LESIONES
EN VOLLEYBALL. ACTUALIZACION
BIBLIOGRAFICA*
Dres.
Carlos A. Liotta , Miguel Angel Khoury
-
Presentado en la Mesa Redonda "Patología Deportiva; Lesiones
en el Volleyball", IV Jornadas de Traumatología y Kinesiología
del Deporte.
Traumatólogo de Cleveland Sport. Centro de Medicina Deportiva del Club de Amigos, Figueroa Alcorta 3885, Buenos Aires.
º
Director Médico de Cleveland Sport. Centro de Medicina Deportiva
del Club de Amigos.
El
objetivo de la presentación es realizar una revisión de las lesiones mas
frecuentes en la practica del
volleyball, con mayor atención en las lesiones del hombro, rodilla y tobillo.
El volley se ha convertido
en un deporte extremadamente popular en el mundo entero; afortunadamente la
incidencia de lesiones graves es
relativamente baja7. La actividad del fuego mas asociada a las
lesiones es el juego en la
red. El
esguince del tobillo es la lesión aguda mas frecuente 6,7,13. El uso
de ortesis disminuye la recurrencia del mismo. Mientras que la tendinitis
rotuliana es la lesión por sobreuso mas frecuente, le
sigue la tendinitis del hombro secundaria a movimientos sobre la cabeza como el
saque y el remate, que es común de ver7-1-1.
Las lesiones de las manos, comúnmente durante el bloqueo, son el grupo de lesiones que siguen en frecuencia5-L1. Las lesiones graves de rodilla son raras de ver en el volley; sin embargo se nota una mayor incidencia de lesiones del ligamento cruzado anterior en las mujeres7. Una lesión infrecuente que compromete la rama distal del nervio supraescapular, que inerva al músculo infraespinoso, se esta produciendo con mayor frecuencia en jugadores de volley2, 3, 8,10.
En los deportes overhead como el volley, básquet o tenis, las lesiones del hombro son frecuentes. Los movimientos de hombro durante las diferentes fases del juego se podrían resumir. Durante el remate, el deltoides y el supraespinoso trabajan juntos para elevar al humero en todas las fases del movimiento. Durante la defensa o recepción, el infraespinoso y el redondo menor actúan juntos para rotar externamente al húmero. Los músculos de la pared anterior del tórax trabajan para desacelerar el humero durante la recepción y actúan como rotadores internos al rematar. Igual proceso realizan al sacar con menor intensidad4. Por otro lado, en los atacantes existe un patrón muscular y capsular diferente comparado con el hombro contralateral. El hombro dominante se encuentra deprimido, la escápula lateralizada, los músculos dorsales y las porciones posterior e inferior de la cápsula articular se encuentran acortados. Esto se correlaciona con mayor dolor del hombro en la literatura".
Anatomía
El movimiento normal
del hombro esta dado por la combinación
del movimiento de cuatro articulaciones, la
glenohumeral, la escapulotorácica, la externo clavicular y la acromioclavicular. La glenohumeral contribuye con
120° de los 180° de elevación del hombro; los 60C restantes
son el resultado del movimiento a nivel
escapulotorácico. Virtualmente toda
la rotación esta dada por la articulación glenohumeral. Esta articulación
esta contenida por una cápsula articular que, para acomodarse al rango de movimiento
del hombro, es necesariamente suelta y redundante.
En la cápsula se encuentran tres refuerzos
que forman los tres ligamentos glenohumerales, superior, medio e inferior.
Examen físico
El
examen de la articulación glenohumeral comienza
con la observación cuidadosa en busca de asimetrías,
dadas por atrofia muscular o por prominencias
anormales. Se deben examinar y palpar las estructuras.
Se debe examinar la movilidad pasiva y activa. Se
recomienda examinar la elevación pasiva en posición supina, pues restringe menos
la porción inferior de la cápsula. Recordar que la elevación es una combinación
del movimiento de la escápula y de la articulación
glenohumeral. La rotación externa pasiva
y la abdución pasiva son medidas también con el
paciente en posición supina, pues otorga un punto
de referencia y elimina la rotación del tronco y la contribución escapulotorácica.
Se toma con el brazo por
fuera de la Camilla y con el codo flexionado a 90°.
En esta posición, la cápsula y los ligamentos glenohumerales
se hallan relajados.
La rotación interna
activa es tomada con el paciente
sentado y con su pulgar llevado hacia arriba de
la espalda por el examinador. El nivel superior alcanzado
por el pulgar es registrado. Es de notar que
también se esta midiendo la extensión del hombro
y la flexión del codo; un codo rígido afectara la medición.
Las rotaciones
externas e internas deben ser registradas
con el brazo a 90° de abdución. Esta posición
elimina el movimiento escapulotorácico y mide solo
el movimiento a nivel glenohumeral.
Se mide la capacidad
de elevar el hombro contra la
gravedad, así como también las rotaciones. Una ruptura del manguito rotador o Iesión nerviosa tendrá
una movilidad pasiva completa pero un déficit en la movilidad activa. Luego se
mide la fuerza muscular.
Muchas disrupciones del deltoides pueden palparse
durante el examen. Los rotadores externos son examinados con los brazos
al costado y los codos flexionados a 90°;
el examinador intenta juntar ambas
manos y el paciente resiste el movimiento. En la misma posición se
intenta separar las manos para examinar los
rotadores internes. Al elevar los hombros
contra resistencia se examina los trapecios. El serrato anterior sujeta la escápula;
la escápula alata se da por lesión
del nervio torácico, y se evidencia a empujar contra una pared. El supraespinoso se examina con los
brazos a 90° de abdución, 30° deflexión anterior, rotación interna con los
pulgares: hacia abajo. Se pide al paciente
resistir la fuerza que intente llevar los brazos hacia abajo. El bíceps
es flexor y supinador del codo; se lo examina
haciendo flexionar contra resistencia, y al tríceps extendiendo al codo contra
resistencia.
Las
pruebas de provocación se realizan para descartar
o confirmar alguna sospecha diagnóstica como inestabilidad
glenohumeral, síndrome de fricción, ruptura de manguito rotador o tendinitis
bicipital.
La inestabilidad
glenohumeral se define como excesiva
sintomatología en la traslación de la cabeza
humeral en la glenoidea durante la rotación del hombro.
Como puede deberse a una laxitud ligamentaria,
debe examinarse según los criterios de Steiner, que
incluyen la abducción del pulgar que llega a tocar
el antebrazo con la muñeca flexionada, la hiperextensión
del meñique en la metacarpofalángica mas
allá de los 90°, la hiperextensión del codo mas de
10° y la hiperextensión de las rodillas mas de 10°. Si
tres de estos cuatro criterios están presentes, se considera
al paciente con laxitud ligamentaria.
La inestabilidad
anterior es mejor demostrada por la
prueba de aprensión, con el hombro en abducción
y rotación externa; tienen la sensación de que "se
va a salir". Se puede realizar con el paciente sentado
o acostado en supino. Es positiva si provoca dolor o contrae sus músculos para
evitar el movimiento
del brazo. Con el paciente en posición supina, si
la prueba de aprensión es positiva, se realiza la prueba
de relocación, que consiste en llevar suavemente
el brazo hacia posterior; se considera positiva
si calma el dolor. No es especifica de laxitud anterior
pues otras condiciones, como lesiones del labrum (slap) o tendinitis bicipitales pueden dar una respuesta
similar. Se intenta luego documentar la traslación
anterior y posterior del humero, comparado
con el contralateral. Una diferencia significativa
es considerada anormal. El sulcus indica una inestabilidad
inferior; se provoca aplicando una fuerza longitudinal
al humero, y la aparición de una depresión
subacromial es el signo de sulcus.
Impingement o fricción
se define como la protrusión
del manguito rotador sobre el arco coracohumeral
(acromion-ligamento coracoacromial), con la flexión
del humero. Los pacientes con fricción suelen tener una crepitación palpable y
un arco de dolor.
La elevación del brazo es dolorosa, especialmente entre
los 70° y 120°. Se puede diferenciar a la fricción de otras entidades
mediante los signos y pruebas de fricción. El humero es flexionado hacia adelante
mientras se estabiliza la escápula con la otra mano;
de esa forma, el troquíter se coloca por debajo del arco coracoacromial. Si
bien esta maniobra es sensible
para fricción, no es especifica pues otros procesos
como el hombro congelado, la lesión del labrum,
la inflamación acromioclavicular y la tendinitis
bicipital, pueden ocasionar dolor.
La prueba de fricción
sirve para excluir las otras posibles
causas; luego de haber notado el arco de dolor,
se precede a inyectar 10 ml de lidocaína al 1% en el espacio subacromial. El paciente evalúa en forma
subjetiva el alivio del dolor en una escala del 0 al 10. Si la mejora es parcial y hay dolor a nivel de la articulación
acromioclavicular, se inyecta en esa localización; si no mejora, o sólo un poco, entonces debe
buscarse otra etiología.
En el examen de una posible ruptura del manguito
se debe realizar el drop arm test. Con el paciente parado, se le solicita abdución a 90°, luego se le solicita que lo
baje lentamente; con una ruptura importante
no podrá hacerlo en forma suave.
Se han visto raras
veces lesiones aisladas del músculo
subescapular; en estos casos se realiza la prueba de lift off, se
solicita al paciente que intente alejar el
dorso de su mano de la espalda empujando la mano
del examinador.
La tendinits
bicipital raramente ocurre sola y en el
atleta usualmente es secundaria a fricción. Refiere
dolor anterior del hombro y mejora con el reposo. La subluxación del bíceps es
muy rara y nunca ocurre sin ruptura
del subescapular. Es similar a la tendinitis pero el atleta refiere un resalto
palpable durante el movimiento del hombro.
Evaluación radiográfica
El examen radiográfico
de la articulación glenohumeral
incluye la radiografía de frente (AP), lateral o escapular, la axilar o vuelo
de pájaro. Incidencias especiales
pueden obtenerse para patologías especificas;
una luxación anterior puede acompañarse
de pequeñas fracturas de la glena o calcificación de tejidos blandos de la
parte anterior o ánteroinferior del rodete glenoideo. Estos casos puede no ser vistos
en la radiografía axilar. La incidencia axilar West Point nos provee de mayor información.
La lesión de
Hill-Sachs es una fractura por compresión
de la porción posterolateral de la cabeza humeral, que resulta comúnmente de
una luxación anterior del hombro. Por su localización puede ser observada
con una radiografía AP en rotación interna
del hombro. Tal vez la mejor posición radiográfica para
ver esta lesión es la incidencia de Stryker-Noch.
Atletas con historia
de luxación de hombro pueden tener
lesiones de partes blandas, la lesión de Bankart,
descripta como una avulsión de la cápsula anterior y del labrum o porción
anterior del rodete glenoideo. Estas lesiones pueden ser investigadas mediante
artrografías, artroneumo-TC, artrocentellografias y resonancia magnética.
Las técnicas radiográficas
son importantes en evaluar
el síndrome de fricción y las lesiones del manguito
rotador. La radiografía AP, una incidencia con 30°
de inclinación caudal, y la vista lateral o escapular.
En la radiografía AP se revela un ascenso de la cabeza
humeral hacia el acromion, estrechando el espacio
subacromial. Con la incidencia a 30° se puede observar desgaste de la porción anteroinferior del acromion.
La vista lateral sirve para identificar los tres
tipos de acromion descriptos por Bigliani y colaboradores.
La resonancia magnética tiene una sensibilidad
de 95% a 97% en identificar adelgazamiento o rupturas del manguito rotador.
Lesiones asociadas al deporte
La articulación glenohumeral tiene una
disposición que la hace única,
balanceando movimiento y estabilidad.
Esto la hace sensible a deportes de lanzamiento o con movimientos
repetitivos sobre la cabeza over head6'7'13. Estos movimientos pueden desgastar
los componentes estabilizadores estáticos (ligamentos) y dinámicos (manguito
rotador) mas allá de los límites
fisiológicos, llevando a la ruptura de estos.
Esto puede resultar en inestabilidad del hombro15. Así como también una lesión o trauma agudo puede
llevar a inestabilidad.
En atletas sin historia previa, luego de la
reducción se debe inmovilizar la
articulación en rotación interna
por 6 semanas, seguido de rehabilitación, que consiste
en fortalecer el hombro con énfasis en los rotadores
internes. En los atletas mayores de 40 anos se observa una mayor
incidencia de rupturas de manguito rotador y periartritis adhesiva luego de un
episodio de luxación anterior, por lo que sólo debe inmovilizarse
por 7 a 10 días para comenzar con los ejercicios de fortalecimiento. La
incidencia de recurrencia depende primariamente de la edad; en los menores
de 20 anos se observa en mas de un 90%, mientras que en mayores de 40 anos es
menor a un 25% la posibilidad de recurrencia. Es fundamental que
el hombro este totalmente recuperado antes de volver al deporte.
La inestabilidad multidireccional se define
como aquella que ocurre en mas de un
piano. Esta puede ser anteroinferior,
pósteroinferior o en las tres direcciones.
Puede ser atraumática en personas con laxitud ligamentaria. La terapia física
apunta a eliminar el disbalance que en los rotadores que ocasiona la subluxación.
Con subluxación posterior, los rotadores externos suelen ser
insuficientes, mientras que con subluxación
anterior lo suelen ser los internes. En
los casos postraumáticos que no mejoran con la rehabilitación se debe evaluar
la cirugía.
La fricción subacromial es una de las mayores causas
de dolor en el hombro del atleta. Se la vincula
con lesiones del manguito rotador, bíceps braquial, bursa
subacromial y articulación acromioclavicular.
En los jugadores de volley se ha descripto con frecuencia un síndrome de atrapamiento del nervio supraescapular2'3/ *•10; se trata de un nervio motor que proviene de las raíces C5-C6 que se introduce en el espacio supraescapular por debajo del ligamento
escapular transverso. Una vez en la fosa supraescapular
da dos ramas, una motora para el músculo supraespinoso y otra sensitiva en el
área acromioclavicular
y glenohumeral. El nervio sigue bordeando
la espina de la escápula y pasa por la fosa espino
glenoidea para alcanzar al músculo infraespinoso.
Al pasar la fosa espino glenoidea se encuentra a 8-21 mm del reborde glenoideo.
A ese nivel es prácticamente solo
motor. Los síntomas dependen de donde
se de la compresión. Si se produce en la fosa supraescapular, dará atrofia del supraespinoso e infraespinoso,
dolor del hombro y debilidad de la abducción
y de la rotación externa. Mientras que si la compresión es a nivel de la fosa espino glenoidea se
presenta con atrofia del infraespinoso, en algunos
casos sin dolor alguno.
Se han propuesto
diferentes etiologías secundarias al ligamento espinoglenoideo; otros especulan con el ángulo agudo del nervio al
cruzar la fosa espino glenoidea y tracción
del músculo infraespinoso durante el
servicio en el volley y otros especulan
que, durante la recepción del saque, por la posición del hombro se produce la tracción del nervio por
la fuerza excéntrica del músculo infraespinoso10. Varios
autores refieren la presencia de un ganglio que sobresale del labrum superior,
secundario a un defecto del labrum a
ese nivel en la sujeción de la posición larga del bíceps. Esta lesión se
podría deber a una tracción excéntrica
del bíceps. Un impacto sobre el codo flexionado causaría que la cabeza humeral
se desplace hacia el acromion produciendo una
lesión de la cápsula superior por vía directa.
El remate en volley
consiste en una rotación interna
rápida, con abducción y extensión del codo cuando
el brazo esta sobre la cabeza. Este movimiento
cesa de golpe para no tocar la red, a diferencia de otros
deportes donde el movimiento se prolonga Esta
rápida desaceleración lleva a un movimiento excéntrico
de la porción larga del bíceps, así come del
músculo infraespinoso. Este movimiento produciría
la lesión al labrum superior, con una hemorragia
y disección del liquido sinovial a través de labrum,
llevando a la formación del ganglion10.
Se trata mediante
rehabilitación y fortalecimiento
de rotadores externos; en casos rebeldes, la exploración y liberación de
adherencias, que no fue ron
necesarias en nuestra serie.
RODILLA
Las lesiones mas frecuentes por volley están
referidas al salto y al giro al
caer. La tendinitis patela causada por el salto repetitivo y caída
durante los entrenamientos y partidos9'12'14-19.
Los síntomas son dolor
e inflamación que empeora con la actividad. Las radiografías pueden mostrar un espolón en el polo
inferior de la rotula, como evidencia de la tracción crónica del tendón.
El tratamiento incluye
disminución de la actividad,
hielo y antiinflamatorios. El tratamiento kinésico incluye ultrasonido,
elongación del cuadriceps y
fortalecimiento gradual según la persistencia de la
inflamación. Estos deberían ser movimientos rítmicos
como bicicleta, natación, trote sobre cinta. Luego se agregan los saltos
repetidos. La banda patelar ayuda a
distribuir la fuerza a través del tendón patelar y provee alivio en muchos
jugadores.
La resonancia magnética puede servir para determinar
los casos quirúrgicos que no responden al tratamiento
convencional. Áreas focales de inflamación
y cambios degenerativos, especialmente en el polo inferior de la rótula, son indicación de debridamiento
quirúrgico. En nuestra serie de pacientes se
realizó debridamiento, perforaciones a la rótula y extracción de una
lonja central de hueso y tendón en dos
casos.
El síndrome patelofemoral es otra entidad
que afecta comúnmente a los jugadores de
volley. Esto resulta de mala alineación patelofemoral, que lleva a irritación
del cartílago articular de la rotula y/o del fémur.
Los síntomas de este síndrome incluyen dolor
anterior
de la rodilla, dolor al bajar escaleras, entumecimiento
luego de estar sentado durante algún tiempo,
ocasionalmente un ligero edema en la región patelar.
La evaluación incluye un examen biomecánico,
mientras se encuentra de pie, la medición del ángulo Q y observar si existe hiperpronación del pie.
El ángulo
Q mide la alineación del fémur sobre la tibia.
Una desviación en valgo de rodilla genera mayor
tracción lateral de la rotula. El ángulo Q es la intersección de dos líneas a nivel de la rotula: una que
une la espina iliaca anterosuperior con el centre de
la rotula, y la otra une el tubérculo tibial al centre de
la rotula. Es normal de 10° a 15° en hombres y de 18° a 20° en mujeres. Esto
es debido al mayor ancho de la pelvis
femenina, que causa mayor valgo.
El examen de la
rodilla mostrara algunos signos de
irritación rotuliana, así como sensibilidad de la superficie
bajo la rotula a la palpación, o crepitación al
movimiento de la rodilla. Observar la excursión de
la rotula durante el movimiento, pues puede mostrar
como se tensa hacia lateral, indicando un retináculo lateral mas tenso.
Las radiografías
para el estudio de la articulación patelofemoral incluyen la AP, la lateral o
perfil y la tangencial de rotula.
El tratamiento se
dirige a reducir la inflamación y
corregir los problemas de mala alineación. Lo que incluye
fortalecer el vasto medio. El uso de brace para sostener la patela es útil también. Si no se controla con
medidas conservadoras, se puede realizar la liberación del retináculo lateral
por vía artroscópica.
TOBILLO
El esguince de
tobillo es la lesión aguda mas frecuente
del volley: 54% según Bahr y colaboradores6. La
mayoría de las lesiones se producen al caer del salto
luego de rematar o bloquear6'7'16. Durante el juego
esta permitido bloquear hasta unos 5 cm en el campo
rival; al caer es común que un pie quede en el
campo rival o sobre la línea. Se calcula que existen unos 50 cm en los cuales
puede existir contacto físico con el rival; mas aun, es común que al
bloquear lo hagan dos o tres jugadores,
que al caer
pueden pisar el pie de un rival o
compañero, y esta es la circunstancia
más frecuente para que ocurra un esguince
de tobillo.
En nuestra
experiencia, 16 jugadores traían historia
previa de lesiones de tobillo; durante el seguimiento
de 3 anos atendimos 4 esguinces ocurridos en competencia.
Dada la frecuencia
esta indicado el vendaje profiláctico
o el uso de cinta. La lesión mas frecuente es la
inversión del tobillo lesionando las estructuras laterales del tobillo. El
dolor y la inflamación son los síntomas
habituales. Se debe examinar el rango de
movilidad, apariencia, prueba de fuerza, estado neurovascular, radiografías
para descartar lesión ósea. La integridad
ligamentaria debe ser evaluada, incluido el ligamento deltoideo. Se deben
palpar ambos maléolos y el peroné
proximal, para descartar una lesión
de Masionneuve. Bostezo y cajón bilateral, un bostezo mayor de 15'
indica disrupción de los ligamentos peroné astragalino anterior y peroné
calcáneo.
El
tratamiento debe comenzar con hielo, compresión
y elevación. Es muy útil el uso de las férulas neumaticas20 como air cast, las cuales se utilizan desde el episodio agudo, los
primeros cinco días apoyado con el uso de
muletas, para quedar como único tratamiento durante 2 a 3 semanas.
Durante el tratamiento se comienza con la
rehabilitación temprana, pues permite
la flexión dorsal y plantar, previniendo
el varovalgo. Los ejercicios de balanceo son u tiles para reeducar los propioceptores del tobillo.
Se lo sigue usando posteriormente, al iniciar ejercicios
cíclicos, que ayudan al fortalecimiento muscular;
al retornar al deporte se usa como preventivo de recurrencias. De esa manera se evitan la rigidez articular,
la atrofia muscular y la perdida de la propiocepcion17'18.
La tendinitis aquileana es otro problema
frecuente del jugador de volley, generado en general
por sobreuso. Otro problema raro de ver es el
síndrome compartimental de pierna.
Una patología que se halla con frecuencia es
el síndrome de fricción anterior del
tobillo1, que se caracteriza
por dolor anterior o posterior; en jugadores con historias de esguinces previos
quedan bien identificadas en las
radiografías laterales en flexión dorsal y plantar. La resonancia magnética
nos sirve para valorar lesiones no
solo de la cara lateral sino también de la sindesmosis anterior y del
cartílago articular, de tibia, peroné y
astrágalo.
SUMMARY
This
paper is a review and update of the most frequent
injuries found in the practice of volleyball.
The
topics involved are shoulder, knee and ankle injuries.
We included the description of acute and overuse
injuries.
BIBLIOGRAFIA
1. Gross P, Marti B: Risk of degenerative ankle joint disease in volleyball players: study of former elite athletes. Int) Sports Med 1999; 20 (1): 58-63 (abstract).
2. Ferretti A, De carli A, Fotana M: Injury of the suprascapular nerve at the spinoglenoid notch. The natural history of infraspinatus atrophy in volleyball players. Am J Sports Med 1997; 26 (6): 759-763
3. Sandow M], llic J: Suprascapular nerve rotatory cuff compression syndrome in volleyball players. J Shoulder Elbow Surg 199S;'7(5): 516-521.
4. Rokito AS, Jobe FW, Pink MM, Perry), Braualt J: Electromyo-graphic analysis of shoulder function during the volleyball serve and spike. J Shoulder Elbow Surg 1998; 7 (3): 256-263 (abstract).
5. McDougalt ]}, Ferrell WR, Bray RC, Wadey VM, Frank CM: Repetitive activity alters perfusion of proximal inlerpha-langeal joints of the human hand. Clin J Sport Med 1998; 8 (2): 106-110.
6. Bahr R, Bahr IA: Incidence of acute volleyball injuries: a prospective cohort study of injury mechanisms and risk factors. Scand ] Med Sci Sports 1997; 7 (3): 166-171 (abstract).
7. Briner WW Jr, Kacmar L: Common injuries in volleyball. Mechanisms of injury, prevention and rehabilitation. Sports Med 1997; 24 (1): 65-71 (abstract).
8. Antoniadis G, Richter HP, Rath S, Braun V, Moese G: Suprascapular nerve entrapment: experience with 28 cases. J Neurosurg 1996; 85 (6): 1020-1025 (abstract).
9. Lian O, Holen KJ, Engebretsen L, Bahr R: Relationship between symptoms of jumper's knee and the ultrasound characteristics of patellar tendon among high level male volleyball players. Scand ] Med Sci Sports 1996; 6 (5): 291-296.
10. Wang DH, Koehler SM: Isolated infraspinatus atropy in a collegiate volleyball player. Clin J Sport Med 1996; 6 (4): 255-258.
11. Kugler A, Gruger-Franke M, Reininger S, Trouillier HH, Rosemeyer B: Muscular imbalance and shoulder pain ii* volleyball attackers. Br J Sports Med 1996; 30 (3): 256-259.
12. Richards DP, Ajemian SV, Willey JP, Zernicke RF: Knee joint dynamics predict patellar tendinitis in elite volleyball players. Am J Sports Med 1996; 24 (5): 676-683.
13. Aagard H, Jorgensen U: Injuries in elite volleyball. Scand]" Sci Sports 1996; 6 (4): 228-232 (abstract).
14. Lian O, Engebretsen L, Ovrebo R, Bahr R: Characteristics of the leg extensors in male volleyball players with Jumper's; knee. Am J Sports Med 1996; 24 (3): 380-385.
15. Lyons AR, Tomlinson JE: Clinical diagnosis of tears of the rotator cuff. J Bone Joint Surg 1992; 74-B: 414-415.
16. BahrR, Karlsen R, Lian O, Ovreb RV: Incidence and mechanisms of acute ankle inversion injuries in volleyball. A retrospective cohort study. Am J Sports Med 1994; 22 (5): 595-600.
17. Kannus P.Jozsa L, Renstrom P, Jarvinen M, Kvist M, Lehro-M, Oja P, Vuori I: The effects of training immobilization and remobilization on musculoskeletal tissue. 1. Training and immobilization. Scand J Med Sci Sports 1992; 2: 100-118.
18. Kannus P, Jozsa L, Renstrom P, Jarvinen M, Kvist M, Lehlo M, Oja P, Vuori I: The effects of training, immobilization and remobilization on musculoskeletal tissue. 2, Remobilization and prevention of immobilization atropy. Scand J Med Sci Sports 1992; 2: 164-176.
19. Ferretti A, Papandrea P,Conteduca F, MarianiPP: Knee ligament injuries in volleyball players. Am) Sports Med 1992; 20 (2): 203-207.
20. Konradsen L, Holmer P, Soundergaard L: Early mobilizing treatment for grade III ankle ligament injuries. Foot and Ankle 1991; 12 (2): 69-73.