INCIDENCIA
DE LESIONES EN JUGADORES
DE FÚTBOL PROFESIONAL
Autores:
Dres. Vicente Paús - Pablo del Compare - Federico Torrengo
Se
realizó un estudio prospectivo de siete años en jugadores de un Plantel
Profesional que compite en Primera División del Fútbol Argentino
RESUMEN
El
objetivo de este trabajo es evaluar la incidencia de las lesiones traumatológicas
deportivas en el Plantel de primera división del Fútbol Profesional
Argentino, luego de cumplir
once años ininterrumpidos formando parte del Cuerpo
Médico del Club de Gimnasia y Esgrima de La Plata
(1991-2002). Se realizó un estudio prospectivo de
siete años -del año 1995 al 2001 inclusive-, determinando
la frecuencia y severidad de las
lesiones sufridas
durante las prácticas de entrenamiento y competencias oficiales en un plantel
constituido por un total de 86 jugadores. Se realizaron 12.040 consultas médicas
en 2.021 turnos de entrenamiento y 542 partidos oficiales, dónde se
diagnosticaron 3.119 patologías, las que fueron divididas en clínicas
(18,7%) y traumatológicas
(81,3%), siendo estas últimas agrupadas en patología
músculo-tendinosa, articular y otras. Cada una de ellas localizándolas en la
estructura anatómica injuriada, su
mecanismo de producción y basándonos en la clasificación de lesión de J.
Dvorak MD y A. Junge MD del suplemento
del A.J.S.M del año 2.000, modificada por nuestro
grupo en cuatro grados de severidad donde predominaron
las lesiones Grado I (leves) con 2.315 (92,4%); siguiéndoles las Grado II
(moderadas) con 92 (3,6%);
Grado III (graves) con 59 lesiones (2,3%); y por
último las Grado IV (severas) con 40 lesiones (1,5%). La
incidencia de lesión fue de 9,1 cada 1.000 horas de exposición
por jugador, sumados partidos oficiales, amistosos
y entrenamientos con práctica del deporte especifico. Hubo un predominio
absoluto de las lesiones del miembro inferior (84,8%) con respecto al resto
del cuerpo:
columna vertebral (7,1%), miembro superior (5,7%), tórax
(1,2%) y cabeza (0,9%). La región corporal más afectada
de miembro inferior fue el muslo (43,9%) siguiéndole
en orden de frecuencia la pierna (13,8%), la rodilla
(9,6%) y el tobillo (8,1%). La rodilla fue la articulación
que sufrió mayor cantidad de lesiones Grado IV (severas) representadas por 19
esguinces graves capsulo-ligamentarios.
La patología mas frecuente fueron las
lesiones musculares, donde el recto anterior del muslo fue
el más afectado. Encontramos paridad entre el grupo muscular anterior y
posterior de muslo. El mecanismo de producción de las lesiones músculo-tendinosa tuvo
predominio indirecto (80%) sobre el directo (20%). Las
fracturas tuvieron una pequeña incidencia representadas por 16 casos (0,6%),
7 de miembro superior 5 de miembro inferior de las cuales 3 casos
representaron a fracturas por stress del pie. Un
muy bajo índice de las lesiones necesitaron tratamiento
quirúrgico, 23 casos, que representan el 0,9%, evidenciando
la conducta conservadora de los tratamiento sobre
los de indicación exclusivamente quirúrgica. Se siguió
un patrón uniforme de evaluación semiológica y en el plan de estudios
complementarios, con el objetivo de establecer protocolos para la restauración
definitiva del deportista
al mismo nivel previo a la lesión sufrida, según estructura anatómica
injuriada. Se sacan conclusiones en cuanto a los métodos para realizar pautas
de prevención, diagnósticos de certeza inicial para establecer el tiempo de
recuperación y vuelta al deporte, evitando recidivas aumentando
la credibilidad del Cuerpo Médico deportivo.
Material
y métodos
Se
realizó un seguimiento de siete años (de 1995 al 2001
inclusive) a un grupo de 86 jugadores que trabajaron
con el Cuerpo Técnico del Plantel Profesional de Fútbol del Club Gimnasia y
Esgrima de La Plata, se destaca que
sólo en el transcurso de doce meses se trabajó con un
cuerpo técnico distinto, el resto del período de seis años fue con el mismo
Director Técnico y Preparador Físico, lo que hace más homogénea la
muestra. Hubo cinco
jugadores que completaron el período completo de siete años y cuatro que lo
hicieron en seis. El rango etario fue
de 17 a 37 años, con una edad promedio de 27 años. Se
prestó asistencia médica en 542 partidos oficiales (38
partidos anuales de torneos de AFA) entre primera división
y reserva y diez partidos de competencias internacionales;
con 2.021 turnos de entrenamiento durante las
cuales se realizaron 12.040 consultas médicas y seguimientos.
En este período, donde se disputaron catorce torneos
oficiales, se obtuvieron tres subcampeonatos NUESTRO
CLUB ESTA POSICIONADO ENTRE LOS CINCO PRIMEROS
DE LA AFA.
Se
destaca que todas las patologías fueron evaluadas
y tratadas por el mismo Cuerpo Médico, siguiendo una misma metodología de
evaluación semiológica, al ritmo
de exámenes complementarios y tratamientos protocolizados por nuestro grupo a
través de los once a consecutivos al frente de tal función. Los
datos fueron obtenidos de un programa real do
en Excel para esta finalidad.
Se
utilizó la definición de lesión dada por J. Dvorak y A. Junge en el
suplemento de la FIFA del año 2000 del A.J.S.M. Se definió como lesión a aquella ocurrida durante
la práctica de fútbol y que le provocó al deportista la
ausencia a entrenamiento/s y partido/s, seguida por la necesidad
de un diagnóstico anatómico del tejido dañado
y el tratamiento correspondiente. Se
tomó el tiempo que
demandó la recuperación de cada lesión hasta su vuelta a la práctica de fútbol,
y de acuerdo a la duración se dividieron las lesiones en cuatro grado de
severidad; adaptándola según nuestras necesidades, ya que nos parece
incorrecto incorporar en el Grupo III lesiones de severidad
mayor.
La
incidencia de lesiones fue definida como el número de lesiones ocurridas
durante un período estudiado. Por
lo tanto, la incidencia pudo ser calculada basada sobre el tiempo en el que
hubo riesgo de lesión, que ocurre durante las horas de partidos o
entrenamientos con la
práctica del deporte específico estudiado. En la mayoría de los estudios
revisados, la incidencia se calculó por cada
1000 horas de exposición, sumando las horas de partidos
y entrenamientos. En los siete años de nuestro
estudio, sumaron 3237 horas, de las cuales 2424 corresponden
a entrenamientos con práctica de fútbol y 813
horas a partidos oficiales. La incidencia de lesiones encontradas fue de 9,1,
por cada 1000 horas de exposición por jugador.
Clasificación
De
las 12.040 consultas médicas realizadas se diagnosticaron 3.119 patologías
diferentes, las cuales en su mayoría
fueron de índole traumatológica (81,3%), el resto fueron agrupadas como
patología clínica (18,7%). Nos
basamos en la clasificación de lesión de J. Dvorak MD
y A. Junge MD del Suplemento del A.J.S.M. del año 2000
que las divide en tres grados de acuerdo al tiempo de
recuperación que demandaron: Grado I (leve): de 1 a 7
días -menor a 1 semana-; Grado II (Moderadas): de 8 a
21 días, y Grado III (Graves): de 22 días en adelante o la
incapacidad permanente. Nosotros realizamos una modificación
de ésta, respetando los dos primeros grados, y agregando un Grado IV
(severas).
Debido
a que consideramos que el Grado III englobaba una amplia gama de lesiones, que
diferían mucho en cuanto
a la estructura injuriada y al tiempo de recuperación, siendo
algunas de relativa benignidad, como las lesiones musculares
del recto anterior del muslo, donde según nuestros protocolos,
llegan a la curación entre la 4° y 6° semana; y otras lesiones mas severas,
dónde el tiempo para la vuelta al deporte
puede ser en promedio, de seis a ocho meses como
las lesiones del ligamento cruzado anterior.
Por
lo tanto agrupamos las lesiones en:
. Grado I (leves): de 1 a 7 días –menor a
1 semana-.
. Grado II (moderadas): de 1
a 3 semanas.
. Grado III (graves): de 3 a 8 semanas.
. Grado IV (severas): de más de 8 semanas.
RESULTADOS
Cantidad
y Tipos de Lesiones
En
éstos siete años de evaluación, se diagnosticaron 2.536
patologías de origen traumatológico (81,3%) de las
3.119 totales; correspondiendo la diferencia a patología clínica 583
(18,7%). De la muestra evaluada de 86 jugadores
-cantidad total real de jugadores que trabajaron
en éste período-, 5 permanecieron en todo el período indicado y 4 lo
hicieron durante seis años.
El
rango etario fue muy amplio, variando desde los 17 a los
37 años, el de mayor edad; con una edad media de 27 años. Agrupamos
las lesiones traumatológicas de acuerdo al
tiempo de recuperación:
. Grado I: 2.345
lesiones (92,4%).
.
Grado II: 92 lesiones (3,6%).
.GradoIII:
59 lesiones (2,3%).
• Grado IV: 40 lesiones (1,5%).
Se
demuestra una gran diferencia a favor de las lesiones Grado I sobre el resto,
debido a que en éste grupo
se incluyeron una amplia gama de patologías, que muchas de ellas al jugador
no lo excluyeron de las competencias oficiales; realizando tareas
diferenciadas al grupo
(de entrenamiento y médico-kinésicas), adaptadas cada
una a la patología banal correspondiente. En éste grupo
incluimos mialgias, contracturas, contusiones, entorsis y traumatismos
variados leves.
Se
confeccionó una tabla dónde se demuestra la cantidad y gravedad de la
patología, según la región anatómica
comprometida:
De
acuerdo a los resultados obtenidos, se demuestra que
la región con más lesiones Grado I es el muslo, seguida
por la pierna y el tobillo, donde se destacan las producidas por mialgias,
contracturas, contusiones musculares y múltiples traumatismos directos. En el
grupo de lesiones Grado II y III, se observa también la incidencia de las
lesiones
musculares del muslo. En el Grado IV hay una significativa presencia de las
lesiones ligamentarias de rodilla y pubalgias
que no respondieron al tratamiento médico-kinésico.
Las
lesiones de miembro superior, tórax y cráneo representan un número bajo en
la muestra, en cuanto a la gravedad y cantidad, salvo por las fracturas y luxaciones:
.
Cabeza: 24 lesiones (0,9%)
. Columna vertebral: 182 lesiones (7,1%)
.
Tórax: 32 lesiones (1,2%)
.
Miembro superior: 145
lesiones (5,7%)
.
Miembro inferior: 2.153
lesiones (84,8%)
Hubo
14 traumatismos (0,5%), de los cuales tuvimos
2 lesiones Grado II con pérdida de conocimiento que requirieron internación
por 24-48 horas y evaluación por especialista siendo ambas de jugadores de
campo, los restante fueron Grado I.
Lesiones
de cara
De
las 10 lesiones (0,3%), 7 fueron traumáticas Grado I; sólo
hubo 3 Grado II
2 Fracturas de tabique nasal
1
Fractura de malar
Dos
de estas lesiones las sufrió un mismo jugador, que
ocupa el puesto de centrodelantero, con una fractura de tabique nasal y una
fractura de malar.
Lesiones
de columna vertebral
Con
un total de 182 lesiones (7,1%), 179 fueron Grado
I:
6 Lumbociáticas
6 Cervicalgias
10 Dorsalgias
9 Sacroileítis
18 Tortícolis
Hubo
2 lesiones Grado III que correspondieron ambas
a Espondilolisis L5; y 1 lesión Grado IV con una Discopatía cervical C5-C6.
Lesiones
de tórax
Presentamos
32 casos de lesiones traumáticas Grado I (1,2%), sólo hubo una Fractura
costal Grado II.
Lesiones
de hombro
Estas
correspondieron a 48 (1,8%), 46 al Grado I; y 2
al Grado II:
1 Luxación de hombro
1 Subluxación acromio-clavicular.
De
los 18 casos (0,6%), correspondieron al Grado I 16 lesiones, las 2 restantes
al Grado III: 1Luxación
de codo y 1 Bursitis infectada
Lesiones de muñeca
Tuvimos
20 lesiones de muñeca (0,7), 19 correspondieron a esguinces leves Grado I y
la restante fue una
Fractura de hueso pisiforme Grado II.
Lesiones
de mano
Se
registraron 59 lesiones (2,3%), 52 Grado I con preponderancia
de esguinces de dedos y traumas directos
leves. Hubo 7 casos Grado II: 1
Luxación IFP de 5° dedo (arquero), 4
Fracturas de metacarpianos y 2 Fracturas de falanges.
Lesiones
de pelvis
De
las 69 lesiones (2,6%), fueron 62 Grado I donde el mayor número
correspondieron a pubalgias con 40 casos,
que no les impidió la competencia con tratamiento médico-kinésico, el resto
de éste grupo correspondieron
a traumas de cresta ilíaca; hubo sólo 1 caso Grado II y
6 pubalgias Grado IV que requirieron tratamiento quirúrgico
con una restitución al deporte en un tiempo promedio de 10 semanas
(equivalente al 15% de ésta patología).
Lesiones
de cadera
Se presentaron 30 casos en total (1,1%), de las cuales 28 casos fueron Grado I; y 2 casos Grado II correspondiendo a lesiones musculares de psoas y obturador interno.
Lesiones
de muslo
Del
gran número de 1.114 lesiones (42,7%), 1.004 se
lo adjudican las mialgias, contracturas, contusiones y traumatismos
directos de los músculos del muslo que requirieron una actividad adecuada
por menos de una semana,
o sea Grado I. Hubo 60 lesiones musculares agrupadas en el Grado II. Se
destaca que clasificamos. 49 lesiones musculares
en el Grado III debido a que fueron del recto anterior del muslo, dónde
nuestro grupo de trabajo aconseja reintegrar al jugador a las competencias
entre la 4° y 6°
semana. Sólo hubo 1 lesión Grado IV que correspondió a
una contusión muscular del vasto externo complicado con hematoma que requirió
drenaje quirúrgico.
Lesiones de rodilla
Esta
articulación fue la más afectada con 245 lesiones (9,6%) donde 220 casos
fueron leves Grado I representando casi el 90% de la patología de la rodilla.
Con 2 lesiones Grado II representados por esguinces moderados del LLI y 4
casos Grado III. El resto de las lesiones fueron
Grado IV con 19 lesiones graves ligamentarias, siendo
éste grupo el más numeroso con el 47,5% de las lesiones severas generales.
Se
detallan a continuación las lesiones:
Grado
I: 220 lesiones;
55
Entorsis de ligamentos colaterales:
43
del LLI
12
del LLE
100
Tendinopatías:
41
rotuliano
39
pata de ganso
13 Sme. Fricción F. lata
7
poplíteo
24
Síndromes meniscales
18
Traumatismos de rótula
11
Traumatismos de cóndilo interno
6 Síndromes fémoro-patelar
4 Quistes poplíteos 1 Bursitis pre rotuliana
1
Osteocondritis de rótula .
Grado
II: 2 esguinces moderados de LLI.
Grado
III: 4 casos;
3 lesiones meniscales
1
fractura del pico de la rótula.
Grado
IV: 19 casos;
7
esguinces graves + del LLI
6
rupturas del LCA
1
ruptura del LCA + LLE + Ángulo póstero-externo
4
esguinces graves +++ del LLI + Ángulo
póstero-interno
1
esguince grave ++ del LLI
Lesiones
de pierna
La
mayoría de las lesiones, 352 (13,8%); fueron lesiones
Grado I 341. Hubo 9 casos de lesiones Grado II y
1 caso Grado III y IV. Se detallan así:
Grado
I:
31
traumatismos de peroné
50
traumatismos de tibia
6
periostitis de tibia
3
traumatismos de TAT
1
osteocondroma de peroné
1
traumatismo de Gerdy
1
sme. compartimental
248
mialgias y contracturas musculares;
159 de gemelo
interno
51
de gemelo externo
34
de grupo ántero-externo
2
de soleo
2
de tibial posterior
Grado
II: 9 lesiones musculares; 6 de gemelo interno,
2 de gemelo externo y 1 de soleo.
Grado
III: 1 ruptura de tendón del semitendinoso dista!.
Grado
IV: 1 fractura de tibia y peroné cerrada.
Lesiones
de tobillo
Fueron
209 lesiones (8,1%), de las cuales 194 correspondieron al Grado I, 3 casos
Grado III y 9 Grado IV.
Grado
I: 105 entorsis de tobillo, 91 del complejo ligamentario
externo y 14 del interno.
80 Tendinopatías:
78
de Aquiles
1 de Flexor del hallux
1
de Tibial anterior
5
Traumatismos de maleólo interno
2
Sme. de la cola del astrágalo
1 Bursitis retroaquileana
1 Osteocondritis de astrágalo bilateral (hallazgo)
Grado
III: 3 Tendinosis de Aquiles.
Grado
IV: 9 lesiones severas distribuidas así, 3 Rupturas del Tendón de Aquiles, 2
Rupturas parciales de Aquiles, 1 Tendinosis del mismo tendón y 3 Esguinces
graves de
tobillo.
Es
importante resaltar que de los 108 esguinces de tobillo,
solamente hemos tenido 3 graves (2,7%). El predominio del esguince externo de
tobillo fue de 87,0%, contra el 13,0% del ligamento deltoideo.
Lesiones
de pie
Las
lesiones del pie fueron 137 (5,4%), dónde el predominio
fue de lesiones leves Grado I con 134 casos, sólo hubo 3 lesiones severas
Grado IV.
Las
Grado I fueron:
22
traumatismos de antepié y mediopié
22
traumatismos de MTT
12
traumatismos de hallux
19
talalgias
4
traumatismos de calcáneo
3 fascitis plantar
3
sesamoiditis
1 espolón calcáneo
1 traumatismo
de escafoides.
11 entorsis de mediopié
27 entorsis de antepié
1 esguince de hallux
8 tendínopatías:
6
del extensor del hallux
1 del flexor del hallux
1 del tibial anterior.
Las
lesiones Grado IV fueron 3, correspondieron todas a Fracturas por Stress:
1 Fractura de escafoides del tarso
1 Fractura de 5º metatarsiano
1 Fractura de 2 metatarsiano
Lesiones
Musculares
En
el período de 1995 al año 2001 inclusive, se diagnosticaron
119 lesiones musculares Grado II y III, excluyendo las 1.273 que
correspondieron al Grado I, representadas por mialgias, contracturas y
contusiones musculares, que no influyeron en la presencia del jugador en la
competencia oficial del fin de semana, adaptando la actividad con tareas
diferenciadas de entrenamiento.
De
las 119 lesiones, el músculo más afectado fue el recto
anterior del muslo con 49 casos (41,1%), siguiéndole el semimembranoso con 34
casos (28,5%) y el bíceps
crural con 18 (15,1%).
El
grupo muscular posterior de muslo presentó 52 lesiones
comparándolo con los 51 casos del grupo anterior, evidenciando la gran
similitud entre ambos.
El
mecanismo de producción constatado en todas las
lesiones musculares fue el traumatismo indirecto en un 80%, prevaleciendo
sobre el mecanismo directo (contusiones),
representado por el 20%.
De
las lesiones musculares, hubo 19 distensiones, todas pertenecientes al grupo
de los isquiotibiales y 2 casos en
que se constató edema del recto anterior del muslo, mediante el examen clínico
y corroborado con RNM; todas ellas incorporadas al Grado II, ya que
requirieron menor tiempo para la práctica del deporte (12 días), y que fueron
denominadas como estadios pre-rupturas.
Fracturas
Las
fracturas dentro de la patología traumatológica ocupan
un pequeño grupo con 16 casos (0,6%), de los cuales solamente 5 (31,2%) se
localizaron en miembro inferior.
Destacamos
que del total, tuvimos 3 fracturas por stress (18,7%), todas localizadas en el
pie. El resto corresponden a fracturas de miembro superior, 7 casos (43,7%);
cara 3 casos (18,7%) y tórax 1 (6,2%). Aquí
se detallan las fracturas:
Metacarpianos 4 casos
Falanges
de manos 2 casos
Pisiforme 1 caso
Tabique
nasal 2 casos
Malar 1 caso
Costal 1 caso
Fractura
de tibia y peroné 1 caso
Rótula
(pico) 1 caso
Fracturas
por stress:
escafoides tarsiano 1 caso
5°
metatarsiano 1 caso
2° metatarsiano 1 caso
Cirugías
Queda
reflejado en el bajo índice de lesiones que tuvieron
tratamiento quirúrgico, 23 casos (0,9%), la tendencia
de éste Cuerpo Médico de darle prioridad al tratamiento
conservador-funcional, de aquellas patologías que no
tengan la indicación absoluta del tratamiento quirúrgico. Aquí toma
relevancia tener un exacto diagnóstico de la estructura inicial injuriada,
con un exhaustivo examen semiológico, un algoritmo de estudios
complementarios y por último protocolos de rehabilitación específicos para cada
patología. Así se llegarán a obtener los mismos resultados
funcionales, y en el tiempo inicialmente previsto para
la vuelta al mismo nivel deportivo, evitando así, complicaciones
quirúrgicas y bajando los costos económicos del
tratamiento. Se excluyen de éste grupo las heridas menores cortantes,
que sumaron 47; de las cuales se suturaron 10 heridas.
Discusión
Los
datos expresados en éste trabajo fueron difícil de comparar con otros de la
bibliografía mundial, por el tiempo
evaluado y la homogeneidad del grupo de trabajo
tanto Cuerpo Médico y Técnico sobre el control de un mismo
grupo de deportistas evaluado.
La
magnitud de nuestro trabajo se demuestra al efectuar
la revisión de distintos trabajos internacionales, ya que
la mayoría de ellos toman un período de observación de
una temporada deportiva un año y otros pocos
de dos o cinco años.
Resalta
aún mas, la conformación del grupo en general, destacando que fue realizada
por un mismo Cuerpo Médico, siguiendo una normativa de trabajo, gracias a los
protocolos establecidos específicos para cada patología,
en diez años ininterrumpidos de trabajo. Así mismo, se
destaca que de los siete años evaluados, en seis se contó
con un mismo Cuerpo Técnico, incluido entrenador, preparador físico y
ayudante de campo. El grupo de jugadores a pesar que se trabajaba con un
promedio de treinta jugadores por temporada, en realidad estuvo constituido
por ochenta y seis integrantes reales evaluados, de los cuales cinco se
mantuvieron en toda la muestra, y otros cuatro en seis años. Es de destacar
que esta situación contrasta con la realidad del fútbol Argentino y
Mundial dónde se hace difícil mantener la continuidad de un grupo de trabajo
constante durante tantos años consecutivos.
La
incidencia de lesiones fue tomada cada 1.000 (mil) horas de exposición,
sumando partidos oficiales y entrenamientos
con práctica de fútbol, donde existe el mayor riesgo
de lesión. El resultado de 9,1 lesiones por deportista
cada 1.000 horas está contemplado dentro del rango
encontrado en otros trabajos, donde varían de 0,5
a 15,7 lesiones. La incidencia nuestra pudo haber
sido menor, descartando el importante número de lesiones banales incluidas en
el Grupo I (leves), donde al deportista
no le impidió la competencia oficial.
La
clasificación que utilizamos es una adaptación realizada por nuestro grupo
de especialistas, de la propuesta por J. Dvorak MD y A. Junge, por la cual
respetamos los dos primeros grados, porque nos encontramos que estábamos ante
la dificultad de clasificar lesiones en un mismo grado
(III), que tenían grandes diferencias en cuanto a la estructura anatómica
injuriada y a su tiempo de recuperación.
Por lo tanto estábamos agrupando lesiones de relativa benignidad, como podría
ser una ruptura fibrilar completa
del recto anterior, dónde nosotros aconsejamos como tiempo de regreso al
deporte entre la 4° y 6° semana;
con otras lesiones de mucha mayor severidad como ser rupturas del LCA u otras
lesiones cápsulo-ligamentarias
de rodilla y tobillo. La adaptación de la clasificación
lograda es: Grado I (leve): de 1 a 7 días -de 1 semana-; Grado II (Moderado): de 1 a 3 semanas; Grado III (Grave):
de 3 a 8 semanas y el Grado IV (Severas): más de 8 semanas.
Se
destaca en la muestra lograda el muy bajo porcentaje
de lesiones moderadas, graves y severas (7,6%), contrastando con el alto número
de leves (92,4%);
éste resultado se puede obtener logrando
un buen diagnóstico inicial de la estructura lesionada y un adecuado manejo
kinesiológico y de entrenamiento
diferenciado, que reintegra al deportista a la competencia deportiva a la
brevedad, sin agravamientos de la lesión inicial. Esto lo cita la bibliografía,
donde se demuestra
que "nuevas" lesiones graves, son por un mal diagnóstico
y tratamiento de las lesiones leves iniciales.
De
acuerdo a los tipos de lesiones encontradas e incluidas en cada uno de los
cuatro grupos, según la gravedad
por el tejido injuriado y su tiempo de recuperación,
se sacan como conclusiones que la región del cuerpo
mas afectado es el miembro inferior con el 84,8%;
donde el muslo con el 43,9%, se destaca por la inclusión
de toda la patología muscular, desde mialgias, contracturas, contusiones y
rupturas fibrilares. Le siguen en
orden de frecuencia las lesiones de pierna, rodilla y tobillo.
El miembro superior, tórax, cráneo y cara representan un porcentaje muy
bajo, como en la bibliografía mundial,
sumados representan menos del 8%.
Las
articulaciones con mayor incidencia de lesiones fueron,
rodilla y tobillo en ese orden, pero con la particularidad
que aquí proporcionalmente aumentaron las lesiones
severas Grado IV, dónde toman su lugar las lesiones cápsulo-ligamentarias
y las lesiones tendinosas de Aquiles. Se cita en tercer lugar de lesiones
graves de la pelvis, destacando que todas fueron pubalgias que no han respondido
al tratamiento médico-kínésico (40%), y que tuvieron tratamiento quirúrgico
programado. De las lesiones cápsulo-ligamentarias tanto de rodilla y de
tobillo, todas
tuvieron tratamiento incruento-funcional, salvo dónde
hubo compromiso del ligamento cruzado anterior; dónde sufrimos seis rupturas
puras y una lesión combinada con
ligamento lateral externo y ángulo póstero-externo; o sea que contabilizamos
como promedio una ruptura por
año; con una incidencia de una ruptura cada 462,4 horas
del LCA.
Se
manifiesta la tendencia de priorizar el tratamiento funcional sobre el quirúrgico.
En
cuanto a las lesiones musculares, hemos sacado como
conclusión que fueron aumentando potencialmente
con el correr de los años de evaluación, entrando aquí la influencia de los
requerimientos en cuanto al aumento de exigencias, la falta de un
cronograma de competencias definitivo
y como resultado a una falta de diagramación óptima de pretemporadas y
ciclos de entrenamientos. .
Hubo
un equilibrio real entre las lesiones del grupo muscular de muslo anterior y
posterior, contrastando con datos
consultados.
El
mecanismo de producción de las lesiones fue de neta preponderancia del
mecanismo indirecto con un 80% sobre
el directo 20%.
El
músculo con mayor cantidad de lesiones fue el recto
anterior con 49 (41,1%), siguiéndole en número de
casos el semimembranoso con 34 (28,5%); datos no coincidentes
con la bibliografía mundial consultada.
Las
fracturas tuvieron una muy pequeña incidencia en
este estudio, sumando 16 casos totales (0,6%), de las
cuales el miembro superior ocupa la región corporal más afectada con siete
casos (43,7%). A pesar que estamos
evaluando un grupo de futbolistas, donde el miembro
inferior es el más expuesto, las fracturas de éste miembro,
traumáticas agudas fueron solamente dos casos (12,5%), las tres restantes
correspondieron a fracturas por
stress o microtraumáticas de pié (18,7%), donde intervienen
otros factores a considerar. La cara ocupa el tercer lugar con tres casos
(18,7%); la restante es una fractura
costal.
El
tratamiento realizado se fundamentó en el tratamiento
médico-funcional, tal como lo demuestra el bajo porcentaje de lesiones que
llegaron a tener tratamiento quirúrgico (0,8%), comparándolo con otros
trabajos reportados
donde el porcentaje es entre 1 a 3% para todos
los deportes. Consideramos que esto se debe al acertado diagnóstico inicial y
a los protocolos médicos-kinésicos preestablecidos. Sólo se le dio opción
de tratamiento quirúrgico a aquellas lesiones donde la indicación no
tuviese otra alternativa para reestablecer la óptima función
de la estructura injuriada.
CONCLUSIONES
La
eficacia de la tarea de un Cuerpo Médico deportivo,
depende varios factores como, su formación profesional,
su continua actualización científica y la permanencia en el tiempo en un
mismo equipo. Es fundamental el desarrollo de protocolos para la evaluación
semiológica de
los pacientes, para la selección de estudios complementarios
y de los tratamientos a realizar; esta forma de trabajo, permitió una
ordenada recolección de datos de una magnitud tal (12.040 consultas) de la
que no hay antecedentes en nuestro medio. Creemos fundamental remarcar algunos
resultados de nuestro estudio sobre la incidencia
de las lesiones más importantes:
Se
realizaron:
12.040
consultas - Con lesión: 25,9 %
- Sin lesión: 74,1 %
=> Incidencia
general de lesión: 9,1
c/1000 hs.
=>
Incidencia de la gravedad de las lesiones: (clasificación
adaptada por Paús y col.)
Grado
I: 8,4 c/ 1000 hs.
Grado
II: 0,33 c/
1000 hs.
Grado III: 0,21 c/1000 hs.
Grado
IV: 0,16 c/1000
hs.
El
mayoritario porcentaje de lesiones leves requiere un exacto diagnóstico y
tratamiento para evitar su agravamiento
(por ejemplo pasar de una contractura a un desgarro muscular).
=>
Incidencia de las lesiones más importantes:
Lesiones
musculares 37 c/1000 hs. (1c/27
hs.)
Rotura de LCA 2,1 c/1000 hs.
(1c/462 hs.)
Esguince
de tobillo 0,9 c/1000 hs. (1c/1079 hs.)
=> Incidencia
de los tratamientos quirúrgicos
0,9%
de los tratamientos
Patologías quirúrgicas 7,1 c/1000 hs. (1c/140 hs.)
La
conducta conservadora de nuestro grupo de trabajo
en el tratamiento de las lesiones más frecuentes en el
deporte, evitó las complicaciones de la cirugía, disminuyó
los costos, logrando cumplir con nuestro objetivo inicial de rápido retorno
deportivo, sin secuelas ni recidivas y al mismo nivel de competencia previo al
accidente inicial.
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