Transmisión del virus del HIV (Sida) en el deporte. Riesgo, prevención y estatutos.

Revisión de la literatura

Dr. Matías Costa Paz

Centro de Investigaciones y Estudios en Ortopedia y Traumatología (CINEOT), Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina

 

Resumen

 

El virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) fue aislado e identificado como el agente etiológico del síndrome de inmunodeficiencia adquirido (SIDA). Dado que la enfermedad del HIV es una enfermedad transmisible infecciosa, hay concordancia en que la transmisión del HIV entre personas relacionadas en una competencia deportiva es por lo menos una posibilidad teórica.

El propósito de este trabajo fue el de analizar la información disponible sobre la posible transmisión del HIV durante la práctica deportiva y difundir las medidas preventivas sobre este tema. Además enumerar los estatutos relacionados con el SIDA sobre la participación de los deportistas como punto de partida para definir pausas en nuestro país. Esperamos que con este trabajo se tome mayor conciencia sobre la vinculación del SIDA con el deporte y que no se considere una patología que sólo afecta a ciertos grupos de riesgo y a sus médicos.

 

Introducción

 

El virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) fue aislado e identificado como el agente etiológico del síndrome de inmunodeficiencia adquirido (SIDA) en 1983. El SIDA se caracteriza por manifestaciones clínicas severas y tardías de la infección del HIV.

El HIV se transmite a través del contacto sexual, parenteral, contaminación a través de heridas o membranas mucosas o transmisión de madre infectada al feto o niño. Además puede ocurrir por medio del transplante de tejidos u órganos infectados.

Dado que la enfermedad del HIV es una enfermedad transmisible infecciosa, hay concordancia en que la transmisión del HIV entre personas relacionadas en una competencia deportiva es por lo menos una posibilidad teórica.

El propósito de este trabajo fue el de analizar la información disponible sobre la posible transmisión del HIV durante la práctica deportiva y difundir las medidas preventivas sobre este tema. Además enumerar los estatutos relacionados con el SIDA sobre la participación de los deportistas como punto de partida para definir pautas en nuestro país.

 

Riesgo de las personas relacionadas con el deporte

 

Hasta la fecha sólo se ha conocido un caso de potencial transmisión de HIV a través de la competencia deportiva. Este caso ocurrió entre jugadores de fútbol italianos en 1989 y fue publicado en la revista Lanect. El artículo reporta una colisión de cabezas entre dos jugadores, uno de ellos de 25 años seronegativo con otro jugador drogadependiente que era HIV seropositivo. El resultado del episodio traumático fue un abundante sangrado de las cejas de ambos jugadores. Luego de 2 meses de este episodio el jugador de 25 años presentó HIV positivo por medio del test de Elisa y Western blot. En ausencia de otros factores de riesgo, este caso fue compatible con adquisición de HIV por medio de un contacto deportivo traumático con un individuo seropositivo. Este artículo fue ampliamente discutido debido a la gran cantidad de factores en juego.

En un trabajo realizado por el Dr. Brown y col el riesgo de transmisión del virus de cada jugador de fútbol americano (National Football League) se estimó que era de 1 por 85 millones de contactos en el juego, es decir una cifra extremadamente baja. Varios estudios han llegado a la conclusión de que el riesgo real de transmisión durante la competencia deportiva es casi inexistente.

A pesar de que no hay un episodio bien documentado de transmisión de HIV durante el deporte hay que destacar y trabajos que reportan la transmisión del virus durante peleas de puño y durante tareas domésticas con contacto con sangre. Estos casos no son durante el deporte pero avalan el concepto de que prevenir el contacto sanguíneo es una medida muy prudente. De esta manera resulta aparente que el riesgo más alto de los deportistas permanece fuera de la cancha, lo que enfatiza la importancia de la educación para combatir la difusión de HIV.

 

Consideraciones teóricas

 

Para la transmisión de virus sanguíneo se requieren los siguientes elementos: 1) la presencia de suficiente cantidad viable del germen infeccioso; 2) un mecanismo de transporte del germen hacia el huésped; 3) transmisión del germen en una correcta puerta de entrada en el huésped; 4) susceptibilidad del huésped para infectarse por el germen. Si faltase cualquiera de estos elementos no se producirá la transmisión. Utilizando este modelo deben existir las siguientes condiciones para que un germen sanguíneo sea transmitido durante una actividad deportiva: 1) la presencia de un atleta infectado; 2) una herida sangrante o lesión de piel exudativa en un deportista infectado; 3) la presencia en un atleta susceptible, de una lesión de piel o membrana mucosa expuesta que puedo servir como puerta de entrada sistémica; 4) el contacto sostenido entre la puerta de entrada del deportista susceptible y el material infectado. Estas condiciones son probables que ocurran juntas en una gama de deportes limitada. Un estudio del Comité Olímpico Internacional llegó a la conclusión de que la lucha libre, el boxeo y el taekwondo tienen un riesgo potencialmente más alto debido a la gran incidencia de abrasiones y laceraciones combinadas con contacto piel a piel prolongado.

 

Prevención de la transmisión de gérmenes por sangre durante la actividad deportiva

 

Hemos tomado estas medidas de un repaso de la literatura publicada y principios conocidos de la transmisión de la enfermedad y control de la infección. Ya que los riegos principales de que un deportista contraiga el virus no están relacionados directamente a las actividades deportivas, se deberían enfatizar los esfuerzos para prevenir que un deportista contraiga el germen por sangre mediante la prevención general fuera del campo de juego. Los deportistas deberían ser educados acerca de los riesgo de transmisión a través de contactos sexuales, el uso de agujas y jeringas contaminadas por uso de drogas y también el riesgo de compartir elementos tales como hojas de afeitar.

Las siguientes medidas pueden considerarse como para asegurar que el riesgo de transmisión del germen por sangre durante los deportes permanezca extremadamente bajo.

1)      Los componentes mayores de estas guías son: sentido común, aplicar los principios básicos de higiene, precauciones universales y el reconocimiento e inmediato tratamiento del sangrado.

2)      Para los deportistas que participan en deportes que involucra contacto personal, heridas de piel potencialmente infecciosas (como laceraciones ó lesiones vasculares) deben ser cubiertas en forma segura con vendajes para prevenir la pérdida de sangre o fluido seroso durante la actividad deportiva.

3)      Cuando un deportista tiene una laceración o herida con sangrado (más que un raspón superficial), la lesión debería ser tratada inmediatamente. La sangre en la piel del deportista herido debe ser lavada con agua y jabón ó con una  toalla húmeda. El deportista herido podría retornar a la actividad sólo después que la herida haya sido cubierta en forma segura.

4)      La interrupción de una actividad deportiva por el cambio de ropa o uniforme en situaciones en donde el atleta no se encuentra sangrando es injustificado. Si la curación de un deportista está húmeda con sangre o si la sangre ha penetrado en ambos lados de la tela del uniforme se debería cambiar el uniforme y se debería lavar la sangre en la piel en el momento más conveniente. (por ejemplo, cuando se para el juego por otras razones). Las cantidades pequeñas de sangre en el uniforme no constituyen riesgo de transmisión del germen de sangre.

5)      Se deben utilizar toallas absorbentes para limpiar las superficies si hay más de unas pocas gotas de sangre. La superficie debe ser lavada con agua y jabón o secada con una toalla de papel limpia ligeramente humedecida con un germicida; es apropiado utilizar una solución de hipoclorito de sodio (lavandina) en agua corriente (al 10% en superficies porosas y al 1% en superficies lisas). En ambos casos permanecerá 30 minutos. Se debe permitir que la superficie se seque para prevenir posibles lesiones por resbalones durante la actividad deportiva subsiguiente.

6)      Luego de cada práctica se debe lavar cualquier ropa ó uniforme con sangre.

7)      Las personas que traten a los deportistas que están sangrando abundantemente deben utilizar guantes descartables.

8)      Los deportistas, sus familiares, entrenadores, directores técnicos, árbitros y toda persona involucrada con el deporte deben ser informados sobre los principios básicos del control de la infección, primeros auxilios e higiene.

 

Estatutos

 

Muchas autoridades no apoyan una política de evaluación de HIV obligatoria en deportistas, sin embargo se aconseja la evaluación voluntaria en deportistas con mayor riesgo. Algunos de los beneficios de tener evaluaciones voluntarias disponibles incluyen: a) la ayuda en el control de la transmisión por vía sexual del HIV a parejas, b) la posibilidad de un acceso temprano a la medicación, c) permite el asesoramiento temprano. La educación y la aplicación de medidas preventivas son elementos claves en la difusión del HIV. Se han publicado numerosas declaraciones de posiciones y pautas para la participación deportiva y algunas se encuentran resumidos a continuación:

A)    Política del National Collegiate Athletic Association de USA (NCAA) – 1988 (revisada en 1994):

a.      El riesgo de transmisión de HIV es extremadamente bajo en deportes interescolares.

b.      La decisión de dejar participar a un atleta infectado con HIV en deportes debería tomarse sobre la base del estado de salud del individuo en ese momento. Si el estudiante – atleta no tiene síntomas puede participar (se recomienda la supervisión de un médico).

c.      Cualquier individuo que trate con atletas debería seguir precauciones universales como lo recomienda el Center for Disease Control (CDC),

 

B)     Declaración de consenso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) – 1989:

a.      La posibilidad teórica de transmisión no existe en el deporte de contacto, y en esos casos considere lo siguiente:

1)      limpie todas las lesiones de piel y cúbralas en forma segura antes del juego

2)      interrumpa la participación del deportista si ocurre una herida sangrante, límpiela y cúbrala en forma segura antes de retornar al juego

3)      es obligatorio el uso de guantes de goma

b.      Distribuya información de HIV/SIDA y material educativo

c.      No existe justificativo para una evaluación de HIV obligatoria en atletas, y aquellos individuos con HIV positivo deberían buscar asesoramiento médico antes de participar.

 

C)    American Academy of Pediatrics – 1991:

a.      Se debería permitir a los atletas infectados con HIV participar en todos los deportes competitivos.

b.      Los médicos deberían alertar a los deportistas infectados que dejen los deportes de contacto y que consideren otros deportes alternativos.

c.      Los médicos deberían respetar la confidencialidad del paciente

d.      No se justifica la evaluación de HIV rutinaria en atletas

 

D)    Comité Olímpico – 1991:

a.      No se documentó ningún caso de transmisión de HIV a través del deporte, pero algunos deportes pueden ser calificados de acuerdo a su riesgo relativo:

1)      alto riesgo: boxeo, lucha, taekwondo

2)      riego moderado: basket, hochey sobre césped y hielo, judo, fútbol, handball

3)      bajo riesgo: béisbol, tenis, gimnasia

b.      Se acepta la evaluación voluntaria en atletas con deportes de alto y moderado riesgo.

 

E)     Liga de Fútbol Americano – National Football League (NFL) – 1991:

a.      No existe hasta la fecha prueba documentada de transmisión de HIV a través del deporte.

b.      Se debe distribuir material educativo de HIV/SIDA a todos los jugadores, personal del club y proveedores de salud.

c.      Los encargados de la salud en los clubes deben tomar precauciones apropiadas para evitar la difusión del HIV.

 

F)     Liga de Hockey Americano – National Hockey League (NHL) – 1991:

a.      Los funcionarios de la Liga entregaron materiales educativos a rodos los jugadores y personal del club interesado.

b.      Se opuso a la evaluación de HIV obligatoria

 

G)    Declaración conjunta de la American Medical Society for Sports Medicine (AMSSM) y la American Academy of Sports Medicine (AASM) – 1995:

a.      No existen informes documentados de transmisión de HIV durante actividad atlética y aunque el riesgo de transmisión es extremadamente bajo, no es cero. La infección del HIV por si sola no representa argumento suficiente para prohibir la competencia atlética.

b.      Los médicos deberían educar a los deportistas, sus familias, entrenadores, directores técnicos, árbitros y toda persona involucrada con el deporte sobre riesgos y métodos de transmisión del HIV tanto en el campo de juego como fuera del mismo.

c.      Se deberían alentar los ejercicios y entrenamiento moderado bajo control, en los deportistas con HIV positivo, ya que estas actividades pueden ser beneficiosas tanto inmunológica como psicológicamente.

d.      No se recomienda la evaluación de HIV obligatoria. Se apoya la evaluación voluntaria con asesoramiento pre y postevaluación apropiado a los atletas que presentan factores de alto riesgo: múltiples parejas sexuales, drogadicción, contactos sexuales con personas de alto riesgo, antecedentes de enfermedades de transmisión sexual o aquellos con transfusiones de sangre realizadas antes de 1985.

e.      Se debe mantener la confidencialidad del paciente.

 

Conclusión

 

Esperamos que con este trabajo se tome mayor conciencia sobre la vinculación del SIDA con el deporte y que no se considere como una patología que sólo afecta a ciertos grupos de riesgo y a sus médicos. Es decir, es conveniente resaltar que la no pertenencia a esos <<grupos de riesgo>> aleja pero no descarta la posibilidad de infección. El hecho es que el SIDA abarca a toda la sociedad y que nos involucrará a nosotros de un modo u otro durante los próximos años. No habrá soluciones mágicas para el SIDA. Aunque las drogas efectivas y/o vacunas estuvieran disponibles, la educación de conductas de riesgo seguirán siendo las medidas preventivas seguras.


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