Transmisión
del virus del HIV (Sida) en el deporte. Riesgo, prevención y estatutos.
Revisión
de la literatura
Centro
de Investigaciones y Estudios en Ortopedia y Traumatología (CINEOT), Hospital
Italiano de Buenos Aires, Argentina
Resumen
El virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) fue aislado e identificado como el agente etiológico del síndrome de inmunodeficiencia adquirido (SIDA). Dado que la enfermedad del HIV es una enfermedad transmisible infecciosa, hay concordancia en que la transmisión del HIV entre personas relacionadas en una competencia deportiva es por lo menos una posibilidad teórica.
El
propósito de este trabajo fue el de analizar la información disponible sobre
la posible transmisión del HIV durante la práctica deportiva y difundir las
medidas preventivas sobre este tema. Además enumerar los estatutos relacionados
con el SIDA sobre la participación de los deportistas como punto de partida
para definir pausas en nuestro país. Esperamos que con este trabajo se tome
mayor conciencia sobre la vinculación del SIDA con el deporte y que no se
considere una patología que sólo afecta a ciertos grupos de riesgo y a sus médicos.
El virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) fue aislado e identificado como el agente etiológico del síndrome de inmunodeficiencia adquirido (SIDA) en 1983. El SIDA se caracteriza por manifestaciones clínicas severas y tardías de la infección del HIV.
El
HIV se transmite a través del contacto sexual, parenteral, contaminación a
través de heridas o membranas mucosas o transmisión de madre infectada al feto
o niño. Además puede ocurrir por medio del transplante de tejidos u órganos
infectados.
Dado
que la enfermedad del HIV es una enfermedad transmisible infecciosa, hay
concordancia en que la transmisión del HIV entre personas relacionadas en una
competencia deportiva es por lo menos una posibilidad teórica.
El
propósito de este trabajo fue el de analizar la información disponible sobre
la posible transmisión del HIV durante la práctica deportiva y difundir las
medidas preventivas sobre este tema. Además enumerar los estatutos relacionados
con el SIDA sobre la participación de los deportistas como punto de partida
para definir pautas en nuestro país.
Hasta la fecha sólo se ha conocido un caso de potencial transmisión de HIV a través de la competencia deportiva. Este caso ocurrió entre jugadores de fútbol italianos en 1989 y fue publicado en la revista Lanect. El artículo reporta una colisión de cabezas entre dos jugadores, uno de ellos de 25 años seronegativo con otro jugador drogadependiente que era HIV seropositivo. El resultado del episodio traumático fue un abundante sangrado de las cejas de ambos jugadores. Luego de 2 meses de este episodio el jugador de 25 años presentó HIV positivo por medio del test de Elisa y Western blot. En ausencia de otros factores de riesgo, este caso fue compatible con adquisición de HIV por medio de un contacto deportivo traumático con un individuo seropositivo. Este artículo fue ampliamente discutido debido a la gran cantidad de factores en juego.
En
un trabajo realizado por el Dr. Brown y col el riesgo de transmisión del virus
de cada jugador de fútbol americano (National Football League) se estimó que
era de 1 por 85 millones de contactos en el juego, es decir una cifra
extremadamente baja. Varios estudios han llegado a la conclusión de que el
riesgo real de transmisión durante la competencia deportiva es casi
inexistente.
A
pesar de que no hay un episodio bien documentado de transmisión de HIV durante
el deporte hay que destacar y trabajos que reportan la transmisión del virus
durante peleas de puño y durante tareas domésticas con contacto con sangre.
Estos casos no son durante el deporte pero avalan el concepto de que prevenir el
contacto sanguíneo es una medida muy prudente. De esta manera resulta aparente
que el riesgo más alto de los deportistas permanece fuera de la cancha, lo que
enfatiza la importancia de la educación para combatir la difusión de HIV.
Para
la transmisión de virus sanguíneo se requieren los siguientes elementos: 1) la
presencia de suficiente cantidad viable del germen infeccioso; 2) un mecanismo
de transporte del germen hacia el huésped; 3) transmisión del germen en una
correcta puerta de entrada en el huésped; 4) susceptibilidad del huésped para
infectarse por el germen. Si faltase cualquiera de estos elementos no se
producirá la transmisión. Utilizando este modelo deben existir las siguientes
condiciones para que un germen sanguíneo sea transmitido durante una actividad
deportiva: 1) la presencia de un atleta infectado; 2) una herida sangrante o
lesión de piel exudativa en un deportista infectado; 3) la presencia en un
atleta susceptible, de una lesión de piel o membrana mucosa expuesta que puedo
servir como puerta de entrada sistémica; 4) el contacto sostenido entre la
puerta de entrada del deportista susceptible y el material infectado. Estas
condiciones son probables que ocurran juntas en una gama de deportes limitada.
Un estudio del Comité Olímpico Internacional llegó a la conclusión de que la
lucha libre, el boxeo y el taekwondo tienen un riesgo potencialmente más alto
debido a la gran incidencia de abrasiones y laceraciones combinadas con contacto
piel a piel prolongado.
Prevención de la transmisión de gérmenes por sangre durante la actividad deportiva
Hemos
tomado estas medidas de un repaso de la literatura publicada y principios
conocidos de la transmisión de la enfermedad y control de la infección. Ya que
los riegos principales de que un deportista contraiga el virus no están
relacionados directamente a las actividades deportivas, se deberían enfatizar
los esfuerzos para prevenir que un deportista contraiga el germen por sangre
mediante la prevención general fuera del campo de juego. Los deportistas deberían
ser educados acerca de los riesgo de transmisión a través de contactos
sexuales, el uso de agujas y jeringas contaminadas por uso de drogas y también
el riesgo de compartir elementos tales como hojas de afeitar.
Las
siguientes medidas pueden considerarse como para asegurar que el riesgo de
transmisión del germen por sangre durante los deportes permanezca
extremadamente bajo.
1)
Los componentes mayores de estas guías son: sentido común, aplicar los
principios básicos de higiene, precauciones universales y el reconocimiento e
inmediato tratamiento del sangrado.
2)
Para los deportistas que participan en deportes que involucra contacto
personal, heridas de piel potencialmente infecciosas (como laceraciones ó
lesiones vasculares) deben ser cubiertas en forma segura con vendajes para
prevenir la pérdida de sangre o fluido seroso durante la actividad deportiva.
3)
Cuando un deportista tiene una laceración o herida con sangrado (más
que un raspón superficial), la lesión debería ser tratada inmediatamente. La
sangre en la piel del deportista herido debe ser lavada con agua y jabón ó con
una toalla húmeda. El deportista
herido podría retornar a la actividad sólo después que la herida haya sido
cubierta en forma segura.
4)
La interrupción de una actividad deportiva por el cambio de ropa o
uniforme en situaciones en donde el atleta no se encuentra sangrando es
injustificado. Si la curación de un deportista está húmeda con sangre o si la
sangre ha penetrado en ambos lados de la tela del uniforme se debería cambiar
el uniforme y se debería lavar la sangre en la piel en el momento más
conveniente. (por ejemplo, cuando se para el juego por otras razones). Las
cantidades pequeñas de sangre en el uniforme no constituyen riesgo de transmisión
del germen de sangre.
5)
Se deben utilizar toallas absorbentes para limpiar las superficies si hay
más de unas pocas gotas de sangre. La superficie debe ser lavada con agua y jabón
o secada con una toalla de papel limpia ligeramente humedecida con un germicida;
es apropiado utilizar una solución de hipoclorito de sodio (lavandina) en agua
corriente (al 10% en superficies porosas y al 1% en superficies lisas). En ambos
casos permanecerá 30 minutos. Se debe permitir que la superficie se seque para
prevenir posibles lesiones por resbalones durante la actividad deportiva
subsiguiente.
6)
Luego de cada práctica se debe lavar cualquier ropa ó uniforme con
sangre.
7)
Las personas que traten a los deportistas que están sangrando
abundantemente deben utilizar guantes descartables.
8)
Los deportistas, sus familiares, entrenadores, directores técnicos, árbitros
y toda persona involucrada con el deporte deben ser informados sobre los
principios básicos del control de la infección, primeros auxilios e higiene.
Muchas
autoridades no apoyan una política de evaluación de HIV obligatoria en
deportistas, sin embargo se aconseja la evaluación voluntaria en deportistas
con mayor riesgo. Algunos de los beneficios de tener evaluaciones voluntarias
disponibles incluyen: a) la ayuda en el control de la transmisión por vía
sexual del HIV a parejas, b) la posibilidad de un acceso temprano a la medicación,
c) permite el asesoramiento temprano. La educación y la aplicación de medidas
preventivas son elementos claves en la difusión del HIV. Se han publicado
numerosas declaraciones de posiciones y pautas para la participación deportiva
y algunas se encuentran resumidos a continuación:
A)
Política del National Collegiate Athletic Association de USA (NCAA) –
1988 (revisada en 1994):
a.
El riesgo de transmisión de HIV es extremadamente bajo en deportes
interescolares.
b.
La decisión de dejar participar a un atleta infectado con HIV en
deportes debería tomarse sobre la base del estado de salud del individuo en ese
momento. Si el estudiante – atleta no tiene síntomas puede participar (se
recomienda la supervisión de un médico).
c.
Cualquier individuo que trate con atletas debería seguir precauciones
universales como lo recomienda el Center
for Disease Control (CDC),
B)
Declaración de consenso de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
– 1989:
a. La posibilidad teórica de transmisión no existe en el deporte de contacto, y en esos casos considere lo siguiente:
1) limpie todas las lesiones de piel y cúbralas en forma segura antes del juego
2) interrumpa la participación del deportista si ocurre una herida sangrante, límpiela y cúbrala en forma segura antes de retornar al juego
3) es obligatorio el uso de guantes de goma
b.
Distribuya información de HIV/SIDA y material educativo
c.
No existe justificativo para una evaluación de HIV obligatoria en
atletas, y aquellos individuos con HIV positivo deberían buscar asesoramiento médico
antes de participar.
C)
American Academy of Pediatrics – 1991:
a.
Se debería permitir a los atletas infectados con HIV participar en todos
los deportes competitivos.
b.
Los médicos deberían alertar a los deportistas infectados que dejen los
deportes de contacto y que consideren otros deportes alternativos.
c.
Los médicos deberían respetar la confidencialidad del paciente
d.
No se justifica la evaluación de HIV rutinaria en atletas
D)
Comité Olímpico – 1991:
a.
No se documentó ningún caso de transmisión de HIV a través del
deporte, pero algunos deportes pueden ser calificados de acuerdo a su riesgo
relativo:
1)
alto riesgo: boxeo, lucha, taekwondo
2)
riego moderado: basket, hochey sobre césped y hielo, judo, fútbol,
handball
3)
bajo riesgo: béisbol, tenis, gimnasia
b.
Se acepta la evaluación voluntaria en atletas con deportes de alto y
moderado riesgo.
E)
Liga de Fútbol Americano – National Football League (NFL) – 1991:
a.
No existe hasta la fecha prueba documentada de transmisión de HIV a través
del deporte.
b.
Se debe distribuir material educativo de HIV/SIDA a todos los jugadores,
personal del club y proveedores de salud.
c.
Los encargados de la salud en los clubes deben tomar precauciones
apropiadas para evitar la difusión del HIV.
F)
Liga de Hockey Americano – National Hockey League (NHL) – 1991:
a.
Los funcionarios de la Liga entregaron materiales educativos a rodos los
jugadores y personal del club interesado.
b.
Se opuso a la evaluación de HIV obligatoria
G)
Declaración conjunta de la American Medical Society for Sports Medicine
(AMSSM) y la American Academy of Sports Medicine (AASM) – 1995:
a.
No existen informes documentados de transmisión de HIV durante actividad
atlética y aunque el riesgo de transmisión es extremadamente bajo, no es cero.
La infección del HIV por si sola no representa argumento suficiente para
prohibir la competencia atlética.
b.
Los médicos deberían educar a los deportistas, sus familias,
entrenadores, directores técnicos, árbitros y toda persona involucrada con el
deporte sobre riesgos y métodos de transmisión del HIV tanto en el campo de
juego como fuera del mismo.
c.
Se deberían alentar los ejercicios y entrenamiento moderado bajo
control, en los deportistas con HIV positivo, ya que estas actividades pueden
ser beneficiosas tanto inmunológica como psicológicamente.
d.
No se recomienda la evaluación de HIV obligatoria. Se apoya la evaluación
voluntaria con asesoramiento pre y postevaluación apropiado a los atletas que
presentan factores de alto riesgo: múltiples parejas sexuales, drogadicción,
contactos sexuales con personas de alto riesgo, antecedentes de enfermedades de
transmisión sexual o aquellos con transfusiones de sangre realizadas antes de
1985.
e.
Se debe mantener la confidencialidad del paciente.
Esperamos
que con este trabajo se tome mayor conciencia sobre la vinculación del SIDA con
el deporte y que no se considere como una patología que sólo afecta a ciertos
grupos de riesgo y a sus médicos. Es decir, es conveniente resaltar que la no
pertenencia a esos <<grupos de riesgo>> aleja pero no descarta la
posibilidad de infección. El hecho es que el SIDA abarca a toda la sociedad y
que nos involucrará a nosotros de un modo u otro durante los próximos años.
No habrá soluciones mágicas para el SIDA. Aunque las drogas efectivas y/o
vacunas estuvieran disponibles, la educación de conductas de riesgo seguirán
siendo las medidas preventivas seguras.
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