FRACTURA del EXTREMO PROXIMAL del 5to. METATARSIANO en  DEPORTISTAS

 

Autor:  Dr. Rafael Enrique Giulietti

 

Habiendo observado diferencias en los criterios de clasificación, nomenclatura y tratamiento de las fracturas del extremo proximal del 5to. metatarsiano presentamos nuestra experiencia en el tratamiento de las mismas en 19 deportistas.

Describimos los distintos factores que pueden ser causa de esta lesión, distintas clasificaciones, nomenclaturas, métodos de diagnóstico, tratamientos y prevención.

Hemos evaluado la edad de los pacientes, sexo, tiempo de inmovilización, inicio de la rehabilitación, reinicio del entrenamiento y reintegro a la actividad deportiva.

Planteamos el algoritmo de su tratamiento tanto incruento como cruento y consideramos los tiempos de consolidación y las complicaciones observadas.

El creciente interés por el potencial de retardo en la consolidación o la falta de unión de las fracturas del extremo proximal del 5to. metatarsiano, junto a las diversas clasificaciones, nomenclaturas y distintos criterios de tratamiento, nos ha llevado a presentar nuestra experiencia en el manejo de estas lesiones.

No debemos confundir a la fractura que Sir Robert Jones sufriera en 1902, mientras bailaba y que el mismo autor describió como la fractura de la región metafisodiafisaria del 5to. metatarsiano, con el resto de las lesiones fracturarias que por distintos factores y mecanismos se producen en el extremo proximal del 5to. metatarsiano.

Stewart define a la fractura de Robert Jones como una fractura transversal en la unión de la metáfisis con la diáfisis a aproximadamente 1,5 cm. de la carilla articular con el cuboides.

Creemos que debemos hacer una diferenciación en la nomenclatura en cuanto a qué se considera base y qué comprende el extremo proximal del 5to. metatarsiano. Si tomamos como definición, que la base es aquello que apoya en un plano, las únicas fracturas de la base del 5to. metatarsiano que podrían recibir esta denominación son las correspondientes a la fractura metafisodiafisaria o fractura de Robert Jones, quedando las facturas proximales a esta zona no incluidas dentro de la definición semántica, por lo que consideramos más adecuado denominarlas fractura del extremo proximal del 5to. metatarsiano, dividiendo la misma en 4 zonas anatómicamente diferenciadas.

La clasificación anatómica en zonas, es la más simple y adecuada, a nuestro entender, para evaluar el pronóstico y plantear el tratamiento.

El pronóstico para estas fracturas en cuanto a la unión o persistencia de síntomas es diferente según el sector anatómico que estemos tratando, se comportan en forma distinta según se trate de una fractura de la estiloides, epifisaria, metafisodiafisaria (Robert Jones propiamente dicha) o diafisaria proximal.

Hemos observado que se presenta con mayor frecuencia al iniciar la denominada pretemporada o etapa de precompetencia, analizamos en el presente trabajo el motivo de su producción.

Esta lesión puede envejecerse por consulta tardía, no sospecharla, tratamiento insuficiente o por no apreciarse en un primer momento en los estudios radiográficos (Ej. Fractura por stress)

Clasificación anatómica

 

Zona   I  Estiloides

Zona  II  Epifisaria

Zona III  Robert Jones propiamente dicha

Zona IV  Diafisaria proximal

 

Las fracturas de la tuberosidad o de la Zona I y II, se producen en un movimiento forzado de supinación, por acción del peroneo lateral corto que arranca la punta de la estiloides (Z I) o provoca una lesión a nivel de la epífisis (Z II).

Otra teoría sustentada por Richli y Rosenthal, plantea un mecanismo de producción diverso, los autores demostraron en disecciones anatómicas, que en flexión plantar y forzando la inversión, la fractura  por avulsión sólo se produce cuando la banda lateral de la aponeurosis está intacta. Esto los llevó, a la conclusión de que la avulsión es debida en realidad a la tracción de la banda lateral de la aponeurosis plantar externa y no a la contractura del peroneo lateral corto.

El  mecanismo  de producción de la fractura de Robert Jones propiamente dicha (Z III) es el siguiente: en un falso paso el pie rota en supinación y queda apoyado sobre el borde externo, como el tarso se halla levantado por los músculos posteriores de la pierna, todo el peso del cuerpo gravita sobre la extremidad posterior del 5to. metatarsiano, que se rompe transversalmente a nivel de la unión de la base con la diáfisis, ocurre por fuerzas verticales y mediolaterales.

Las fracturas de la diáfisis proximal o por stress (Z IV) son debidas a sobrecarga funcional por la sumatoria de fuerzas cíclicas (microtraumatismos) que aisladas no alcanzarían a producir daño alguno. La tensión a lo largo del borde lateral del 5to. metatarsiano fue demostrada por J. Roca y col., mediante un modelo fotoelástico.

Gross y Bunch midieron las fuerzas producidas a nivel del 5to. metatarsiano, en  21 corredores comprobando que los movimientos de flexión en este nivel eran altos.

Consideramos que para producirse estas fracturas en los deportistas, existen factores intrínsecos y extrínsecos.

 

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza fundamentalmente por la clínica y la radiología (Rx con tres incidencias frente, perfil y oblicua)

Tratamiento preventivo

 

En todos los casos se debe observar y tratar el defecto biomecánico, provocado por las alteraciones del eje de las piernas (genu varo, tibias varas) y del retropié (valgo o varo), que provocan hiperapoyo sobre el 5to. metatarsiano, con plantares para prevenir fracturas por stress o refracturas en el postoperatorio.

Para evaluar el apoyo anormal sobre el 5to. metatarsiano realizamos estudios estáticos (pedigrafía y podoscopía) y dinámicos del pie, estos últimos por medio de filmaciones de la marcha y la carrera  y de la presurometría plantar computarizada.

Algoritmo de tratamiento

 

Fracturas por avulsión
-
Agudas: férulas, ortesis de marcha, vendaje elástico o yeso sin apoyo hasta que calma el dolor (15 días aprox.) luego apoyo progresivo hasta reanudar la actividad deportiva a las 8 semanas

- Envejecidas o pseudoatrosis

- Estiloides:   Resección + Reinserción PLC

- Epifisarias:  Osteosíntesis +  Injerto óseo

Robert Jones

No desplazadas: Tratamiento conservador Bota corta por 40 días + magnetoterapia, luego ortesis de marcha (Walker) por 20 días + FKT. Según evolución radiográfica y TAC a los 60 días, comienza el entrenamiento con apoyo progresivo y calzado de suela gruesa

Desplazadas o envejecidas: tratamiento quirúrgico:

1. osteosíntesis + injerto óseo

2. Injerto óseo (Torg)

Fractura por fatiga o por stress:      

Tratamiento quirúrgico, osteosíntesis con injerto óseo auitólogo o sólo injerto (Torg), no lo aconsejamos

Como seguimiento de la evolución, realizamos examen clínico y radiográfíco cada 15 días en las fracturas de Zonas I y II, y al retirar la inmovilización en las de las Zonas III y IV, realizando un nuevo control radiográfico en todos los casos, previo al inicio de la actividad de campo. Si se sospechan complicaciones solicitamos TAC.

Conclusiones

 

No subestimar esta fractura, como comúnmente ocurre, sospecharla cuando existe dolor puntual, aún en ausencia de signos radiográficos (centello).

La TAC nos permite observar si el opérculo está abierto y así decidir el tipo de tratamiento.

Debemos prevenir las lesiones por stress, con las correcciones ortopédicas adecuadas para cada tipo de pie, realizando una minuciosa evaluación al ingreso del deportista a la institución deportiva, tener presente también la indicación del plantar en los postoperatorios o para evitar recidivas.

De la correcta interpretación, de la zona del extremo proximal del 5to. metatarsiano, en que se produjo la lesión, nos permitirá adoptar el tratamiento adecuado para cada caso en particular.