Luxación bilateral de los tendones peroneos -presentación de un caso-

Autores: Dres. Gustavo Gumpel, Osear Franchi, Jorge F. Salas Braconi, Javier Swiatlo, Alberto Rovira

 

INTRODUCCIÓN

 

La luxación de los tendones peroneos de su posición retromaleolar lateral es una causa poco común pero sig­nificativa de dolor e incapacidad postraumática del tobillo en el deportista.

Esta lesión, generalmente unilateral, está particular­mente relacionada con los traumatismos que colocan al tobillo en posición de dorsiflexión pasiva y eversión forzada, principalmente en la práctica de deportes tales como el fútbol, básquet, rugby, volley y patinaje, de forma tal que no son pocas las veces en que es erróneamente diagnosticado como un esguince del tobillo. La bilateralidad de la lesión, si bien está descripta en la literatura mundial, es infrecuente encontrando valores que rondan el 3%.

Los músculos peroneos laterales se insertan a nivel de la cara lateral del peroné y del tabique intermuscular, extendiéndose en forma oblicua hacia distal por la cara postero-lateral del peroné. A nivel del maléolo lateral, la vaina común sufre un engrosamiento conocido como retináculo peroneo superior. Los tendones transcurren sobre la fosa retromaleolar, la cual cubierta por el retináculo peroneo superior y estructuras ligamentarias circundantes, forma un verdadero túnel osteofibroso. A nivel de la punta del maléolo los tendones cambian la dirección hacia anterior insertándose el corto a nivel de la base del quinto metatarsiano y el largo, luego de cruzar por la planta hacia medial, a nivel del primer rnetatarsiano.

La fosa retromaleolar presenta variaciones en cuanto a su estructura, encontrando dentro de las mismas aplanamientos (42%), ausencia (11%) y una forma convexa en alrededor del 7% de los casos. Estas variaciones anatómicas son las responsables, en general, de la aparición de luxaciones bilaterales de los tendones peroneos.

 

CASO CLÍNICO

 

El propósito de esta presentación es mostrar un caso bilateral ya que raramente se observa de esta forma.

Paciente de 24 años de edad, sexo femenino, jugadora de volleyball amateur.

La paciente consulta seis meses después del accidente; refiere que al realizar un salto sufre un traumatismo de ambos tobillos por lo que le es diagnosticado esguince bilateral, fue tratada con analgésicos, crioterapia y rehabilitación kinésica. Al momento de la consulta refiere dolor bilateral y sensación de inestabilidad con menor frecuencia.

Al examen físico se observa, tanto con la dorsiflexión como con la flexión plantar de ambos tobillos la luxación bilateral de los tendones peroneos.

La paciente adjuntaba estudios complementarios (Rx y TAC) donde se podía observar la hipoplasia de ambos surcos peroneos retromaleolares, sin presentar avulsiones osteopenósticas.

Técnica Quirúrgica: Paciente en decúbito dorsal sobre mesa de quirófano, bajo anestesia raquídea. Previo embrocado con alcohol yodado y colocación de campos quirúrgicos para ambos miembros inferiores, se realiza abordaje postero-lateral de Kocher. Se incide piel y TCS, se incide la aponeurosis y se liberan los tendones de sus vainas y se separan éstos hacia adelante sobre el maléolo. Se levanta un colgajo osteoperióstico de 3 x 1 cm junto con la cara posterior del extremo distal del peroné y del maléolo externo. Se lleva el colgajo hacia posterior y se reubican los tendones peroneos en el surco retromaleolar, se sutura el colgajo sobre la parte medial del retináculo peroneo con puntos transóseos. Se cierra por planos, se deja drenaje por contraabertura que se retirará a las 24-48 hs. Se inmovilizó posteriormente con ortesis tipo Walker. El procedimiento fue realizado por el mismo equipo quirúrgico en forma consecutiva dentro del mismo acto operatorio.

En el manejo postoperatorio se restringió el apoyo hasta la sexta semana, donde se comenzó con los ejercicios de rehabilitación. Se evidenció una correcta estabilidad bilateral de los tendones peroneos. Finalizada la rehabilitación kinésica, la paciente retornó a sus prácticas habituales, sin referir hasta la fecha episodios de dolor o luxación.

 

COMENTARIO

La luxación de los tendones peroneos es una lesión poco frecuente, fundamentalmente en su forma bilateral La primer descripción de esta lesión fue realizada por Monteggia, en 1803, en una bailarina de ballet. Posteriormente se han publicado numerosos trabajos sobre esta patología, evidenciando una mayor incidencia en pacientes que practican deportes en los cuales el salto con contacto es un gesto habitual, y el mecanismo más frecuente es la eversión forzada del pie con dorsiflexión pasiva del tobillo.

El diagnóstico de esta lesión es fundamentalmente clínico, encontrando dolor, tumefacción y equimosis a ni­vel retro maleolar. El incremento de dolor local cuando se realiza la eversión contra resistencia fortalece la sospecha clínica. Debido a que generalmente los tendones luxados se hallan repuestos espontáneamente, se debe reproducir la lesión para su confirmación diagnóstica. Esto puede ser realizado llevando el pie a la flexión plantar y eversión y posteriormente hacia la dorsiflexión contra resistencia, momento en el cual se contraen los músculos peroneos laterales, luxándose hacia anterior por el defecto osteofibroso postraumático asociado en ocasiones a una insuficiencia de la fosa retromaleolar en su función de continente.

En los casos en que la clínica no sea concluyente, se solicitarán exámenes complementarios de mayor complejidad.

Las radiografías simples en 45° de rotación interna pueden mostrar ausencia de lesión, como generalmente ocurre, o una pequeña avulsión de hueso cortical lateral al maléolo peroneo, mostrada como un rasguño. Con mayor definición, la TAC muestra la relación entre los tendones peroneos, el retináculo y el borde posterolateral del peroné; y la presencia o ausencia de un bolsillo osteoperióstico a nivel del retináculo peroneo superior, facilitando la planificación preoperatoria. La RMN es un estudio utilizado principalmente en aquellos casos en que se requiera visualizar el estado del plano ligamentario, de los tendones peroneos y permite evaluar la presencia de variaciones anatómicas tales como el peroneo cuarto.

De acuerdo a los hallazgos intraoperatorios, Eckert y Davis en 1976 describieron una clasificación anatomo-patológica por la cual agrupaban las lesiones en tres tipos:

Tipo 1: El retináculo superior y el periostio del peroné son despegados del maléolo lateral, desarrollando un bolsillo equiparable a la lesión de Bankart del hombro.

Tipo 2: El retináculo superior se desprende del bor­de posterolateral del maléolo avulsionando un fragmento de aproximadamente 1-2 cm de longitud de la cresta fibrosa, sin despegamiento perióstico.

Tipo 3: El retináculo superior avulsiona un fragmento óseo de aproximadamente 1,5 cm x 1 mm, el cual en ocasiones es palpable.

La mayoría de los autores concuerdan en utilizar el tratamiento incruento para aquellos casos agudos en los cuales los tendones son estables una vez reducidos y en personas no deportistas con baja demanda o de edad avanzada. El tratamiento incruento busca mantener los tendones reducidos en la fosa retromaleolar mientras se aguarda la cicatrización del retináculo extensor, mediante la colocación de vendajes elásticos o rígidos con restricción de la carga de peso. En los casos que no reúnen las condiciones antes descriptas esta práctica ha sido abandonada por la mayoría de los autores ya que presenta un alto índice de recidivas (20-50% en los pacientes tratados con yesos ).

El tratamiento quirúrgico se ha impuesto debido a los fracasos sucesivos obtenidos con el tratamiento incruento. En los casos en que las lesiones sean agudas, la reparación primaria utilizando el método más conveniente de acuerdo con el estadio de Eckert y Davis que se presente. Así en los estadios 1 y 2 se reparan los defectos con puntos transóseos o utilizando arpones de forma tal de obtener un adecuado anclaje óseo, asociando según se lo necesite un gesto para profundizar el surco retromaleolar, y en los tipo 3 se deberá fijar el fragmento óseo desprendido utilizando el método más conveniente para el cirujano; dentro de estos encontramos la reinserción con puntos transóseos, con arpones o grapas.

Aquellos casos en que las lesiones son crónicas, el tratamiento quirúrgico debe apuntar a rehacer o reemplazar el retináculo superior. Las técnicas son numerosas pero básicamente podemos dividirlas en las que realizan plásticas de o con las partes blandas (Meary-Tomeno, Jones), aquellas en las cuales se busca aumentar el continente mediante gestos óseos (Watson-Jones, Kelly) y aquellas en las que se busca redireccionar los tendones peroneos en general utilizando al ligamento peroneo-calcáneo

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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