flexor han mostrado que las fibras perpendiculares que conectan el injerto con
el hueso fueron generadas en
el grupo fijado flojamente así como en el grupo fijado herméticamente. El número
de fibras perpendiculares para cada período parece ser mayor en el grupo fijado
flojamente que en el fijado herméticamente, aunque el espacio entre el tendón
flexor y el hueso parecía ser mayor en el
grupo fijado flojamente que en el fijado herméticamente. Sin embargo, la
disparidad del diámetro del túnel del injerto no parece tener un efecto histológico adverso
y puede tener un efecto positivo sobre la formación de fibras perpendiculares
conectando del injerto con el hueso. Encontramos que valores promedios de la última
carga y tensiones del
Injerto de tendón flexor del túnel de mayor diámetro fueron mayores
que en aquellos del más pequeño, sin embargo esta diferencia
no es estadísticamente significante.
Los
resultados de este estudio sugieren que una disparidad del
diámetro del injerto-túnel de 2 mm puede no tener efectos adversos
en la curación intra ósea del injerto de tendón flexor en la reconstrucción
del LCA. Por consiguiente, los cirujanos ortopédicos no necesitan estar
demasiado preocupados en casos de disparidades
menores en el diámetro del túnel del injerto.
RECONSTRUCCIÓN
ARTROSCOPICA DEL LIGAMENTO CRUZADO POSTERIOR:
COMPARACIÓN ENTRE LA PLÁSTICA CON TENDÓN DEL CUADRÍCEPS Y EL INJERTO CON
ISQUIOTIBIALES CUÁDRUPLE
Chih-Hwa
Chen, Wen-Jer Chen and Chun-Hsiung Shih.
Departamento
de cirugía ortopédica, Chang Gung Memorial Hospital, Taoyuan, Taiwan.
Arthroscopy:
The journal of arthroscopy and related surgery, vol. 18 N° 6, July-August 2002,
pp. 603-612.
El
LCP es la restricción principal para el traslado posterior de la rodilla; su
lesión es poco habitual, representando del 3.4 % al 20% de todas las lesiones
de la rodilla. Las consideraciones para el tratamiento de la ruptura del LCP
no están bien definidas. Tradicionalmente, las rupturas aisladas del LCP se
trataban en forma no quirúrgica. La
reconstrucción quirúrgica es generalmente tomada en cuenta en caso de
lesiones agudas grado III o IV, o para lesiones en ligamentos
múltiples. Ya se han propuesto y evaluado una variedad de técnicas
para la reconstrucción del LCP, como la plástica, el aloinjerto, y la
reconstrucción extraarticular. Sin embargo, la elección más apropiada del
injerto sigue siendo aún polémica.
Nuestra
técnica preferida para la reconstrucción del LCP es el
procedimiento artroscópico utilizando el injerto con tendón del cuadriceps o
el injerto con isquiotibiales cuádruple. El objetivo de esta
investigación fue comparar los resultados clínicos de la reconstrucción del
LCP utilizando una plástica con tendón del cuadriceps o una plástica con
isquiotibiales cuádruple, con un control posterior
a la reconstrucción consistente en un seguimiento mínimo de 2 años. Sólo
fueron incluidos los pacientes que presentaban
una lesión aislada del LCP, los dos grupos eran equiparables en
cuanto a edad, sexo, y nivel de actividad previo a la lesión, y las técnicas
de cirugía artroscópica, los programas de rehabilitación posquirúrgica y las
técnicas de evaluación de los resultados eran
idénticos en ambos grupos. Por lo tanto, la clase de injerto, la técnica de
fijación, y sus resultados fueron la diferencia inicial de los dos grupos
estudiados.
Desde
1996 a 1998 hubo 24 pacientes a los que se le realizó una
plástica con tendón del cuadriceps y 30 pacientes a los que se les efectuó
una plástica con isquiotibiales (semitendinoso y recto interno cuádruple).
Para los análisis finales se incluyeron a 22 pacientes del grupo del tendón de
cuadriceps y a 27 del grupo de isquiotibiales, todos con más de 2 años de
seguimiento completo. Los resultados fueron considerados de acuerdo al IKDC, el
índice de Lysholm fue utilizado para evaluar los síntomas subjetivos,
un examen de cajón posterior manual y un artrómetro KT-1000
fueron utilizados para evaluar la estabilidad de la rodilla, la medida del
contorno del muslo se utilizó para evaluar la atrofia muscular, y el dinamómetro
Cybex 340 para medir cualquier diferencia muscular residual con el miembro
contralateral.
En
el índice de Lysholm, 86% de los pacientes del grupo del tendón del cuadriceps
mostraron resultados buenos o excelentes, y así lo hicieron el 89% de los
pacientes del grupo de isquiotibiales; de acuerdo al IKDC, el 55% de los
pacientes del grupo del tendón cuadriceps y el 59% del grupo de isquiotibiales
pudieron retornar a un nivel de actividades moderado o enérgico, no habiendo
diferencias significativas entre los 2 grupos. El examen KT-1000 mostró que el
59% de los pacientes del grupo cuadriceps y el 59% de los pacientes del grupo
isquiotibiales tuvieron una relajación del injerto de 3 a 5 mm, y que 9% del
grupo tendón cuadriceps y 15% del grupo isquiotibiales tuvieron una relajación
del injerto de 6 a 10 mm; esto evidencia una tendencia al aumento
de la relajación en el grupo isquiotibiales aunque las diferencias
entre los grupos no son significativas. A los 2 años de la cirugía la evaluación
Cybex, mostró la recuperación de la fuerza muscular extensora de la rodilla
reconstruida al 90% o más de la fuerza normal en 41% del grupo tendón
cuadriceps y 52% del grupo isquiotibiales; la recuperación de la fuerza flexora
de la rodilla fue de 64% del grupo del tendón cuadriceps y 44% del grupo
de isquiotibiales. Un hubo diferencias significativas entre ambos grupos.
El
análisis de estos resultados no demuestra ningún tipo de superioridad entre el
injerto del tendón cuadriceps y el de tendón de
isquiotibiales para la reconstrucción del LCP, por lo que sugerimos
que ambos tipos de injertos son elecciones razonablemente adecuadas en la
reconstrucción del LCP para garantizar una buena función
del ligamento.
Los
autores comparan en este estudio los dos tipos de injertos
más utilizados para la reconstrucción de LCP, y los resultados no
muestran diferencias significativas entre los dos grupos. Se destacan un elevado
porcentaje de pacientes que sufren relajación del injerto a los 2 años en
ambos grupos, que no retornan a actividades deportivas enérgicas, y con un déficit
residual en la fuerza
comparativa, tanto flexora como extensora. La rotura aislada
del LCP nos plantea la disyuntiva del tratamiento: conservador o quirúrgico?.
La falta de unanimidad para la elección más apropiada del injerto, para la
reconstrucción de 1 haz o 2, para la elección
del sitio de colocación de los túneles, del ángulo de flexión de
la rodilla al asegurar el injerto y de los métodos de fijación, junto a
resultados todavía no convincentes de diferentes estudios, deben llevarnos a
pensar detenidamente si los resultados siempre serán mejores con
reconstrucciones quirúrgicas que con tratamiento
conservador.
LA
IMPORTANCIA DE LA ECOGRAFIA PARA DESCUBRIR TENDINOSIS ASINTOMATICAS DE LOS
TENDONES ROTULIANO Y AQUILES EN JUGADORES DE
FÚTBOL DE ÉLITE
Ulrich
Fredberg y Lars Bolvig.
Stadion
Clinic, Aarhus Stadion, Aarhus and theDepartamentof Medicine, Silkeborg Central
Hospital, Silkeborg,
A.J.S.M.,
Vol. 30 N°4 2002, pp. 488-491.
La
tendinosis crónica del tendón de Aquiles o rotuliano, es una
de las más frecuentes y severas condiciones que afectan a atletas
de deportes como el fútbol, obligándolos a menudo a abandonar la actividad
deportiva. Más de la mitad de las rupturas completas ocurren sin avisos previos
o síntomas, pero en todos los
casos de rupturas se encontraron cambios degenerativos. La mayoría de los casos
presentan un elemento predisponente: los cambios degenerativos previos al
trauma. Estudios histológicos de los tendones afectados demostraron degeneración
mucoide, necrosis fibrinoide, cambios seudocísticos, degeneración focal o
degeneración hialina, cambios acompañados por algún grado de regeneración.
Hasta el momento no ha sido documentada una evidencia histológica de inflamación
aguda, por consiguiente, los cambios tendinosos antes del episodio traumático
causante de la ruptura
son puramente degenerativos. El advenimiento de la ecografía
brinda la posibilidad de una imagen directa del tendón, es barata, no invasiva
y permite realizar tests dinámicos.
El
objetivo de este estudio fue detectar ecográficamente la frecuencia de cambios
asintomáticos en el tendón de Aquiles y rotuliano en jugadores de fútbol de
élite, y además determinar si los
jugadores con cambios asintomáticos en sus tendones tenían un
alto riesgo de desarrollar síntomas de tendinosis.
Cincuenta
y cuatro jugadores profesionales de fútbol de dos
clubes de la liga mayor Dinamarquesa fueron examinados ecográficamente antes
(en Enero) y después (en Diciembre) de una temporada. Sólo se incluyeron
jugadores asintomáticos sin antecedentes de lesiones tendinosas. Así 54
jugadores con un total
de 98 tendones rotulianos y 96 Aquiles asintomáticos fueron incluidos. Se
utilizó un dispositivo de alta resolución Toshiba ECCOCEE
con un transductor mecánico lineal de 7.5 Hz. Los Aquiles
fueron clasificados como anormales si presentaban engrosamientos del tendón 2 a
5 cm. próximos a la inserción calcánea y de más de 1 mm en relación con el
tendón normal. La parte engrosada del tendón de fue medida, y la distancia de
allí hasta la parte superior del calcáneo fue medida ecográficamente y
grabada, y las mediciones subsiguientes fueron hechas exactamente en la misma
localización. Los tendones rotulianos con regiones hipoecoicas
con un diámetro de más de 1 mm fueron clasificados como anormales.
Tendón
de Aquiles. Al comenzar la temporada, el diámetro anteroposterior promedio en
una examinación longitudinal a 20 mm
de la inserción calcánea fue de 4.7 mm en jugadores sin engrasamientos y de
6.5 mm en jugadores con engrosamientos del
tendón. Fueron detectados 11 tendones engrosados de 96 Aquiles asintomáticos.
Al final de la temporada se volvieron a evaluar
ecográficamente los jugadores y de los 11 tendones engrosados
asintomáticos se obtuvo esta información: 1) 4 tendones (36%) aparecían
normalizados y los sujetos continuaron asintomáticos. 2) 5 tendones (45%)
permanecían engrosados y los jugadores se
habían vuelto sintomáticos. 3) 2 tendones (18%) permanecían engrosados
y los jugadores asintomáticos. Un jugador
asintomático con Aquiles normal en Enero desarrolló síntomas de tendinosis y
engrasamiento del tendón. Con respecto al grupo con tendones de Aquiles normal,
el riesgo de desarrollar síntomas
durante la temporada, fue significativamente mayor para
el grupo de los tendones engrosados al comienzo de la temporada (5 de 11, el 45%
comparados con 1 de 85 normales, el
1.17%).
Tendón
rotuliano: Al comenzar la temporada, el diámetro promedio tomado a 0.6 cm de
polo inferior de la rótula fue de 4.2 mm en jugadores sin regiones hipoecoicas
y de 6.4 mm en jugadores con
regiones hipoecoicas. Se detectaron regiones hipoecoicas en 18
de 98 tendones asintomáticos. Al finalizar la temporada, esto sucedió con los
18 tendones: 1) 6 tendones (33%) se habían normalizado y los sujetos
continuaron asintomáticos. 2) 3 de los tendones
(17%) permanecían con regiones hipoecoicas y los jugadores
se habían vuelto sintomáticos durante la temporada. 3) 9 tendones
(50%) permanecían con regiones hipoecoicas y los jugadores asintomáticos.
Ningún jugador con tendón normal desarrolló síntomas de tendinosis durante
la temporada. El riesgo de desarrollar una rodilla del saltador sintomática
durante la temporada fue significativamente mayor para el grupo de quienes
tuvieron regiones hipoecoicas sintomáticas al comenzar la temporada (3 de 18,
el 17% comparados con ninguno de los 80 normales).
El
examen ecográfico permitió identificar a un grupo de jugadores, el 18% del
total, que tuvieron un riesgo del 17% de desarrollar una rodilla del saltador
sintomática durante la temporada, y a un grupo consistente en 11% del total de
jugadores con un riesgo del 45% de desarrollar tendinosis de Aquiles sintomática.
Se
destaca la validez del uso de la ecografía resaltando que es
un estudio operador-dependiente, y que de su experiencia y conocimientos
dependerán los resultados. Será importante determinar
si con tratamientos preventivos que incluyan ejercicios excéntricos
se puede reducir el riesgo de desarrollar tendinosis crónicas y rupturas en
estos grupos de jugadores de alto riesgo.
TENIS
DESPUÉS DE ARTROPLASTIA DE RODILLA
M.
Mont, A. Rajadhyaksa, J. Marxen, Ch. Siberstein yD. Hungerford.
Del
Instituto de Avances Ortopédicos, Hospital Sinaí de Baltimore y Departamento
de Cirugía Ortopédica, Institución
Médica Universitaria Johns Hopkins, Baltimore, Maryland.
A.J.S.M.,
Vol. 30 N°2, pp. 163-166.
Muchos
cirujanos ortopédicos aconsejan a sus pacientes disminuir su nivel de actividad
después de una artroplastía total de rodilla, por el riesgo potencial del
desgaste del polietileno que puede ocurrir, resultando en un fracaso prematuro
de su artroplastía. Sin embargo, por el deseo de mejorar su capacidad
física después de la cirugía y con una gran proporción de pacientes que son
atletas seniors activos, el problema del tipo de actividades en que
puede participar un paciente con artroplastía total de rodilla debe ser
analizado. En este estudio, pacientes quienes juegan tenis
y sufrieron una artroplastía total de rodilla fueron analizados
en sus condiciones de habilidades funcionales y grado de satisfacción. Fueron
reclutados por medio de un cuestionario que fue enviado a las listas de
pacientes obtenidas de la Asociación de Tenis de Estados Unidos. Treinta y tres
jugadores de tenis con 46
rodillas artroplastiadas participaron de este estudio completando el
cuestionario, orientado a tres áreas generales: 1) los datos clínicos sobre la
artroplastía total, 2) cuestiones generales sobre tenis, y 3) cuestiones específicas
sobre tenis.
28
hombres (39 rodillas artroplastiadas) y 5 mujeres (7 rodillas artroplastiadas)
con un promedio de edad de 64 años (37 a 86),
completaron el cuestionario.
Con
respecto a los datos sobre la artroplastía, 32 fueron cementadas, 4 no
cementadas y 10 fueron prótesis híbridas. Sólo 7 pacientes
(21%) fueron autorizados por sus cirujanos a participar en singles,
a 15 (45%) se les recomendó su participación sólo en dobles y los cirujanos
se opusieron a que 18 pacientes (55%) jugaran al tenis. El 30%
de los pacientes sufrieron la operación específicamente para continuar
jugando tenis, el 36% tuvieron la operación para jugar al tenis
y tener un alivio de su dolor, y 33% tuvieron la operación para jugar
tenis y mejorar la movilidad articular. El cuestionario fue contestado
a un tiempo promedio de 7 años después de la cirugía (2 a 18 años).
En el 4% (2 de 46) de los pacientes fue necesaria una cirugía de revisión por
desgaste del polietileno después de una artroplastía cementada a los 8 y 11 años
de la cirugía original.
Sobre
las cuestiones generales de tenis, ellos tenían un promedio
de 35 años de jugando al tenis (15 a 70 años); retornaron al juego competitivo
a los 5,9 meses en promedio (1 a 10 meses) después de la artroplastía y
continuaron jugando singles a un promedio de 2.86 veces por semana (1 a 7 veces)
y dobles 3,10 veces
por semana (1 a 7 veces).
Sobre
las cuestiones específicas de tenis, en cuanto a los golpes
y componentes del juego, refirieron marcadas mejorías; los parámetros de
movilidad en el juego mejoraron, desde un estado de extrema dificultad con
marcada rigidez y dolor a un nivel
donde pueden realizar la actividad con mínima rigidez sin dolor. Hubo sin
embargo una pérdida de velocidad en el court notada
luego de la artroplastía.
Futuros
estudios serán necesarios para determinar los efectos a largo tiempo (15 a 20
años) de la actividad del tenis sobre los cambios clínicos y radiológicos de
las artroplastías totales de rodilla. Sin embargo, el elevado grado de
satisfacción de los pacientes y la baja tasa de fallos descriptos en este
estudio muestran
que esos 33 pacientes fueron capaces de jugar al tenis regularmente a un nivel
competitivo.
RESECCIÓN
ADICIONAL AMPLIADA DE TUMORES MALIGNOS
DE TEJIDOS BLANDOS
H.
Sagiura, M.Takahashi, H. Katagiri, Y. Nishira, H. Nakashima, M. Yonekawa y H. Iwata
Clinical
Orthopaedics and Related Research N°394, pp. 201-210.
Los
tumores malignos de tejidos blandos son tumores agresivos
que comúnmente recidivan localmente en el sitio de la escisión.
Una escisión simple o local que remueve poco alrededor del tejido no normal
puede resultar en tasas de recurrencias mayores
del 80 a 90%, y donde hubo resecciones ampliadas alrededor del tejido la tasa
bajó del 10 a 20%. Desgraciadamente, una vez ocurrido
el fracaso local, los resultados del paciente son malos porque esas recurrencias
locales a menudo están asociadas con metástasis
que son fatales. Cuando los sarcomas de tejidos blandos son tratados con una
escisión simple por un médico, un procedimiento quirúrgico adicional es
necesario inmediatamente para prevenir
recurrencias locales. El propósito de este estudio fue clarificar los
resultados clínicos, incluyendo el procedimiento quirúrgico
y el pronóstico, de una resección ampliada para pacientes con sarcomas de
partes blandas después de haber sido tratados con una escisión simple por un médico
inicial.
Cuarenta
y cinco pacientes, 26 hombres y 19 mujeres, fueron tratados con resección
adicional ampliada por los autores entre
1986 y 1998. El seguimiento promedio fue de 7.1 +/- 3.4 años, y el promedio de
edad fue de 42.7 años (10-74 años). Los tipos
de tumores fueron 14 liposarcomas, 13 fibrohistiocitoma maligno,
6 sarcoma sinovial, 3 fibrosarcomas, 2 sarcomas epitelioides, 2 sarcomas de cel.
claras, 2 neurosarcomas, 1 fibroadenoma protuberante, 1 leiomiosarcoma, y 1
sarcoma alveolar de partes blandas. Estuvieron localizados: 11 en el muslo, 6 en
el pie,
5 en el brazo, 5 en la espalda, 3 en la cintura, 3 en el hombro, 3 en el pecho,
3 en el antebrazo, 2 en el codo, 2 en la nalga, 1 en la
pelvis y 1 en la muñeca.
La
resección adicional ampliada se hizo con un margen de 3 cm incluyendo la
cicatriz quirúrgica. Se utilizaron TAC y RMN para decidir
el margen quirúrgico de la resección, estudios complementarios
que mostraron tumores residuales, hemorragia o edema remanente.
El
tiempo promedio de la realización de la primera escisión fue de 1.2 +/- 1.7 años,
llevadas a cabo por 20 cirujanos generales,
19 cirujanos ortopédicos, 5 especialistas de piel, y 1 cirujano plástico. Los
tumores habían estado localizados 74% en tej. subcutáneo o superficie del músculo
y 24% estuvieron localizados profundamente dentro de los músculos. Los 45
pacientes tuvieron resecciones inadecuadas en la primer cirugía. Al 90% de los
pacientes se les realizó la resección adicional dentro de los 3 meses, y el
resto dentro de los 6 meses; se realizaron 44 resecciones-adicionales
ampliadas y 1 resección marginal. Se detectó tumor residual microscópicamente
en 47% de los pacientes y no se
encontró tumor en 53%. En el seguimiento, 37 pacientes estuvieron
libres de enfermedad, 5 no tuvieron evidencias de enfermedad
y 3 pacientes murieron. La tasa de sobrevida promedio a los 5 años fue del 93%
y la tasa promedio de libre enfermedad
fue del 84%. Basado en esta tasa de sobrevida, el pronóstico de los pacientes
con tumor residual que fue detectado microscópicamente fue significativamente
peor que para los pacientes
con tumores no reconocidos. Cuatro pacientes (8.8%) tuvieron
recurrencias locales luego de la resección adicional; fueron 3
fibrohistiocitomas y 1 liposarcoma, y todos estaban localizados profundamente en
el músculo durante la primer escisión y fueron
detectados microscópicamente en la cirugía adicional. Cuatro
pacientes (8.8%) tuvieron metástasis a distancia sin recurrencias locales;
fueron 1 fibrohistiocitoma maligno, 1 sarcoma de
cel. claras, 1 sarcoma sinovial y 1 liposarcoma, todos con alto grado de
malignidad y resecados con anestesia local durante la primer operación,
causando 3 metástasis pulmonares mortales y 1 en la profundidad de los músculos
del muslo.
Durante
el tratamiento inicial, es dificultoso resecar completamente
el tumor utilizando anestesia local; en este estudio los 4 pacientes con tumores
metastásicos de alto grado de malignidad fueron operados con anestesia local
durante la primer cirugía y los tumores residuales fueron vistos en el tejido
resecado durante el procedimiento adicional. Las metástasis a distancia son
aceleradas por la escisión simple bajo anestesia local de tumores de alto grado de
malignidad. Los pacientes derivados después de una escisión simple
necesitan en su mayoría operaciones de reconstrucción tales como injertos de músculo
o piel por el defecto causado por el tejido
removido durante la cirugía ampliada adicional.
Es
frecuente en nuestro medio la resección de tumores de partes blandas mediante
procedimientos sencillos. Debemos evaluar
los cambios clínicos y el resultado de las imágenes antes de realizar una
escisión simple con anestesia local aún cuando pensemos que la resección será
un procedimiento sencillo. La escisión
local de un tumor maligno resultará en un tumor desprendido y diseminado, lo
que llevará a recurrencias locales y peor pronóstico. En tal caso, la
inmediata resección adicional ampliada disminuye las recurrencias locales y
lleva a resultados tan buenos como una resección primaria ampliada.
IMPLANTES
BIODEGRADABLES EN MEDICINA DEPORTIVA: LA
BASE BIOLÓGICA
Andreas
Weiler, M.D., Reinhard F.G. Hoffmann, M.D., Andreas Stahelin, M.D.,
Hanns-Joachim Helling,
M.D., and Norbert P. SudKamp, M.D.
The
Journal of Arthroscopic and Related Surgery, Vol. 16 N° 3 (April),
2000:305-321.
Se
utiliza el término biodegradable para caracterizar materiales que muestran
desintegración posterior a la implantación y excreción completa subsecuente.
El sentido de implantes biodegradables
es proveer una fuerza de fijación inicial segura mientras permite la degradación
y el reemplazo por el tejido huésped. Por lo tanto,
no es necesario retirar el implante, la cirugía de revisión no es comprometida
y las imágenes radiológicas no son distorsionadas
por la presencia de estos implantes. En suma, cargas funcionales pueden ser
asumidas más temprano por el hueso que se está curando
mientras el material se está degradando.
Las
altas propiedades mecánicas de los implantes biodegradables
pueden ser de importancia primaria en fijación de fracturas u otros
procedimientos ortopédicos donde el implante es expuesto
a altas cargas. Esto puede explicar el lento progreso de la tecnología del
implante biodegradable en este campo. En contraste,
algunos procedimientos quirúrgicos no requieren implantes de elevada fuerza mecánica.
Para fijación con tornillo interferencial
en la reconstrucción del LCA, el hueso resecado puede ser el
eslabón débil y no el tornillo interferencial. La fuerza de fijación de
un anclaje constituido con suturas puede ser limitada por la sutura o la calidad
del stock óseo.
Los
implantes biodegradables consisten en distintas materias poliméricas que tienen
características materiales y respuesta de los tejidos sustancialmente
diferentes. Hoy, aproximadamente
40 polímeros biodegradables son conocidos. De estos, los siguientes
fueron estudiados para ser usados en implantes ortopédicos:
1-
Poligluconatos (PGA) y copolímeros como poliglicolato co trimetileno
carbonato (PGA-co-TMC) poli D, L-Láctido-co-glicolato
(PDLLA-co-PGA) y poli L-Láctido-co-glicolato (PLLA-co-PGA).
2
- Poli-L-Láctido (PLLA), poli DL-Láctido (POLLA) y sus esterocopolímeros
con porcentajes variados de partes D y L.
3
- Polidioxanona (PDS).
4
- Trimetilén carbonato (TMC).
5
- Poliorthoester (POE).
6
- Poli-C-capralactona (PCL).
La
DEGRADACIÓN IN VIVO depende del material del implante,
habiendo variaciones sustanciales en la fragmentación y degradación de cada
uno de ellos; pocos estudios han investigado la
degradación in vivo de polímeros utilizados en implantes biodegradables,
y reportaron resultados muy diferentes debido a condiciones de testeo
inconsistentes. No ha habido acuerdo entre diferentes
grupos de estudio en la relación entre el tiempo necesario para la degradación
del material manteniendo su fuerza mecánica
hasta el tiempo requerido para la curación del propio tejido.
Tampoco se conoce el destino de los restos de los implantes degradados, habiendo
estudios que no encontraron restos de materiales y otros que hallaron moléculas
hasta varios años después.
El
REEMPLAZO OSEO del tejido en el sitio del implante, es más
conocido, asegurándose que los implantes biodegradables serán reemplazados por
tejido óseo años después de la cirugía (luego
de 2 o 3 años).
La
BIOCOMPATIBILIDAD ha sido estudiada y los resultados han sido muy pobres,
variando los mismos según el material empleado y se llegó a la conclusión que
para estandarizar una respuesta
es necesario evaluar la respuesta del tejido ante los diferentes materiales. La
osteólisis es la primera reacción que se produce en el sitio del implante,
dada por resorción ósea estimulada por los subproductos liberados durante la
degradación, bien comprobada
con todos los materiales aunque con más baja incidencia e intensidad con
estereopolímeros de PLLA. Las reacciones
de los tejidos blandos extraarticulares cuando les es aplicado un implante
biodegradable son conocidas, pasando desde induración del tej. subcutáneo a
edema fluctuante que puede perforar la piel y formar una cavidad. Se da más
habitualmente (22-40%)
en fracturas de muñeca con implantes PGA, siendo mucho más
baja la incidencia con implantes PDS o PLLA. Las reacciones sinoviales
intraarticulares se asocian con residuos liberados antes de la degradación del
implante, dando slnovitis leves a severas,- adherencias sinoviales, etc; la
mayoría ocurren con materiales
como PGA, PDS, PGA-co-TMC entre 8 y 24 semanas luego de la
cirugía. Muy pocos casos se reportaron con PLLA o PLLA-co-PDLLA,
y ocurren más tarde, entre 1 y 2 años luego de la cirugía. Los materiales de
degradación rápida producen una respuesta inflamatoria
mayor, por lo que sería razonable pensar que la degradación lenta es de
primaria importancia en el incremento de la biocompatibilidad del implante
biodegradable principalmente con
referencia a la respuesta de los tejidos livianos. También se demostró
que la forma del implante es otro de los factores que parece
contribuir con la biocompatibilidad, sobre todo los de PGA reforzados que
producen inestabilidad mecánica en el sitio del implante con la consiguiente
respuesta inflamatoria
Como conclusión, el uso de implantes biodegradables ofrece distintas ventajas en el campo de la cirugía médico deportiva, por lo que debería darse alta prioridad a su investigación y desarrollo. Los implantes deberían ser testeados respetando su biocompatibilidad, con resultados que deberían ser estrictamente individualizados para cada uno de los polímeros, co-polímeros y esterocopolímeros con estudios in vivo por largos períodos.