Artículos seleccionados de traumatología del deporte

Abstracts

 

Dr. Vicente Paús

Diploma Universitario en Traumatología del Deporte (París – Francia)

Especialista Universitario en Ortopedia y Traumatología (U.N.L.P.).

 

Test Clínico para lesiones del Rodete Glenoideo Superior o Slap

Autores: Eugene E. Berg, Jerome V. Ciullo

Publicación: Clinical Journal of Sport Medicine (8: 121 - 123) 1998 Lippincott - Raven Publishers, Philadelphia

 

La identificación de las lesiones del rodete glenoideo superior, también conocidas como lesiones SLAP (rodete superior antero-posterior), de la inserción tendinosa de la porción larga del bíceps, el complejo del rodete glenoideo superior ha sido sólo apreciado en la era de la artroscopía del hombro. Andrews y colaboradores detectaron este tipo de patología en un alto porcentaje de atletas de tiro que fueron examinados artroscópicamente por síntomas en el hombro. El término SLAP fue adoptado por Snyder quien desarrolló una clasificación de 4 tipos para la lesión. Los síntomas y signos de la patología SLAP frecuentemente se superponen con aquellos de la artritis acromioclavicular y el pinzamiento del manguito rotador. Ha habido algunas descripciones de síntomas y hallazgos físicos específicos de estas lesiones del tendón de la porción larga del bíceps en la confluencia con el rodete glenoideo superior.

Describimos un test clínico que encontramos asociado con las lesiones de la conjunción rodete glenoideo superior - inserción tendinosa de la porción larga del bíceps.

El test fue concebido originalmente luego de que dos pacientes consecutivos describieran dolor de cuello y hombro y chasquido al girar una rueda, la que ubica al hombro en posición de flexión horizontal y rotación interna. Coincidentemente , ambos pacientes eran automovilistas involucrados en accidentes vehiculares y referían lesiones en el hombro izquierdo. La artroscopía subsiguiente glenohumeral reveló que ambos pacientes tuvieron una lesión SLAP tipo 2 en la que la conjunción rodete y tendón bicipital fueron desinsertados del cuello de la glena superior y pudo ser desplazado con un gancho. El brazo fue liberado de la tracción, y se repitió la maniobra de provocación descripta como aducción cruzando el pecho con rotación interna del brazo. Esta reproducción causó un tendón bicipital inestable y un resalto del rodete superior dentro de la articulación. En ambos pacientes, la reparación de la lesión SLAP aminoró las quejas de dolor del cuello y chasquido de hombro.

 

TEST

 

El hombro del paciente sentado o parado es flexionado horizontalmente a través del pecho con el codo extendido y el antebrazo pronado (pulgar hacia abajo, brazo en rotación interna). Esto causará percepción SLAP y dolor referido a la corredera bicipital. Ocasionalmente, la maniobra puede causar un chasquido audible o palpable. El test se repite con el antebrazo supinado (pulgar hacia arriba, brazo en rotación externa), lo que puede causar disminución del dolor. Si el dolor no se alivia en algún grado de la supinación del antebrazo, el test es negativo o indeterminado.

 

RESULTADOS

 

El test de percepción SLAP ha formado parte de la examinación de rutina de los autores poco después de su valioso descubrimiento casual. Por lo tanto, para determinar la sensibilidad del test de percepción SLAP, una revisión retrospectiva de registros médicos consecutivos identificaron 66 pacientes en los que las lesiones SLAP fueron identificadas artroscópicamente. Hubo 10 lesiones tipo 1 con una estable pero deshilachada porción larga del bíceps - rodete glenoideo superior. Hubo 56 lesiones SLAP en las que el tendón de la porción larga del bíceps y el rodete glenoideo superior pudieron ser desplazados con u gancho.

El test de percepción fue sensible en sólo el 50% de las lesiones estables tipo 1, siendo positivo en 5 pre-quirúrgicos y negativo en 5. El test fue sensible en el 86% de los desgarros SLAP tipo 2; fue positivo en 43 y falso negativo en 47. En aquellos con un gran desgarro del rodete, los cuales incluyen lesiones de Bankart concomitantes, el test fue sensible en el 90% (positivo 9 y negativo en 1). A pesar de que los números fueron pequeños, el test fue sensible en el 100% de las lesiones SLAP tipo 3 y 4. Además para lesiones SLAP inestables el test fue sensible en el 87,5% (49 de 56). Anecdóticamente, el test fue negativo en aquellos pacientes que tuvieron reparación de las avulsiones del tendón de la porción larga del bíceps de su rodete superior.

La lesión SLAP fue primariamente un diagnóstico artroscópico. Los signos y síntomas asociados con patología SLAP son similares a aquellos del pinzamiento, manguito rotador y tenopatía bicipital, y disfunción de la articulación acromioclavicular. Algunos test clínicos específicos para desgarros SLAP han sido descriptos en la literatura. El test de deslizamiento anterior fue descripto por Kibler y se reportaron 78,4% sensibles y 91,5% específicos. Sin embargo no se realizó distinción entre SLAP estables (Snyder tipo 1) e inestables (Snyder tipo 2, 3 y 4). Los primeros pueden no ser clínicamente significativos.

Mecánicamente la extensión del codo y la pronación del antebrazo ejercen tracción en el tendón de la porción larga del bíceps. Cuando la protracción anterior escapular anterior es limitada por el sostén clavicular, la flexión máxima horizontal del húmero atrapa al tendón del bíceps inestable y al rodete superior entre la fosa glenoidea y la cabeza del húmero. Creemos que este atrapamiento causa dolor. Durante el 2do componente de este test, cuando el brazo está en rotación externa (antebrazo supinado, pulgar hacia arriba), las fuerzas de tracción en el tendón de la porción larga del bíceps y del rodete superior están disminuidas. Esto permite la reducción del rodete atrapado y desplazado con una disminución del dolor. Si el dolor del hombro no mejora con el componente de supinación, el test es negativo y se debe considerar otro diagnóstico.

Este test SLAP es muy similar a los tests clínicos descriptos para patología de la articulación acromioclavicular. Una inyección diagnóstica en la articulación acromioclavicular puede ayudar a distinguir entre SLAP y verdadero dolor de la articulación acromioclavicular.

Un estudio largo prospectivo es aún necesario para cuantificar la especificidad y agudeza del test SLAP en pacientes con otro tipo de patologías de cuello y hombro tales como radiculopatías de C5, tenopatía del manguito rotador, luxación del tendón del bíceps y disfunción de la articulación acromioclavicular.

 

Modificaciones en el entrenamiento con carga de la extremidad superior por las lesiones deportivas

Autores: M. Fees, T. Decker, L. Snyder - Mackler, and M. Axe

Publicación: Am J. Sports Med. Vol. 26 Nº 5 (732-742)

 

RESUMEN

La habilidad de los cuidados de la salud profesional ha hecho tomar correctas decisiones sobre la progresión del entrenamiento con carga en los procesos de rehabilitación. El impacto de las variadas técnicas utilizadas en el entrenamiento con sobrecarga de la extremidad superior está en discusión. Los efectos del amarre, el espacio entre las manos, la trayectoria de la barra, y el comienzo y la finalización de la posición del ejercicio sobre las lesiones microtraumáticas y el retorno al entrenamiento con sobrecarga después de lesiones, son considerados. Las adaptaciones para la periodización son solo presentadas para la implementación en la secuencia de rehabilitación.

La proposición de este artículo es describir nuestro abordaje a las modificaciones de las técnicas de levantar peso utilizados como modelo las lesiones de hombro. Modificaciones para pacientes con tendinitis del manguito rotador o sindrome de fricción, problemas acromioclaviculares (como, osteólisis de la clavícula distal), inestabilidad del hombro, deterioro del labrum glenoideo (como lesiones del SLAP), fueron discutidas e ilustradas. Enfocamos ejercicios de levantamiento multiarticular incluyendo prensa de banco, prensa de hombro, dorsalera, despegue, y sentadilla. El análisis de cada levantamiento incluirá el espacio entre ambas manos, la selección del amarre, y rango de movilidad de hombro requeridos.

PRENSA DE BANCO

Es un ejercicio utilizado en programas de acondicionamiento y fortalecimiento de la extremidad superior. La intensidad del press de banco, imprime un tremendo estrés sobre los estabilizadores de la cabeza humeral, principalmente sobre el manguito rotador y la porción larga del bíceps.

Lesiones del manguito rotador e impingement de hombro:

Las principales modificaciones son en el espacio entre las manos, y la selección de la toma. El espacio entre las manos no deberá superar 1,5 veces el ancho biacromial. El limitar el espacio entre las manos minimiza el pico de torsión del hombro en el movimiento del press; así mismo reduce los requerimientos del complejo tendón del bíceps y M.R., por estabilización de la cabeza humeral. El limitar el espacio permite que el atleta pueda hacer un ajuste del componente angular en el ejercicio por mantenimiento de una Abd del hombro inferior a 45º y una extensión del hombro inferior a 15º. Esto es particularmente importante en atletas que tienen un acromion tipo III (ganchoso), que puede mecánicamente friccionar las estructuras subyacentes (por ej., supraespinoso en un amarre desde arriba, y el tendón del bíceps en un amarre desde abajo).

Inestabilidad anterior de hombro

En el diseño de programas de fortalecimiento para personas con inestabilidad anterior de hombro, varias modificaciones en los ejercicios deberían ser consideradas. Un asistente obligatorio debería utilizarse para todas las actividades de press de banco. El asistente debería comenzar con el precalentamiento y continuar durante la sesión completa. Esto elimina cualquier riesgo de subluxación o luxación durante el movimiento o regreso de la barra a la posición inicial. La segunda modificación es el uso de una alternancia sistemática entre el press de banco plano y declinado, para disminuir la injuria microtraumática de los ligamentos del hombro. Los ejercicios de press plano y declinado ofrecen una significativa ventaja (cuando se asocian con un amarre de manos menor a 1,5 veces el ancho biacromial), y ajuste del componente angular (por ej., Abd. de hombro > 45º) que son recomendados para atletas con sindromes por fricción del manguito rotador. En base a ello, el atleta mantiene una posición conservadora de hombro debajo de los 90º de flexión, 45º de Abd., y RE neutra.

Un atleta con inestabilidad antero-inferior, o luego de una estabilización quirúrgica anterior del hombro, debería eliminar el press de banco inclinado de su programa de fortalecimiento; ya que pone al atleta en riesgo a partir de que la posición de 90º de Abd. y 90º de RE "high five", es mantenida a través de todo el ejercicio, aumentando la tensión sobre el componente de los ligamentos glenohumerales medio e inferior.

Lesiones del SLAP

Aquí las modificaciones son idénticas a las utilizadas para un atleta con inestabilidad anterior.

El amarre debería variar entre un amarre superior e inferior para disminuir las lesiones microtraumáticas y el estrés de la porción larga del bíceps. El amarre desde arriba moviliza el tendón del bíceps desde abajo del acromion por una RI del húmero, pero debido a la pronación completa del antebrazo, se tensiona la inserción de la porción larga del bíceps en una posición preferencial para disminuir la tensión en ele tendón (supinación del antebrazo), pero coloca a la porción larga del tendón debajo del acromion permitiéndole que haga fricción durante el movimiento de prensa si el gancho del acromion está presente (tipo III).

Inestabilidad posterior de hombro

Un atleta con inestabilidad posterior, puede incrementar el espacio entre las manos a mas de dos veces el ancho biacromial. El espacio más ancho entre las manos y los ángulos resultantes permiten una mejor aproximación estructural de la cabeza del húmero en la fosa glenoidea, y disminuyen la tensión sobre los tejidos blandos posteriores. Esta posición de manos permite al atleta realizar ajustes en los ángulos del press de banco, incluyendo Abd. de hombros > 80º, Abd. horizontal > 15º al comienzo de la fase concéntrica de la elevación, y Add. horizontal < 20º en la posición final de la fase concéntrica. Un asistente de carga debería utilizarse durante toda la sesión.

 

Quinolonas y rotura de tendones

Autor: J.M. Casparian, M. Luchi, R.E. Moffat, D. Hinthorn

Publicación: South Med J 93 (4): 392 - 396, 2000

 

Los autores reportan dos casos de rotura de tendones asociados con la toma de ciprofloxacina. Un paciente tuvo una rotura completa del tendón de Aquiles a los 6 meses después de la toma de la medicación. El otro caso fue una rotura parcial del tendón del subescapular. Ambas roturas ocurrieron con un mecanismo mínimo de estrés sobre el tendón, sugiriendo que las fluoroquinolonas incrementan la posibilidad de roturas.

Hicieron una revisión de la literatura donde se discute cual es el mecanismo por el cual se producen estas roturas asociado a estas drogas.

El tendón de Aquiles es el tendón más susceptible de ser afectado, pero otros tendones también pueden ser afectados. Típicamente la rotura ocurre durante o en un período corto al haber dejado el medicamento, pero hay también casos a varios meses después de estos tratamientos.

La fluoroquinolones no debería ser utilizada en pacientes con historia de tendinopatías conocidas o con factores de riesgo a desarrollar roturas tendinosas. Se deberá analizar la severidad de la infección y esquemas terapéuticos alternativos.

En aquellos pacientes que se debieron someter a estos antibióticos se sugiere un seguimiento por más de 6 meses.

 

Codo de Tenista

Autores: Martín I Boyer and Hill Hastings II

Publicación: Journal Shoulder Elbow Surg. - Septiembre/Octubre 1999 - Pág. 481 - 491.

 

¿Hay alguna ciencia allí?

Como los cirujanos ortopédicos, nosotros estamos condicionados por mitos que guían nuestro tratamiento de la epicondilitis, o codo de tenista. Esto se extiende desde el término usado para describirlo hasta el tratamiento no operativo y operativo también. El término epicondilitis hace pensar en una causa inflamatoria, sin embargo, en todas, menos una publicación que examina modelos patológicos de pacientes operados de esto, no se encuentra ninguna evidencia de inflamación aguda o crónica.

Se han descripto numerosas modalidades no operativas para el tratamiento del codo de tenista. La mayoría carece de la razón científica legítima. Esto ha llevado a un nihilismo terapéutico con respecto al manejo no operativo de este proceso. Un examen de la literatura puede sólo conducirnos a creer que la mayoría, sino en todas las modalidades terapéuticas no operativas comunes usadas para el tratamiento del codo de tenista son no comprobadas en el mejor de los casos y costosos y prolongados en el peor.

La mayoría de la literatura publicada sobre el tratamiento no operativo de pacientes con codo de tenista consiste en ensayos pobremente diseñados. El criterio de la selección está borroso, el grupo de control está planeado dudosamente y el nº de pacientes es a menudo demasiado bajo para evitar una pérdida seria del poder de estudio. Estos estudios, sin embargo, tienen en alto error beta, implicando una incapacidad para descubrir una diferencia entre los grupos, aún cuando realmente exista una. Si las señales clínicas y síntomas persisten más allá del límite de aceptabilidad de ambos, paciente y cirujano, entonces una serie de opciones quirúrgicas son posibles. Estos van de un procedimiento de consultorio de 10 minutos (el alivio percutáneo del extensor con paciente bajo anestesia local), a una desinervación de la articulación en la cual todas las ramas del nervio radial que se ramifican al epicóndilo lateral son directa o indirectamente divididos. ¿Cómo va el cirujano a escoger, dado el caso que la mayoría de los estudios quirúrgicos publicados son series de casos de uno u otro tipo de operaciones de pacientes operados y evaluados por el mismo cirujano, en que tiene puesto interés de resultado exitoso de sus propios pacientes?.

El cirujano ortopédico tiene muy poco en que basarse cuando llega una base de datos objetiva para guiar el tratamiento de pacientes con el sindrome del codo del tenista. En el análisis final simplemente nos guiamos por nuestro propio punto de vista y la experiencia clínica. En 1999, tener semejante condición clínica común, tener semejante escasez de datos escudriñados publicados de calidad científica aceptable, es desalentador.

En este artículo de revisión examinaremos los mitos del codo de tenista, el nombre, los rasgos salientes en la historia y el examen físico, las modalidades diagnósticas, la patología de la lesión, la anatomía del codo lateral y el origen del extensor y por que ha llegado a tal confusión en el diagnóstico diferencial el tratamiento no operativo y operativo del codo de tenista y finalmente los varios estudios que se han llevado a cabo en la biomecánica del codo, como se relaciona con la patoetiología del verdadero codo de tenista.

Es nuestra esperanza que el lector salga con un cuadro más claro de la patoetilogía de este estado y la razón científica (o su ausencia) de las distintas modalidades de tratamientos no operativos y operativos.

 

El tratamiento no operativo

Hay poca evidencia científica de que las modalidades de tratamiento no operativo influyen en la historia natural a largo plazo de la propia enfermedad.

Existe una multiplicidad de "curas" para el codo de tenista lateral. Unos pocos se han validado científicamente en estudios profundos o se han publicado en periódicos respetables o que escudriñarán el tema. Normalmente, estos estudios involucran modalidades que no se administran médicamente. La mayoría de los estudios publicados sobre el tratamiento del sindrome no operativo del codo lateral del tenista involucran números pequeños de pacientes. Esto lleva a un estudio pobre y por consiguiente grandes errores beta. La sección estadística de muchos de los estudios son superficiales o imprecisas.

A menudo, cuando incluso existe un grupo de mando en el experimento descripto, ningún esfuerzo se hace para hacer un análisis apareado de los datos. Ninguno de los estudios diferencia entre significativos resultados clínicos y estadísticos. Sus conclusiones son extraídas del efecto beneficioso del tratamiento descripto por sobre lo que se esperaría del desarrollo natural de este estado.

En esta era de investigación de resultados, a los datos les está faltando información acerca del curso de tiempo de resolución del codo de tenista lateral no tratado. La sabiduría convencional dice que entre el 70 % a 80 % de los casos se resuelven dentro de 1 año. Esto se basa en la experiencia personal del cirujano actuante y los varios grupos de control en los diferentes estudios publicados sobre las distintas modalidades terapéuticas. ¿Cómo vamos nosotros a basar el tratamiento no operativo del sindrome del codo de tenista lateral en profundos datos científicos?. Más importante aún, ¿cómo no se han validado científicamente?. La respuesta simple es que ... no podemos.

 

Acupuntura

Varios artículos han evaluado la eficacia de la acupuntura en el tratamiento del SCTL. En un estudio escandinavo un buen alivio se obtuvo inmediatamente después de aplicar 10 tratamientos. Se notaron mejoras también en 3 y 12 meses, pero la diferencia no fue significativamente diferente, desde el punto de vista estadístico, de la del grupo de control (quien realizó la acupuntura superficial). La acupuntura clásica enseña que el SCTL se debe al daño del gi y sangre después del sobreesfuerzo resultante de la falta de armonía entre los tendones y los vasos sanguíneos. Un estudio alemán en 48 pacientes evaluó los efectos inmediatos del tratamiento de acupuntura profunda versus el de la acupuntura placebo. El efecto inmediato fue clínica y estadísticamente significativo, pero no se hizo ningún esfuerzo para supervisar a los pacientes por un plazo largo. El grupo actual del tratamiento simulado era cuestionable, ninguna penetración superficial estaba presente durante la acupuntura fingida. Si el paciente estuviera familiarizado con las técnicas de acupuntura, la participación en el grupo de control sería completamente invalidada. Ninguna de estas precauciones se perfilaron en la publicación.

Uno puede inferir un buen efecto a corto plazo de acupuntura clásica pero no un efecto duradero que exceda el sindrome no tratado del codo de tenista lateral por encima del mediano y largo plazo.

 

Terapia de ondas de shock extracorpórea

Un estudio reciente alemán evaluó 50 pacientes tratados con TOSE, 10 se retiraron de los iniciales 60 (no se dio ninguna explicación). El grupo tratado mostró significativamente mejores resultados subjetivos pero no objetivos.

Ningún esfuerzo se hizo para supervisar a los pacientes más allá de los 3 meses. No se hizo ningún esfuerzo para explicar los principios biológicos de por qué la terapia de onda de shock extracorpórea sería beneficiosa en el codo de tenista. Los resultados buenos o excelentes sólo resultaron 3 meses después del tratamiento, solo fue del 56 % menos que los grupos de otros estudios. De nuevo, no podemos inferir efectos positivos del tratamiento.

 

Ultrasonografía

Aunque aproximadamente 3/4 del total de pacientes se mejoró en un año, los autores no demostraron ninguna diferencia significativa (clínica o estadística) entre los dos grupos: Uno tratado con ultrasonido pulsado y otro no tratado. Todos los grupos se deterioraron después de 10 tratamientos y todos se mejoraron entre los 3 y 12 meses. Otro estudio que usa un medio de acoplamiento ultrasónico para mejorar la entrega de hidrocortisona al área dolorida, no mostraron ninguna diferencia entre los grupos tratados con o sin un broche para epicondilitis (brace de contrafuerza). De nuevo el nº de pacientes mejorados fue del 78 % en un año. A pesar de esto, el ultrasonido localmente aplicado permanece siendo la modalidad normalmente usada en el tratamiento del codo de tenista.

 

El láser de baja energía aplicado al punto doloroso

Cuatro estudios escandinavos, todos realizados durante los 6 últimos años pero con diferentes criterios de la inclusión y duración del seguimiento no ha mostrado ningún efecto a largo plazo del láser de baja energía en el tratamiento del codo del tenista. Los estudios tenían 30, 36, 49 y 58 pacientes. Un estudio también supervisó a los pacientes por sólo un mes después del tratamiento. Este estudio también tenía un número bajo de pacientes pero dio una apreciación honesta de su bajo poder y alto error beta. Los estudios suecos demostraron algunas mejoras objetivas en la fuerza de asimiento después del tratamiento y a 3 meses, pero ninguna diferencia significativa se vio del grupo de mando a un año. Ninguna diferencia subjetiva en el alivio del dolor se notó entre los grupos.

Un reciente estudio dinamarqués supervisó s 36 pacientes durante 10 semanas después de hacer seguimiento telefónico, los autores concluyeron " que los estudios posteriores (con el tratamiento de láser de bajo poder) del dolor del musculoesquelético parece inútil ". nosotros asentimos.

 

El láser de baja energía aplicado los puntos de acupuntura

Un estudio sueco separado, no ha mostrado ningún efecto a corto o largo plazo en la aplicación de láser en los puntos de acupuntura ni al final del tratamiento, ni a los 3-12 meses de seguimiento.

 

La inyección de esteroides

Una modalidad comúnmente usada en el tratamiento del codo de tenista es la inyección de corticoesteroides en el área dolorosa. A pesar de su uso extendido, la prueba científica de su efecto a largo plazo muestra repetidamente que no tiene efecto significativamente diferente al de los grupos de control.

Un estudio que compara la inyección del analgésico local con el analgésico local más hidrocortisona o " triamcinolone ", no encontró ninguna diferencia a 24 semanas entre cualquiera de los grupos. A las 8 semanas se vio una significativa mejoría clínica y estadísticamente del grupo de esteroides por encima del grupo del anestésico local. Los autores también encontraron que posterior a la inyección, empeoraba el dolor en casi la mitad de los pacientes tratados con esteroides. Este resultado coincide con le experiencia clínica de los autores, y de hecho, este porcentaje incluso puede ser subestimado.

Un reciente estudio sueco ha mostrado los mejores resultados con inyecciones de esteroides en pacientes con codo lateral de tenista de corta evolución (menos de 3 meses) o en pacientes que no habían sido tratados previamente. No se usó ningún grupo de control formal que involucra a los pacientes no tratados, y un alto porcentaje de deserción ocurrió en un año (41 de 109 pacientes, o 38 %).

Un meta análisis de ensayos clínicos aleatorios listado en MEDLINE de 1966 en adelante, mostró que la mayoría eran de pobre calidad. Los autores concluyeron que el efecto a corto plazo era positivo, pero que el volumen de evidencia era inconcluso acerca del efecto beneficioso de la inyección del corticoesteroides por un término más largo.

Nosotros podemos conjeturar que si la inyección del corticoesteroides tiene algún efecto en los pacientes con codo lateral de tenista, es de una duración corta y es más probable tener éxito en pacientes no tratados previamente del codo lateral de tenista de corta duración.

Los resultados de este estudio dejan una pregunta: Si la inyección de corticoestreroides es eficaz en este grupo, implica esto que el codo lateral de tenista temprano es una epicondilitis?, el pequeño número de pacientes y la falta de diagnósticos patológicos nos impiden dar respuesta definitiva.

 

Inyección de "Glycosaminoglycan polysulfate"

Un tercer grupo sueco investigó si las repetidas inyecciones de polisulfato de glucosaminoglicanos condujeron a mejorar los resultados objetivos en el corto y largo plazo (6 meses). Se vieron marcas de dolor significativamente mejoradas en el grupo experimental a las 6 y 12 semanas, pero no a las 26 semanas. Trece de los treinta y dos pacientes que recibieron la inyección de polisultato de glucosaminoglucano tenían el dolor local (41 %). Los autores creyeron que estos eran efectos adversos menores y transitorios.

 

La terapia eléctrica

La terapia de "Rebox" es similar al TENS, pero usa mucha más corriente. Un estudio ha evaluado el tratamiento de Rebox con un tamaño de la muestra muy pequeño. Los autores creyeron que aunque la mejora era significativa, era solo menor. El seguimiento fue durante 8 semanas.

Otros autores han sugerido que la terapia eléctrica es útil como un adjunto del tratamiento, pero solo.

 

Otras modalidades

Ningún estudio reciente tiene evaluado sistemática o científicamente el efecto de masaje por fricción cruzada, los brace de descarga de fuerza, la elongación, los ejercicios y el acondicionamiento muscular en la resolución de los síntomas en el codo lateral de tenista. El mecanismo del brace es, en efecto, para crear un nuevo origen del 2º radial externo, así decreciendo la tensión en el tendón afectado y permitiendo que el tiempo cure sin intervenir con la actividad.

El valor positivo de cada una de estas modalidades, sin embargo, yace en su bajo costo y grado de participación activa del paciente. En lugar de dar algo hecho a los pacientes por un tercero (un terapeuta), los mismos pacientes son responsables de su propio estado y terapia. En este caso, el fracaso o éxito del tratamiento no operativo es compartido por los pacientes, quienes están activamente involucrados en su propio cuidado. De nuevo. Ningún estudio ha mostrado algún beneficio a este procedimiento. No hace daño y cuesta poco, así que parece razonable incluirlo en el régimen del tratamiento inicial.

 

Modificación del golpe de tenis

Los pacientes con el codo del tenis lateral apuntarán con precisión al trabajo como una causa de su dolor del codo lateral. Sin embargo, son interesantes los pacientes con el codo lateral de tenista como consecuencia de la participación en los deportes con raqueta, porque ellos pueden demostrar que se refiere a la función del codo y biomecánica.

Las causas del codo lateral de tenista en los participantes de deportes con raqueta pueden ser divididos en 2 grupos, que no están por ningún medio excluidos : aquellos que relacionan la técnica del giro de la raqueta y aquellos que lo relacionan al equipo usado: la raqueta, la pelota, y las canchas.

Hay mucho de brujería - magia y seudociencia involucrada en el tratamiento de pacientes con el codo de tenista. Desde el nombre del proceso (no es un proceso inflamatorio) pasando por tratamiento no operativo (ninguno de los métodos ha demostrado mantenerse más allá de 3 meses después de terminado el tratamiento), a los varios métodos de tratamiento operativo, ninguno de los cuales han sido comparados entre sí, en algún ensayo organizado, por lo que quedamos desconcertados.

El campo de juego debe ser nivelado: el tipo de pacientes que entran a los ensayos de tratamientos operativos y no operativos deben quedar claro la causa de este proceso, el tratamiento anterior, el nivel de actividad, la edad del paciente, y la duración de los síntomas. Las diferencias en cualquier de estos factores llevarían al bien intencionado cirujano a comparar "las manzanas con naranjas" o "la tiza con el queso". Esto lleva al tratamiento "correcto" que se administra al paciente "equivocado".

En el tratamiento del codo de tenista, el principio "permite al comprador tener cuidado con" debe adherirse a la evaluación de la literatura para guiar el tratamiento. Si vamos a proveer regímenes del tratamiento más legítimos y racionales a nuestros pacientes que pagarán por terceros pagadores, los ensayos clínicos aleatorios necesitarán llevarse a cabo para comparar las diferentes modalidades operativas y no operativas. La carga está en nosotros para mostrar que cualquier tratamiento que nosotros ofrecemos es significativamente mejor, clínica y estadísticamente que la historia natural del propio proceso.

 

Artroscopía del tobillo: análisis de resultados e indicaciones sobre una serie de 75 casos.

Autor: Michel Bonnin and Maurice Bouysset. (Lyon, France)

Publicación: Foot & Ankle International - Vol. 20, Nº 11 - Noviembre 1999

Las indicaciones de la artroscopía del tobillo han cambiado, porque las mejorías en técnicas de imagen han guiado con más precisión al diagnóstico de dolor crónico del tobillo.

Las indicaciones frecuentes de la artroscopía del tobillo están representadas por lesiones óseas: lesiones osteocondrales de cúpula astragalina, osteofitosis tibio astragalina anterior, cuerpos extraños intraarticulares o secuela de fracturas. El dolor secuelar de curación anormal de un ligamento después de un esguince es una indicación más recientemente conocida. La curación incompleta del PAA puede conducir a una sinovitis crónica dolorosa de la región anterolateral del tobillo. Esto puede causar inflamación dolorosa que impide el retorno a las actividades deportivas. Este fenómeno ha sido descripto como "desorden interno del compartimiento tibio astragalino del tobillo" y la sinovectomía anterolateral ha sido propuesta. Ferkel en 1991, clarificó la condición fisiopatológica y calculó que frecuentemente puede incluir al 3 % de los esguinces del tobillo. El sugiere el término "fricción anterolateral del tobillo". Basset enfatizó el rol del fascículo distal del PAA que puede guiar a la fricción de la cúpula astragalina en casos de mínima laxitud. El aconseja su resección cuando la fricción es observada.

Fueron analizados los resultados de 114 artroscopías, 6 asociadas a procedimientos abiertos, 13 con fines diagnósticos, y 95 con fines terapéuticos (32 sinovitis anterolateral pos traumática, 17 lesiones osteocondrales, 17 secuelas de fracturas del tobillo, 12 osteofitos tibio astragalinos ant., 6 cuerpos libres y 10 artrodesis de tobillo).

Se identificaron 2 grupos de sinovitis anterolateral: por traumas aislados (20 casos) en los cuales no había historia previa de lesión o disfunción del tobillo, y por traumas repetitivos (13 casos) con antecedentes de esguinces múltiples sin laxitud. Se realizó sinovectomía anterolateral, y los niveles de performance deportivos previos no fueron alcanzados postoperatoriamente. Hubo 75 % de buenos y muy buenos resultados, marcándose significativas diferencias a favor del grupo de traumas aislados, en quienes se logró mayor porcentaje de buenos resultados, mayor cantidad de pacientes consideraron a su tobillo como normal en el postoperatorio, y todos reanudaron sus actividades deportivas, algunos en el alto nivel de competición.

En la cirugía de ambos grupos, se evaluó el lig. Lateral: 11 casos con aspecto cicatrizal sin signos de ruptura, 9 casos con aspecto normal pero desgarrados de su inserción maleolar, 3 casos de difícil identificación por marcada fibrosis y 2 casos con avulsión del fragmento óseo. En 10 casos, el lig. Fue normal, pero su fascículo distal fue exuberante y friccionaba sobre el ángulo lateral del astrágalo; en estos casos, como no hubo inclinación astragalina en el varo forzado bajo artroscopía, realizamos un simple debridamiento.

En 27 casos con diagnóstico previo de inestabilidad de tobillo, se realizó examen bajo anestesia y artroscopía, siendo sostenido este diagnóstico sólo en 9 casos, enfatizándose así el rol de esta técnica.

En el tobillo doloroso post esguince, el rol de la artroscopía fue determinado usando un algoritmo, mediante el cual se sostiene que será realizada en casos de no demostración de laxitud por Rx y luego por RNM.

En el caso de secuelas de fracturas de tobillo, la artroscopía no resultó útil para tratar el dolor residual y la rigidez articular.

Los osteofitos tibio astragalinos resultaron ser una de las mejores indicaciones de la artroscopía, con muy buenos y buenos resultados, retornando todos los pacientes a altos niveles deportivos.

El tratamiento de lesiones osteocondrales de la superficie astragalina, es una clásica indicación de artroscopía, pero es importante remarcar la exacta selección de los pacientes de acuerdo a su edad y al origen y localización de la lesión. Se demostraron buenos resultados en lesiones producidas por traumatismos con respecto a las producidas en forma progresiva, y muy buenos resultados si la lesión estaba ubicada en el lado lateral contra malos resultados de lesiones del lado medial. La edad también fue importante, hubo malos resultados en casos de lesiones en adolescentes de tipo progresivas.

Para el tratamiento de osteofitosis tibio astragalina anterior, o cuerpos libres intraarticulares, los resultados fueron consistentemente buenos. Para el tratamiento de secuelas de fracturas de tobillo, los resultados fueron decepcionantes.

Lesiones osteocondrales fueron tratadas satisfactoriamente sólo cuando estuvieron localizadas lateralmente y producidas por traumatismos. Dolores secuelares de esguinces de tobillo causado por mala curación del PAA tuvieron satisfactorios resultados cuando su origen fue un verdadero esguince en un tobillo previamente estable. La artroscopía puede ser considerada 6 meses después del trauma inicial, permitiendo suficiente para la recuperación espontánea.

 

Hallazgos artroscópicos asociados con el tobillo inestable

Autor: Gregory Komenda and Richard Ferkel. (Van Nuys, California)

Publicación: Foot & Ankle International - Vol. 20, Nº 11 - Noviembre 1999

Previo a la estabilización lateral del tobillo, fue practicada la cirugía artroscópica en 54 pacientes (55 tobillos) con inestabilidad crónica del tobillo. Todas las historias clínicas, Rx, protocolos quirúrgicos, y videos de las cirugías fueron revisados. Un detallado cuestionario fue contestado por todos los pacientes. La población estudiada incluyó 31 pacientes masculinos y 23 femeninos, con una edad promedio de 31 años (rango 14 - 64 años). El tobillo derecho fue el involucrado en 64 % de los casos. El seguimiento promedio fue de 9,6 meses. La cirugía artroscópica fue realizada usando instrumentos para pequeña articulación, incluyendo artroscopios de 30 y 70º de 2,7 mm y artroscopios de 30º de 1,9 mm. En la cirugía, 51 tobillos (93 %) tenían anormalidades intraarticulares incluyendo cuerpos libres (12), sinovitis (38), lesiones osteocondrales del astrágalo (9), osificaciones (14), osteofitos (6), adherencias (8), y condromalacia (12). El procedimiento artroscópico más común fue sinovectomía, remoción de cuerpos libres y osificaciones, escisión y perforación de lesiones osteocondrales, debridamiento de la gotera lateral, escisión de osteofitos y remoción de adherencias tejido cicatrizal. Hubo un 28 % de incidencia de injuria condral, con diferencias considerables con los resultados de Taga y col. quienes encontraron injurias en 95 % de tobillos con inestabilidad lateral. A pesar de todo, hubo excelentes resultados en 96 % de los tobillos. La incidencia de excelentes resultados fue menor en pacientes trabajadores por la mayor incidencia de dolor con la actividad. No hubo correlación entre la presencia de lesiones osteocondrales y la inclinación astragalina y sus resultados.

La inestabilidad lateral del tobillo resulta de la injurias de las estructuras laterales por esguinces de tobillo, que ocurren más comúnmente en deportistas pero también suceden en trabajadores y en actividades del diario vivir. La mayoría evoluciona satisfactoriamente con tratamiento médico, pero los pacientes que continúan con síntomas por su inestabilidad son candidatos a reconstrucción ligamentaria con diversos procedimientos. Pero la sola reparación ligamentaria ofrecía fracasos al continuar los pacientes con síntomas, que se entendió que eran causados por la no localización y tratamiento de distintas patologías intraarticulares.

Taga y col. evaluaron artroscópicamente a 31 pacientes antes de su reconstrucción ligamentaria y encontraron lesiones condrales en 95 % de pacientes con injurias agudas y 86 % en pacientes con injurias crónicas. Predominaban en el lado interno, y la severidad de las lesiones tienden a ser mayor en el grupo crónico con lesiones en dicho lado. No encontraron correlación entre la inestabilidad (medida con el ángulo talar) y el grado de lesión condral. Concluyeron que el lapso de tiempo que pasa desde la injuria hasta la cirugía es mayor cuando hay lesión condral asociada.

Van Dick y col. reportaron 30 pacientes con rupturas agudas del ligamento lateral y reparación del tobillo; tenían artroscopía asociada a reparación primaria de la ruptura ligamentaria. 20 tenían lesión condral de los cuales 19 eran de lado interno; sumados, 6 con cuerpos libres y 19 con sinovitis. Después de 1 año, 7 de estos 19 pacientes con lesión condral interna, continuaban con dolor interno. Este estudio demostró que las lesiones intraarticulares ocurren en el momento de la injuria inicial y son identificables por artroscopía.

Kibler y col. evaluaron a 46 % que se les hizo artroscopía en el tiempo de la estabilización ligamentaria y hallaron en 38 de 46 pacientes (83 %) distintas patologías intraarticulares. Concluyeron que se puede usar la artroscopía antes de la estabilización ligamentaria porque no todas las lesiones intraarticulares pueden ser halladas mediante examen clínico preoperatorio.

El presente estudio demuestra un elevado rango de patología intraarticular asociada a inestabilidad lateral del tobillo.

De nuestros resultados y de los resultados de los estudios antes mencionados es clara la incidencia de las lesiones intraarticulares que pueden ocurrir por las fuerzas de la lesión inicial, o por estrés repetido por una inestabilidad crónica. Estas lesiones pueden ser identificadas y tratadas por artroscopía que pueden realizarse en el tiempo de la reconstrucción ligamentaria. La artroscopía también ayuda a confirmar la integridad del ligamento peroneo astragalino anterior. La visualización directa por el portal antero lateral permite no sólo ver sino también palpar el ligamento y determinar su integridad o la calidad del tejido a repara. Si el ligamento está roto es posible realizar una técnica de Bostrom modificada, entonces otros tejidos (peroneos) pueden ser necesarios.

Nosotros indicamos la artroscopía para repara las lesiones intraarticulares en el tiempo de la reparación ligamentaria, y el resultado a largo tiempo es satisfactorio. Creemos que estas patologías intraarticulares pueden contribuir con síntomas en un tobillo luego del procedimiento de estabilización ligamentaria.

El avance de las técnicas artroscópicas, nos brinda no solo la posibilidad de tratar diversa patologías de forma más incruenta, de acortar tiempos de hospitalización, post operatorios y de rehabilitación, sino también la posibilidad de diagnosticar y resolver patologías que antes nos resultaban complicadas.

Nos demuestran los distintos trabajos enumerados en este artículo, que los fracasos de las técnicas de estabilización del tobillo no se debían a la técnica misma, sino a la omisión de distintas patologías asociadas a la injuria ligamentaria, tanto aguda como crónica. La posibilidad que la artroscopía brinda para diagnosticar y tratar estas lesiones asociadas, previamente a la estabilización, es de un gran valor ya que se puede disminuir el número de pacientes que continúan con síntomas en su tobillo luego de la estabilización.

Asimismo, nos alerta sobre el alto porcentaje de lesiones que acompañan a las injurias ligamentarias del tobillo, tanto agudas como crónicas, lo que nos debe hacer pensar más detenidamente en el tobillo en su conjunto cada vez que un esguince ocurra, para no incurrir en errores diagnósticos que impedirán o retardarán el regreso del deportista a su actividad.

 

Resultados a largo plazo de la reparación meniscal

Autor: Haven, Kenneth

Publicación: Sport Medicine and Arthroscopy Review - 7: 48-50 / 1999

Tres importantes preguntas deberían formularse cuando se está evaluando los resultados de la reparación meniscal: una referida a la curación exitosa, otra sobre el tiempo que resta para llegar a la curación, y por último si se logra obtener una función biomecánica adecuada.

Hay muchos trabajos publicados a cerca de la reparación de meniscos siguiendo una amplia variedad de técnicas; desde la reparación abierta hasta la reparación artroscópica, usando técnicas de dentro - afuera, de afuera - adentro, o todo desde interno. La mayoría de estos estudios enfocan primariamente la cuestión de si los meniscos curan, y si ellos curan en períodos cortos o intermedios de tiempo (corto o mediano plazo). Otros estudios, sin embargo, se dirigen a seguimientos a largo plazo (sobre 5 años), y también a los beneficios sobre la función biomecánica; estos son los objetivos de este artículo.

Evaluaciones de excelentes curaciones después de reparación fueron reportadas, a través de criterios anatómicos y clínicos, en diferentes estudios, y los méritos son aún debatidos.

Aunque la visualización artroscópica directa es definitiva, y una buena artrografía es completamente precisa para el menisco medial, en la mayor parte de la circunstancias una RNM es mencionada como un método no invasivo para la evaluación anatómica. Secuencias de rutina pueden mostrar poco auxilio en la evaluación previa de meniscos reparados, porque igual persisten signos anormales en presencia de buena curación. Recientes estudios reportan excelente correlación con niveles de curación usando técnicas de supresión grasa sin contraste.

Otros autores pregonan la eficacia de la evaluación clínica. Morgan y col. muestran en un estudio la correlación de los hallazgos observados por artroscopía con los hallazgos del examen clínico. Todos los fracasos anatómicos tienen síntomas clínicos, y todas las curaciones completas o incompletas del menisco, fueron asintomáticas. La experiencia de estos autores se correlacionan con nuestro hallazgos y conclusión de que el seguimiento clínico cuidadoso refleja el nivel de curación en la mayoría de los casos. El hecho mas importante en la evaluación anatómica es la habilidad para discernir entre una curación incompleta de una completa, y yo estoy convencido que los criterios originales de Henning son exactos para muchas curaciones incompletas, sin embargo roturas estables son enumeradas como fracasos. Es evidente que estos desgarros estables proveen clínicamente lo mismo que el menisco normal, y por consiguiente lo mismos que desgarros con curación completa.

Alpar y Bisel siguieron 50 pacientes prospectivamente en un período de 5 años o mas. Todas fueron roturas periféricas longitudinales del cuerno posterior. La artroscopía posreparación confirmó una curación satisfactoria en todos los casos, y 48 pacientes estuvieron libres de síntomas en la evaluación clínica.

Jensen y col. siguieron 49 pacientes que sufrieron reparación meniscal artroscópica.

Veinte pacientes presentaron ruptura del LCA, dos tenían compromiso del ligamento colateral medial, y el resto compromiso meniscal aislado. Siete casos con lesión del LCA, fueron reconstruidos en el mismo tiempo de la reparación meniscal, y los restantes 13 casos siguieron un tratamiento no quirúrgico. Ellos reportaron 10 rerupturas meniscales, 7 en los 13 pacientes con deficiencia del LCA, y 3 en casos aislados. No ocurrieron rerupturas en los pacientes que fueron sometidos a reconstrucción del LCA.

Dos reportes por Sommerlath y col. presentan un seguimiento a largo plazo de pacientes con reparación meniscal. Uno examina la evolución de reparaciones meniscales y meniscos intactos en rodillas inestables, con un seguimiento mínimo de seis años. Dos grupos de 20 pacientes con desgarro del LCA suturados fueron evaluados, un grupo tenía reparación meniscal y el otro grupo presentaba meniscos intactos en el momento de la sutura del LCA. Todos los pacientes de ambos grupos tenían rodillas inestables a pesar de la sutura del LCA, sin embargo 85 % de los meniscos permanecían intactos. Los autores atribuyeron a la reducción del nivel de actividad de ambos grupos por la deficiencia del LCA, la presencia de un alto índice de meniscos intactos en el seguimiento.

Otro estudio, de Sommerlath y Guillquist, compara la función de la rodilla durante 6 a 8 años de seguimiento, en 24 pacientes que tenían reparación meniscal, con 24 pacientes con menisectomía total. Un número similar de pacientes de cada grupo presentaba rodillas con deficiencia del LCA. Los resultados funcionales fueron estadísticamente diferentes entre ambos grupos, a pesar de que el primer grupo mantuvo la reparación meniscal satisfactoria por mas de 7 años.

Nosotros tenemos reportes de estudios con un seguimiento mínimo de 10 años, de 30 pacientes consecutivos sometidos a reparación abierta de 33 desgarros meniscales periféricos.

El rango promedio de sobrevida de una reparación meniscal fue de 79 % aproximadamente, pero en rodillas estables o levemente inestable el rango de sobrevida fue del 95 %.

 

Efecto de la posición del pie y el tobillo en la presión compartimental del túnel del tarso

Autor: E. Tregman, N.J. Kadel, K. Chisholm y L. Razzano.

Publicación: Foot - Ankle International - Vol. 20, Nº 11/1999 - Pág. 721 - 724

 

El sindrome del túnel del tarso es el atrapamiento del nervio tibial posterior en el retináculo flexor retromaleolar interno y el retropie. El sindrome se caracteriza por dolor, parestesias y disestesias internas y plantares del pie; con signo de Tinel + en retináculo flexor, anormalidades en estudios electrofisiológicos.

El tratamiento no quirúrgico mejora clínicamente en algunos casos, modificando la actividad, fisiokinesioterapia, con ortesis, daine, corticoides e infiltraciones.

El tratamiento quirúrgico consiste en la liberación del retináculo del flexor si el dolor persiste.

Múltiples son las causas: - 20 % pueden ser idiopáticas

- por aumento del contenido: tumores, varices, etc.

- traumas directos del nervio

- isquemia neural

- aumento de la presión intracompartimental favorece la disfunción neural y el atrapamiento como por su máxima inversión - eversión por consiguiente aparece dolor.

Esta sería una maniobra similar (análoga) al "Phalen" utilizada en el sindrome del túnel carpiano. Debido a esto se considera la inmovilización con yeso en posición neutra (puede ser férulas nocturnas).

La presión intracompartimental del túnel tarsiano fue determinada en 10 cadáveres congelados de humanos normales.

Con el pie y el tobillo sostenido en ligera flexión plantar y neutro en eversión - inversión, la presión media del túnel del tarso es de (2 + 1 mm mg.). Sin embargo, con el pie y tobillo posicionado en total eversión, la presión se incrementa a 32 + 5 mm mg.; en total inversión la presión se incrementa a 17 + 5 mm mg. Esta no es una diferencia significativa en la presión del túnel en eversión y en inversión. Estos resultados refuerzan la hipótesis del incremento de la presión dentro del túnel tarsiano con el pie en movimientos de inversión - eversión agravan el entrampamiento del nervio tibial posterior. Este descubrimiento prueba y explica la agravación de los síntomas en dichas posiciones, dolor nocturno y la mejoría de los síntomas con la posición neutral en las inmovilizaciones en pacientes con dicho sindrome.