ESTADISTICA Y SEGUIMIENTO DE UN AÑO EN LA UNION DE RUGBY DE CUYO

Dr. Matías E. Roby

Hospital Italiano de Mendoza. Dirección particular: Mitre 1638, Piso 1" "D", Mendoza. Tel. part: (0261) 423-1428. Tel. consultorio: (0261) 429-8101. E-mail: meroby@arnet.com.ar.

 

RESUMEN

 

El propósito de este estudio fue el de diseñar un modelo para la identificación de los factores de riesgo de lesión y de los mecanismos de protección a adoptar, con el objeto de poder definir un programa de acciones para la prevención de lesiones, a los fines de disminuir la ocurrencia y la severidad de las mismas, Todo esto, a punto de partida del conocimiento de la relación existente entre el riesgo de lesión y distintas variables que incidirían aumentando o disminuyendo el riesgo de lesión en la practica de este deporte.

En este estudio participaron 348 jugadores entre casi 1.200 posibles de las divisiones de menores de 15 años a primera, de los distintos equipos que pertenecen a la Unión de Rugby de Cuyo y toman parte en las competencias regularmente programadas y organizadas por esa entidad rugbística. El seguimiento se realice durante la pretemporada y la mitad inicial del periodo regular de la competencia (1998), habiéndose considerado las siguientes variables:

— Preparación física.

— Nivel de competencia.

— Lesiones preexistentes.

— Nivel de fatiga.

— Uso de elementos de protección.

— Gestos del juego.

— Gestos antideportivos.

 

Resultados

 

Aquellos jugadores que fuera de la temporada regular de rugby realizaron algún tipo de preparación física previa al inicio de las actividades programadas, se lesionaron menos que los que permanecieron inactivos.

Se pudo observar como la incidencia de lesiones aumenta en relación directa con el nivel de compe­tencia, correspondiendo a las divisiones superiores las mas altas tasas de lesión. El 37% de los jugadores comunico la existencia de algún tipo de lesión preexistente, principalmente de rodillas, tobillos y hombros, en ese orden. En este estudio se constato que las lesiones mas frecuentes son por lejos las de partes blandas (71%): ligamentos, tendones, músculos, etc.; y, a diferencia de lo comunicado por los jugadores en el interrogatorio inicial en lo referido a lesiones preexis­tentes, los sitios corporales mas frecuentemente afectados en el juego fueron:

— Tobillos (26%).

— Rodillas (21%).

— Hombros (18%).

El riesgo de sufrir una lesión es mayor en los momentos finales de un partido o un entrenamiento, que al comienzo de los mismos. Este item guarda relación con la presunción de que, ligados a la fatiga, hay fenómenos tales como: in coordinación intra e intermuscular, menor capacidad de res puesta neuromuscular a la información propioceptiva procedente de las distintas articulaciones, imposibilidad de mantener el mismo nivel de concentración y tensión psíquica, pudiendo todos y cada uno de ellos incidir en distinta medida en la ocurrencia de lesiones. Del estudio realizado surge que:

• Solo el 45% de los jugadores usa protector bucal.

• El 68% utiliza vendajes para proteger y estabilizar articulaciones (el 58% de quienes usan vendajes lo hacen con el objeto de prevenir lesiones, y el resto [42%] debido a una lesión antigua).

• El 38% de las lesiones que ocurrieron en el juego fueron durante un tackle, en su intento, o en el gesto de juego inmediatamente asociado al tackle (en el 53% de los casos fue el portador de la pelota lesionado, en el 47% restante el tackleador).

• Las lesiones como consecuencia de gestos antideportivos (foul play) constituyen el 7% del total y casi 3/5 partes de ellas fueron en la cabeza y en el rostro. puesta neuromuscular a la información propioceptiva procedente de las distintas articulaciones, imposibilidad de mantener el mismo nivel de concentración y tensión psíquica, pudiendo todos y cada uno de ellos incidir en distinta medida en la ocurrencia de lesiones. Del estudio realizado surge que:

• Solo el 45% de los jugadores usa protector bucal.

• El 68% utiliza vendajes para proteger y estabilizar articulaciones (el 58% de quienes usan vendajes lo hacen con el objeto de prevenir lesiones, y el resto [42%] debido a una lesión antigua).

• El 38% de las lesiones que ocurrieron en el juego fueron durante un tackle, en su intento, o en el gesto de juego inmediatamente asociado al tackle (en el 53% de los casos fue el portador de la pelota lesionado, en el 47% restante el tackleador).

• Las lesiones como consecuencia de gestos antideportivos (foul play) constituyen el 7% del total y casi 3/5 partes de ellas fueron en la cabeza y en el rostro.

 

INTRODUCCION

 

Asumiendo que la herramienta del medico del deporte es el hombre sano, una meta innegable en su quehacer diario es la necesidad de trabajar en la con­servación de ese estado de salud.

Teniendo en cuenta que la practica deportiva conlleva el padecimiento de lesiones y dolencias propias de la actividad, es muy importante llevar estas a su mínima expresión para poder así gozar plenamente del deporte.

Luego de mas de 11 años llenos de rugby, duran­te los cuales tuve el orgullo de representar a mi club, el Mendoza Rugby, al seleccionado de Mendoza y también al seleccionado de mi país, "Los Pumas", he sentido la necesidad de conocer e investigar acerca de aquellas lesiones que cotidianamente son vistas en las canchas de rugby, para poder luego trabajar en la prevención de la ocurrencia de las mismas para que los jugadores puedan disfrutar aún mas de este maravilloso juego: el rugby.

 

HIPOTESIS


En la Provincia de Mendoza no existía una casuística real de las lesiones que ocurrían como consecuen­cia de la practica del rugby, ya que solo se comunicaban aquellas cuyo tratamiento, dada la magnitud y/o la complejidad de las mismas, era económicamente muy costoso. Todo esto sucedía en virtud de un seguro contratado por la Unión Argentina de Rugby (U.A.R.) extensiva a las distintas Uniones de Rugby del país, que hacia necesario que las mismas fueron denunciadas para así poder gozar de los beneficios del mismo. En ese informe, por lo tanto, no constaban las lesiones que por sus características quedaban fuera de los alcances del citado seguro, y que eran las que a diario ocurrían en las canchas, y sobre las que debía plantearse una estrategia de prevención, a punto de partida del conocimiento de las mismas.

 

OBJETIVO


El propósito de este estudio fue el de diseñar un modelo para la identificación de los factores de riesgo de lesión y de los mecanismos de protección a adoptar, con el objeto de poder definir un programa de acciones para la prevención de lesiones, a los fines de disminuir la ocurrencia y la severidad de las mismas. Todo esto, a punto de partida del conocimiento de la relación existente entre el riesgo de lesión y distintas variables que incidirían aumentando o disminuyendo el riesgo de lesión en la práctica de este deporte.

 

MATERIAL Y METODOS


En este estudio participaron 348 jugadores de las divisiones de menores de 15 años a primera, de los distintos equipos que pertenecen a la Unión de Rugby de Cuyo y toman parte en las competencias regularmente programadas y organizadas por esa entidad rugbística:

Menores de 15 años: 54 jugadores.

Menores de 16 años: 59 jugadores.

Menores de 17 años: 53 jugadores.

Menores de 19 años: 62 jugadores.

Intermedia: 57 jugadores.

Primera: 63 jugadores.

A todos los jugadores que, elegidos al azar entre casi 1.200 posibles, pertenecían a aquellas divisiones de nivel competitivo, les fueron dadas explicaciones verbales y escritas acerca del estudio; un breve y conciso cuestionario fue desarrollado y utilizado para la recolección de los datos (ver apéndice). Se pudo tra­bajar de manera conjunta con entrenadores y jugado­res, no habiéndose realizado examen medico alguno, así como tampoco se valoraron variables f funcionales. El seguimiento se realice durante la pretemporada y la mitad inicial del periodo regular de la competencia, habiéndose considerado las siguientes variables:
1- Preparación física: se considero el cumplimiento o no del desarrollo de las actividades comúnmente planificadas para la época de receso deportivo (época estival). Los planes de trabajo son generalmente indicados por el preparador físico de cada equipo, e incluyen actividades de tipo aeróbico y trabajos de sobrecarga en el gimnasio, las que en conjunto contribuyen al logro del adecuado nivel de entrenamiento necesario al inicio de la temporada rugbística.
2. Nivel de competencia: el nivel competitivo aumenta hacia las divisiones superiores, encontrando su máxima expresión en la primera división. No obstante hay que hacer la salvedad de que hay divi­siones como la intermedia en la que, si bien sus jugadores forman parte del plantel superior del club, muchas veces optan por jugar en esta categoría dado que no tienen posibilidades de prepararse adecuadamente por distintas y variadas razones: estudio, trabajo, familia, o por razones vinculadas directamente con su aptitud técnico-deportiva. Este hecho hace que esta división carezca del nivel competitivo que debería tener dada la intima relación existente con la primera división.
3. Lesiones preexistentes: muchas veces el padecimiento de lesiones hacia el final de la temporada regular hace que el inicio del ciclo siguiente encuentre a muchos jugadores en proceso de recuperación y rehabilitación física, los que incitados por la ansiedad de participar rápidamente del juego no cumplen con todo el proceso de rehabilitación, retornando al mismo en condiciones deficientes.
4. Nivel de fatiga: este ítem guarda relación con la presunción de que, ligados a la fatiga, hay fenómenos tales como: incoordinación intra e intermuscular, menor capacidad de respuesta neuromuscular a la información propioceptiva procedente de las dis­tintas articulaciones, imposibilidad de mantener el mismo nivel de concentración y tensión psíquica, pudiendo todos y cada uno de ellos incidir en distinta medida en la ocurrencia de lesiones.
5. Uso de elementos de protección: el sufrimiento de lesiones conlleva la necesidad de diseñar no solo estrategias, sino también elementos que nos permitan protegernos. Si bien existen en la actualidad muchos de ellos, esto no quiere decir que se usen, razón por la cual se decidió investigar al respecto.
6. Gestos del juego: durante un partido de rugby los jugadores participan de distintas formaciones y gestos propios de este deporte: scrum, line-out, ruck, maul, tackle, hand-off, etc. Se vio como muy importante poder obtener información relacionada con la incidencia de lesiones en los distintos gestos del rugby, a los fines de poder insistir selectivamente en la preparación necesaria para protegernos mejor en ocasión de ellos.
7. Cestos antideportivos: aun cuando el foul play no debería existir, las lesiones como consecuencia del mismo se sufren a diario en los partidos y entrenamientos, siendo esta la razón que nos llevo a indagar en este sentido.
Cabe señalar que una de las dificultades del estu­dio estuvo dada por la escasa bibliografía disponible (ver Bibliografía).

 

RESULTADOS

 

1. Preparación física
Aquellos jugadores que fuera de la temporada re­gular de rugby realizaron algún tipo de preparación física previo al inicio de las actividades programadas, se lesionaron menos que los que permanecieron inactivos, tal vez debido al hecho de que se encontraban en mejores condiciones físico-técnicas; del total de jugadores que participaron en este estudio, solo 220 se prepararon durante el receso. La cantidad de lesionados en el grupo de los que no entrenaron fue de 47 jugadores, contra 17 del primer grupo.

2. Nivel de competencia
La incidencia de lesiones aumenta en relación directa con el nivel de competencia, correspondiendo a las divisiones superiores las mas altas tasas de lesión (Figura 4):

Menores de 15 años: 7%.

 Menores de 16 años: 6,2%.

Menores de 17 años: 10,5%.

Menores de 19 años: 24,6%.

Intermedia: 18,9%. Primera: 32,8%.

3. Lesiones preexistentes
De los 348 jugadores encuestados, 128 de ellos (37%) comunicaron la existencia de algún tipo de lesión preexistente, principalmente de rodillas, tobillos y hombros, en ese orden. El 33% de los entrevistados {115 jugadores) utilice algún tipo de medicación ido práctica fisiokinésica para hacer posible su participación en el juego luego de una lesión, sien­do el ultrasonido el método de fisioterapia mas frecuentemente usado (no encontramos razón alguna a la que pudiéramos atribuir un por que).
En ese estudio se constato que las lesiones mas frecuentes son por lejos las de partes blandas (71%): ligamentos, tendones, mùsculos, etc. El resto estuvo representado por: heridas y escoriaciones, fracturas, traumatismos cefálicos (Figura 1); y a diferencia de lo comunicado por los jugadores en el interrogatorio inicial en lo referido a lesiones preexistentes, los sitios corporales mas frecuentemente afectados en el juego fueron :

• Tobillos (26%).

• Rodillas (21%).

• Hombros (18%).

• Cara (16%).

• Cabeza (10%).

• Otros (9%).
Lo observado respecto de la articulación del tobillo puede corregirse con trabajos relacionados con: la enseñanza y puesta en practica de la correcta técnica de vendaje, la realización de trabajos de fortalecimiento de los músculos peroneos y tibiales, principales estabilizadores activos de la articulación del tobillo.
De la misma manera, hay que enfatizar la importancia del uso del calzado apropiado: lamentablemente hemos sido paradójicamente educados para pasear con las zapatillas mas nuevas y en mejor estado, y para entrenar con las mas viejas y deterioradas. Esto debe revertirse, ya que es durante el entrenamiento o el juego cuando mas exigimos a nuestras articulaciones, dada la aparición de fuerzas de alta capacidad de impacto sumadas a fenómenos de rebote (principio de acción y reacción de las fuerzas).

4. Nivel de fatiga
El riesgo de sufrir una lesión es mayor en los mementos finales de un partido o un entrenamiento, que al comienzo de los mismos. Del total de jugadores lesionados durante el seguimiento (64 jugadores), el 81% de ellos se lastimo en los momentos finales.

5. Uso de elementos de protección
La utilización de elementos de protección adecuados es un muy importante factor a tener en cuenta. Del estudio realizado surge que:

• Solo el 45% de los jugadores usa protector bucal.

• El 68% utiliza vendajes para proteger y estabilizar articulaciones, siendo la del tobillo la articula­ción mas frecuentemente protegida, a la que le siguen las rodillas, los dedos (principalmente el pulgar) y las orejas. El 58% de quienes usan vendaje lo hacen con el objeto de prevenir lesiones, y el resto (42%) debido a una lesión antigua.

6. Gestos del juego

El 38% de las lesiones que ocurrieron en el juego fueron durante un tackle, en su intento, o en el gesto de juego inmediatamente asociada al tackle. El resto de las lesiones se debieron a

• 18%: ruck.

12%: maul.

• 9%: backs play.

• 7%: scrum.

•Resto: no pudieron identificar con claridad cuando se lesionaron.

Respecto de lo enunciado en relación al tackle, en el 53% de los casos fue el portador de la pelota el lesionado, y en el 47% restante el tackleador.

7. Gestos antideportivos
Las lesiones como consecuencia de gestos anti­deportivos (foul play) constituyen el 7% del total y casi 3/5 partes de ellas fueron en la cabeza y en el rostro. Las consecuencias full play son, paradójicamente, mas frecuentemente vistas en las divisiones superiores, en las que los jugadores deberían aplicar un mas depurado juicio critico, ' •

 

DISCUSION


Quienes practican un deporte, y en especial si lo hacen competitivamente, deben invertir a diario en aspectos tales como: compromiso, disciplina, autocuidado, solidaridad, respeto. Todos estos conceptos deben estar claramente concebidos y ser recordados al finalizar el año deportivo a fin de poder predicar el mensaje de la preparación invisible: aquella que no se ve y que debe ser realizada individualmente, para poder luego gozar y disfrutar durante el ciclo competitiva.

Es clara la mayor incidencia de lesiones en la división de menores de 19 años en comparación con la división intermedia. En la categoría citada en pri­mer termino, a pesar de que los jugadores tienen menos edad, el nivel competitivo es mayor debido a que el calendario de competencia de los jugadores de la división de menos de 19 años es mas variado y exigente, hecho determinado por la necesidad de elección de aquellos jugadores que representaran a los seleccionados juveniles provinciales y/o nacionales, lo cual no ocurre con los jugadores de inter­media. La razón por la que los jugadores de la división de menores de 15 años arrojaran mayor número de lesionados que los de la división inmediatamente superior tal vez pueda deberse al hecho de que los primeros son menos maduros y por lo tanto mas frágiles (Figuras 4 y 5).
Es muy importante evitar el prematuro regreso a la actividad de los jugadores lesionados sin haber cumplido previamente con un plan de rehabilitación adecuado, ya que la existencia de lesiones previas no totalmente resueltas incrementa el riesgo de lesión durante la temporada de juego.
No podemos dejar de considerar que aquellos ju­gadores que padecieron una lesión que pudiera agravarse no deberían continuar jugando. La decisión debería ser tomada por el medico y no dejada en manos del entrenador, el capitán o del jugador mismo, dado que ellos, influenciados por el curso del partido, seguramente carezcan de objetividad a la hora de decidir. Uno de cada siete jugadores reconoció haber jugado alguna vez contra la sugerencia del medico.
En la planificación de los entrenamientos debe insertarse el concepto de la fatiga mental y física, siendo por ello también para lo que tenemos que entrenar a nuestros jugadores, estimulando la práctica de técnicas de concentración y coordinación, para que en los momentos de mayor cansancio puedan apelar a estos recursos y así poder protegerse en esas circunstancias.
Conociendo que en el gesto del tackle, por lo general, se ponen en duro contacto jugadores que se encuentran moviéndose rápidamente, debería insistirse en el fortalecimiento muscular y articular localizado de piernas y muslos, hombros y brazos, además de entrenar la correcta técnica de tackle y de evasión del mismo.
Es imprescindible poner especial atención en el cuidado de las canchas, y en el uso del calzado adecuado, dado que las superficies inadecuadas, favorecidas por el mal estado del calzado, reúnen gran parte de las condiciones necesarias para el padecimiento de varias de las lesiones anteriormente presentadas.
Finalmente, y con el objeto de contribuir a minimizar el riesgo de lesión, se hace necesario que ju­adores, entrenadores, árbitros y espectadores colaboren con el adecuado manejo del tramite del partido, factor muy importante a ser tenido en cuenta para el logro de tal fin.

 

CONCLUSIONES


A pesar de que solo el 45% de los jugadores utiliza protector bucal, la ocurrencia de lesiones dentales es muy baja. Esto se debería al hecho de que reglamentariamente la puesta en contacto de los jugadores, en el tackle por ejemplo, debe hacerse por debajo de la cintura, ya que de lo contrario este sanciona, considerándose una infracción.
No obstante esa baja incidencia de lesiones, deben estimularse el uso del protector bucal: la relación costo / beneficio lo justifica plenamente.
Aun cuando la articulación del tobillo es la más frecuentemente protegida, es paradójicamente la que mas se daña. Probablemente esto guarde relación el mal estado de las canchas y con las característica del calzado utilizado, muchas veces deteriorado, tapones mal gastados o incluso sin todos los tapones, y con una inadecuada técnica de vendaje dado; que muy pocas veces a los deportistas se les enseña como vendarse correctamente.
Existen también, por cierto, alteraciones en el a yo del pie, las cuales son mucho más frecuentes lo que uno pueda suponer. El pie cavo, por ejemplo; determina una excesiva carga en la mitad externa del pie, siendo esta una causa predisponente de la entorsis del tobillo. No es entonces descabellad. idea de realizar podoscopías o plantigrafías tendientes a detectar con precocidad estas alteraciones p poder corregirlas con ortesis funcionales y así venir la lesión.
Debemos también dedicarnos a preparar a m tros jugadores para que disfruten tableando: enseñamos entonces la correcta técnica del tackle, y calezcamos aquellas articulaciones y segmentos corporales mas comprometidos en este gesto del juego tal como lo citáramos anteriormente.
Es de fundamental importancia contar con asistencia inmediata y con un adecuado y correcto tratamiento de las lesiones, siendo para ello imprescindible la capacitación de profesionales de la salud en el manejo de lesiones y urgencias deportivas

 

SUMMARY


The purpose of this study was to design a model to identity potential risk factors of injury and pro­tection measures that should be adopted to prevent injuries.
The 348 players of different categories took part in this study. The follow up took the preseason and the first half of the regular season. We considered the following topics:

— Physical status.

— Level of competition.

— Previous injuries.

— Level of fatigue.

— Protection devices.

— Phases of the play.

— Foul play.

 

Results

 

Those players that fulfilled with the of season physical conditioning had less injuries in competi­tion with those that did nothing.
We noticed how the incidence of injury was higher in higher level categories.
The previous injuries were mostly of ankles, knees and shoulders (in this order).
The risk of injury related to level of fatigue is higher at the and of the game or training session.
Only the 45% of player was used to wear dental protection. The 68% of the players strap and/or tape joints.
The 38% of injuries were related to tackle, and because of foul play, the 7% of injuries was related to this topic.

BIBLIOGRAFIA


Simpson J, Chalmers D, Waller A, Bird Y, Quarrie K, Gerrard D, Handcock P, Marshall 5: Tackling Rugby Injury: recommen
dations for reducing injury to rugby union players in New Zealand.