Reconstrucción
de LCA:
¿Rehabilitación
conservadora o acelerada?
Dr.
Esteban J. Caleta
Resumen
El
objetivo de la rehabilitación es retornar al individuo a un nivel funcional lo
más elevado posible. Los protocolos tradicionales llamados
<<conservadores>> que tienen un retorno al deporte a los 9 meses, se
contraponen con los modernos o <<acelerados>> con vuelta a los 4 a 6
meses. Con el objetivo de estudiar los distintos protocolos de rehabilitación y
analizan los resultados publicados, se realizó una búsqueda bibliográfica
entre los años 1993 y 1998 en tres bases de datos. Se obtuvieron 46 trabajos, a
los que se agregaron otras publicaciones para el análisis. De la revisión
surge que 1°). El éxito de una
reconstrucción no solo depende del tipo de rehabilitación,
sino también del tiempo transcurrido lesión-cirugía, de las lesiones
asociadas, de la técnica quirúrgica empleada( tipo, tamaño y tensión del
injerto, método de fijación, ubicación y orientación
de los túneles, adecuada notch- plasty), y de trauma posoperatorio. 2°)
La rehabilitación acelerada tiene un daño potencial. Los ejercicios
recomendados, una vez logrado el rango completo de movilidad,
son los de cadena cerrada para el cuádriceps y de cadena abierta
para los isquiosurales debido a que producen
menor estrés sobre el injerto. Los trabajos de isocinecia, pliometria y
propiocepción se deben indicar antes de retornar a la competencia, adecuando
los tiempos a cada caso en particular, según
la respuesta del paciente y cuantificando la fuerza del cuadriseps 3°) Los
buenos resultados publicados con rehabilitación <<acelerada>>
coinciden, en la mayoría de los casos, con el uso de autoinjerto
hueso-tendón patelar-hueso, firmemente fijado y en los sitios
anatómicos del LCA. 4°) El tema es poco conocido, faltan trabajos
randomizados comparando distintas técnicas quirúrgicas
con distintos protocolos de rehabilitación
y con iguales criterios de evaluación,
como así también, falta información sobre el comportamiento
biológico del injerto, por lo que las indicaciones
se apoyan sólo en hallazgos clínicos.
Introducción.
La
lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) produce la perdida de la biomecánica
normal de la rodilla, y como consecuencia, cambios degenerativos en la misma.
Una reconstrucción exitosa es aquella que devuelve una rodilla estable, desde
el punto de vista funcional y biomecánico, con movilidad completa e indolora.
El objetivo de la rehabilitación es retornar al individuo al nivel de función
más elevado posible.
En la década pasada los protocolos de rehabilitación luego de una reconstrucción
de LCA estaban diseñados respetando los <<tiempos biológicos>>
de reincorporación del injerto, permitiéndose el retorno a la actividad
deportiva después de los 9 meses. En la presente década, numerosos autores han
publicado programas de rehabilitación llamados <<agresivos>> o
<<programas de rehabilitación avanzados>>, o
<<acelerados>> en los que se prepara al paciente para retornar a la
actividad total a los 4 a 6 meses, con buenos resultados y empleando similares técnicas
quirúrgicas.
Con el propósito de analizar los resultados publicados con estos nuevos
protocolos, se realizó una revisión bibliográfica actualizada y se estudiaron
todos los factores que hacen al éxito de una reconstrucción.
Discusión
Rehabilitación
acelerada.
Los
protocolos de rehabilitación y el
momento de retornar a la actividad deportiva,
luego de una reconstrucción del LCA, siempre se basaron en los tiempos
biológicos de incorporación del injerto. Así, después de pasar por un
periodo de necrosis ( 6 meses), se autorizaba (y aún hoy la mayoría de los
cirujanos lo hacen) el retorno a la actividad deportiva completa recién a los 8
o 9 meses, o sea cuando el injerto está totalmente revascularizado.
Desde que Shelbourne y col. En 1990 publicaron un programa de rehabilitación posoperatorio acelerado con tendón patelar autólogo, han
habido más publicaciones siguiendo similares programas con buenos resultados y
en la actualidad muchos cirujanos la emplean. El argumento que utilizan es
eliminar las complicaciones posoperatorias, asegurar una estabilidad de rodilla
a largo plazo y permitir un rápido y seguro retorno
a las actividades deportivas. Fundamentan su trabajo en reportes de malos
resultados con la rehabilitación conservadora, donde describen pérdida de la
extensión, o la imposibilidad de hiper-extensión, pérdida de flexión o
todas, lo que los llevo a realizar una rehabilitación temprana más agresiva.
El mismo autor (Tabla I ) en
1995, evaluó 209 pacientes con el artrómetro
KT-1000 a 3 meses y a 2,7 años de posoperatorio y obtuvo una medida de
2,06 y 2,10mm de desplazamiento respectivamente. El 3% presentó inestabilidad.
Recientemente (Tabla I) publicó resultados similares a 9 años. Indica también este protocolo en reconstrucciones en presencia
de artrosis y las revisiones por pérdida de extensión posoperatoria.
Glasgow y col, con similares técnicas quirúrgica, en 1993 comparan en una
evaluación retrospectivas de
afectos entre el retorno temprano
(5 meses) versus el tardío (9 meses) a la actividad deportiva, en 33 casos de
reconstrucción de tendón patelar autólogo. En la evaluación clínica y
subjetiva, artrométrica con KT1000 y el test
con Cybex no hubo diferencias entre los dos grupos, excepto por el
restablecimiento final de rango de movilidad. Concluye que a 46 meses de
posoperatorio << el retorno temprano a la actividad
vigorosa no predispone a
nueva lesión o a resultados menos satisfactorios a largo plazo>>.
B.
Westin y Noyes con técnicas quirúrgicas similar,
comparando los resultados obtenidos en roturas agudas (30 casos) y crónicas (57
casos),publica 92% y
85% respectivamente de
buenos resultados (desplazamiento menor de 3 mm) a 28 meses de posoperatorio.
Recientemente, el primero de los autores publicó, con 31 meses, 71% de
resultados funcionales, 19% no funcionales y 10% de fracasos en 42
reconstrucciones en pacientes agudos y crónicos.
Existen pocas publicaciones entre 1993 y 1998 con protocolos de rehabilitación
aceleradas y con otras técnicas quirúrgicas. Con aloinjertos se publicaron entre 12% y 48% de resultados no
satisfactorios, atribuyéndose las fallas a estos y no al protocolo de
rehabilitación. Noyes y B. Westin en
1966 publican mejores resultados en
agudos con protocolo avanzados, pero con retorno
al deporte después del año.
Otros autores recomiendan no utilizar rehabilitación acelerada en reconstrucción
con aloinjertos.
Con semitendinoso doble mas recto interno doble se publicaron entre
9% a 21% de malos resultados. Estos autores concluyen que << los
protocolos acelerados no afecta en forma adversa los resultados>> y que
<< este injerto es una alternativa al de hueso-tendón patelar-hueso,
cuando se desea realizar una intensa rehabilitación y retornar a los 4 meses a la actividad>>.
Schenck y col, en 1997 comparan los resultados entre dos programas de
rehabilitación acelerada, uno con base en el domicilio del paciente y otro en
la clínica resultando más barato
el primero y sin diferencias en el resultado final. Stansh y col sin publicar resultados, hablan de <<nuevos conceptos
de rehabilitación>> y recomiendan que
<< a 4 meses de posopératorio se debe empezar
con ejercicios específicos para el deporte, dependiendo de la respuesta
del atleta para su retorno>>.
Por último Jonson y col en un artículo de revisión de 1992, coincide con
Shelbourne y Noyes en <<que si el injerto hueso-tendón patelar-hueso ha
sido isométricamente colocado y firmemente fijado
probablemente pueda tolerar el estrés
de una vigorosa rehabilitación y
de un temprano retorno a la actividad deportiva la rehabilitación agresiva no
reportó efectos detrimentales, pero no hay dudas de que el LCA es vulnerable a
las sobrecargas si el programa es muy agresivo>>.
Tipos
de protocolos
Shelbourne
indica un intenso programa de rehabilitación que lo divide en 4 fases: en la
fase1, preoperatoria, pone énfasis en lograr la hiper-extensión, buen control
de la pierna, el rango de movilidad completo, la fuerza del cuádriceps y tratar
la inflamación. En la fase 2, que comprende las primeras 2 semanas de pos
operatorio indica ejercicios activos y pasivos para lograr la hiper-extensión
de la flexión de 90°. En la fase 3 (de la 2ª a 5ª semana posop)
trabaja la flexión hasta lograr que sea completa y autoriza al apoyo total del
peso para mantener la extensión. La fase 4 (después de la 5ª semana)
corresponde al <<retorno seguro a las actividades atléticas>> que
lo logra entre los 4 y 6 meses. Indica ejercicios específicos para el deporte
de fortalecimiento y distintos test autorizando el retorno cuando el miembro
operado se encuentra por lo menos un 70% comparado
con el sano.
B. Westin y Noyes publican un programa similar al que llaman
<<avanzado>> dividido en 4 fases. La primera fase
<<ambulatoria asistida>> hasta la semana 7° o 9° en el que indica
en las primeras 24 horas movimiento pasivo continuos, luego apoyo parcial por 10
días con muletas y distintos tipos de ejercicios hasta lograr el rango completo
de movilidad. La 2° fase de <<entrenamiento temprano de la fuerza>>
va de la 9° a la 16° semana de posoperatorio, donde continúan incrementando
la dificultad de los ejercicios y restablece los patrones normales de la marcha.
La 3° fase de <<entrenamiento intensivo de la fuerza>> va de la 16°
a la 52° semana y consiste en ejercicios vigorosos y entrenamiento intenso para
volver al deporte. La 4° fase de <<retorno a la actividad
deportiva>> consiste básicamente en evaluaciones bi- anuales, una vez
que completa satisfactoriamente la fase anterior.
Howell indica movimiento pasivo continuo durante 24 horas, apoyo parcial del
miembro durante tres semanas, luego ejercicios irrestrictos de cadena cerrada y
abierta de extensión que comienza en la 4° semana. A la 8° o 10° semana
indica correr en línea recta y a los 4 meses el retorno irrestricto al deporte
sin férulas.
Mac Donald recomienda muletas con apoyo total durante 2 semanas protegido con férula,
luego ejercicios para lograr el rango completo de movilidad y de fortalecimiento
muscular. A los 4 meses deportes sin pívot y a los 6 meses con pívot.
Otros autores publican protocolos similares con variaciones sólo en el uso o no
de férulas y en el tiempo de descarga parcial.
Factores
de éxito de la reconstrucción de LCA.
En
el resultado final de una reconstrucción de LCA intervienen muchos factores que
hacen al éxito o al fracaso de la misma. La rehabilitaciones solo uno de éstos
y en el momento de evaluar resultados todos deben ser tenidos en cuenta, motivo
por el cual se analiza cada uno(TablaII)
1-Momento
de la cirugía:
A
mayor tiempo entre ocurrida la lesión y la reconstrucción se establece un
feedback de inestabilidad. Las rodillas se vuelven más laxas y tardan más en
recuperar la propiocepción. Después de las 3° semanas
se obtienen los mejores
resultados, cuando se resolvió la inflamación y existe rango completo de
movilidad.
2-Lesiones
asociadas:
las
lesiones de la cápsula posterior, del ligamento colateral medial, o la exéresis
del menisco medial aumentan la inestabilidad. La rodilla con déficit de LCA
puede crecer de propiocepción y causar un silo vicioso des bio-feedback
y producir un mayor daño al injerto. Los pacientes con laxitud
generalizada podrían exponer el
injerto a mayor tensión, por lo que en estos casos
se recomiendan programas de rehabilitación
<<desacelerados>>.
3-Técnicas
quirúrgicas:
A-tipo
de injerto: No hay consenso sobre el tipo de injerto a emplear en una
reconstrucción de LCA. El injerto autólogo de 1/3 medio tendón patelar es
189% más fuerte que el ligamento original y ha sido aceptado como el
<<Gold Estándar>> para las reconstrucciones, por el número de
reportes, el largo follow-upy y los resultados globales. Presentan alta
resistencia a las fuerzas de tensión, habilidad para revascualizarse, e
inserciones con tapones óseos. Tienen más investigaciones en animales y la
mayoría de los cirujanos lo usan para reconstrucciones en atletas profesionales
de alta demanda como así también para las revisiones.
Por otro lado el semitendinoso cuádruple
o doble asociado con recto interno doble es más fuerte que el patelar, ocupa
mayor volumen y permite un relleno
completo de los túneles, evitando el ingreso de liquido sinovial
especialmente en el túnel tibial, lo que favorece una unión
más rápida al hueso; los métodos de fijación
son menos firmes que el block óseo
unido naturalmente al tendón y fijados con un tornillointerferencial. Se
ha publicado expansión de los túneles óseos femoal y tibial con
semitendinoso, no así en el lado femoral con tendón patelar. Los resultados
con aloinjertos son ligeramente inferiores a los obtenidos con autoinjertos. Los
métodos de obtención,
conservación y esterilización tienen gran influencia en el resultado final,
reportándose mejores resultados con los injertos frescos congelados obtenidos
en condiciones estériles que con los deshidratados o los esterilizados con
radiación u óxido de etileno.
Por ultimo las prótesis de ligamentos sintéticos han dado en general
resultados pocos satisfactorios.
B-Método
de fijación:
Es
necesario una fijación segura para prevenir cambios de posición del injerto
durante el curso de su incorporación, sobre todo en el período inicial de
rehabilitación o ante un trauma. Los tornillos interferenciales
y las grapas con púas mostraron ser. Más << rígidos>>y
brindar una <<fijación más firme>> que los sistemas
<<post-fixation>> (botón o suturas atadas a un tornillo con
arandela). En cuanto a la <<máxima carga tolerada>> no hay
diferencias significantes entre los tornillos interferenciales y las
post-fijaciones han demostrado tener mayor movilidad. Las fijaciones intraóseas
transversales en fémur (TransFix, Bone Mulch Screw) como los tornillos
interferenciales biodegradables no tienen aún suficiente estudios clínicos
que indiquen ser mejores a los tornillos
interferenciales de metal.
C-Ubicación
de los túneles:
El
punto isométrico es aquél en el que el injerto no cambia de longitud a la flexo-extensión de la rodilla. Desplazamientos de hasta
1,5 mm indican que los agujeros están en una posición cercana a la isométrica. Cambios mayores de 3 mm femoral
esta ubicado muy anterior o a la máxima
extensión si la ubicación es muy superior. El túnel tibial si es muy anterior
provoca <<impigment>> , con perdida de la extensión, y si es muy
posterior habrá laxitud en flexión.
Pero en este aspecto hay controversias. Morgan y col indican una ubicación más
posterior en tibia y más superior en fémur, en contra de Clancy quien afirma
que <<esta posición compromete la
eficiencia biomecánica del injerto, e insiste en la ubicación anatómica,
porque << permite más isometricidad , más estabilidad y una rehabilitación más agresiva>>.
D-
Orientación de los túneles:
La
orientación óptima de los túneles ha sido definida como <<aquella en
que la tensión y las curvas
impuestas al injerto en todo el rango de movilidad son mínimas>>. El túnel
tibial debe tener 20° en el plano sagital y 30° en el coronal; 25° y 15°
respectivamente el femoral, lo que se logra mejor frezando de
<<dentro-afuera>>, ya que a las inversas
se orienta más transversalmente ( anterior y lateral).
E-
Tamaño del injerto:
Injertos
mayores de 8mm de diámetro pueden provocar impigment en el techo o en la pared
lateral de la <<notch>> , con producción de dolor y de pérdida del
rango completo de movilidad.
F-Adecuada
notchplasty:
Un
espacio intercondíleo estrecho en
el sentido lateral o bajo puede producir tensión
del ligamento en los movimientos límites con estiramientos, inpigment y
rotura o limitación funcional.
G-Tensión
de los injertos:
Una
excesiva tensión aplicada en el momento de la fijación puede llevar a rotura, elongación del injerto o falla en el sitio de la
fijación. Poca tensión puede permitir una persistente inestabilidad o un
injerto no funcional. Histológicamente se a demostrado que en los ligamentos
que están a tensión hay
mormocelularidad y en los laxos la misma está alterada.
4-Biología
de la incorporación del injerto:
una vez implantado el injerto, éste pasa por 4 períodos:
I.
Necrosis hasta los 6 meses (24 semanas).
II.
Revascularización (empieza a las 8 o 10
semanas y termina a las 16 semanas )
III.
Neurotización (empieza a las 12 semanas y termina a las 24 emanas) y.
IV.
Proliferación celular mesenquimática (empieza a las 16 semanas).
El
neo-ligamento se encontraría maduro entre los 12 y 18 meses Falciniero y col,
en 43 biopsias superficiales y profundas en
humanos, de 35 autoinjerto de hueso-tendón patelar-hueso y 8 de semitendinoso,
concluye que después de los 6 y
antes de los 12 meses no hay diferencias significativas en la vascularidad y en
los patrones de fibras, y que después de los 12 meses la madurez del injerto
autójeno es similar a un ligamento normal.
Por otra lado Ferguson y col , en una evolución histológica, histoquímica y
con microscopia electrónica en 6 reconstrucciones con
semitendinoso en ovejas y 2
en humanos concluye que << a los 6 meses la porción intra-articular del
tendón exhibe características similares a los grupos de control, por lo tanto
se puede realizar un retorno seguro a la actividad
deportiva entre los 4 y 6 meses de
posoperatorio>>.
5-Trauma:
Se
ha reportado hemartrosis luego de
un traumatismo significante con
aumento de la laxitud comparada con el estado posoperatorio inmediato; pero no
esta claro qué factores determinan la rotura y si el injerto estuvo bien
incorporado, cuán efectivo fue en este momento.
6-Rehabilitación:
Hay
una gran cantidad de trabajos de investigación sobre biomecánica (cargas,
fuerzas tensionales que actuan en la rodilla,) sobre rehabilitación (con y sin
ortesis, cadenas cinemáticas abiertas y cerradas, isocinecia, pliometría,
estimulación propioceptiva, etc) y sobre el comportamiento
Biológico de los injertos.
Que por un lado aclaran muchos los aspectos, y por otro lado aportan más
interrogantes sobre las distintas tensiones
a las que puede someterse un
injerto en el período de necrosis,
menor resistencia y re-vascularización.
Las técnicas corrientes de rehabilitación someten al injerto a ciclos mayores de flexión en el periodo posoperatorio temprano como nunca
antes había realizado el paciente, aumentando la probabilidad de fracaso por
uso y deterioro concomitante. Antes que la falla sea completa, comienzan a
fallar las bandasen forma individual, disminuye el volumen del injerto remanente y éste comienza a elongarse,
permitiendo una laxitud anterior normal.
La rehabilitación acelerada y el rápido retorno a la actividad deportiva puede
provocar un fracaso, debido a que la intensa movilidad temprana puede aumentar
el riesgo de lesión a un injerto parcialmente vascularizado, están descriptos
aflojamiento de los dispositivos de fijación con hemartrosis recurre e
inestabilidad con estos programas. La mayoría de los autores monitorizan cada 2
a 4 semanas con un artómetro, para introducir modificaciones al programa si
hubo un desplazamiento mayor de 2mm.
Según Baber Westin y Noyes <<en las frases tempranas de la rehabilitación,
estos programas acelerados no
provocan desplazamiento ante posterior de
la rodilla; éste ocurre durante
las 2 fases tardías de rehabilitación (entrenamiento intenso de fuerza y retorno al deporte) y un ejercicio de los mismos ocurren
después de los 2 años>>.
Tipos
de ejercicios.
Los
distintos tipos de ejercicios que se indican en el periodo de rehabilitación
producen fuerzas y tensiones que actúan sobre el injerto provocando cambios en
la longitud del mismo y que han
sido estudiadas in vivo e in vitro. Los ejercicios menos agresivos son los que
pueden proteger el proceso de
remodelación de los tejidos.
Ejercicios
pasivos:
Beynnon,
Fleming yJohnson demostraron que los ejercicios de flexo-extensión pasiva,
inmediatamente después de fijado el injerto de tendón patelar, producen un
aumento en el largo del mismo de hasta 1mm.
Concluyen en que <<el estiramiento del injerto se debe a la respuesta cíclica
del mismo y no a sus propiedades estructurales, por lo que la fijación debe ser
considerada para la rehabilitación>>.
La posición del pie con la rodilla en
hiper-extensión y carga completa del peso, provoca también un desplazamiento
anterior de la tibia que varia entre 2mm y los 8mm en rodillas con LCA
insuficiente. Con respecto al ángulo de flexión, el LCA
se estira del paso de la
flexión a la extensión: a 30° de flexión
se acorta, a 90° no hay tensión y en extensión
completa, la tensión es máxima.
Ejercicios
isométricos:
Los
ejercicios isométricos de isquiosurales producen poca o nada de tensión sobre
el LCA y no dañarían los injertos apropiadamente implantados. Los isométricos
de cuadriceps en cambio entre 0° y 30° producen tensión, como así también
en ángulos superiores a los 90°.
Cadenas
abiertas vs. cadenas cerradas:
Para
el fortalecimiento del cuadriceps los ejercicios de cadena cerrada provocan
menos estrés sobre el LCA que los de cadena abierta, en ángulos que van de 0°
a 70° por lo que luego de la reconstrucción del LCA
lo mejor para la rehabilitación parecen
ser ejercicios de cadena cerrada para el cuadriceps y abierta para los
isquiosurales. Los ejercicios de cadena cerrada para cuadiceps producen menor
traslación anterior de la tibia, y permiten también preparar al grupo muscular
en una actividad similar a la que realiza en el deporte, debido a que hay una
co-contracción del cuadriceps y de
los isquiosurales, o sea un balanceo muscular flexor-extensor. Sobre la
articulación fémero-patelar producen menos trastornos y menos dolor por
disminución de las fuerzas de reacción y aumento de las áreas de contacto articular.
Ejercicios
isocinéticos:
La
rehabilitación con isocinécia y los test isoneticos requieren movimientos de
cadena abierta, por lo que muchos autores los prescriben después de la 6°
semana de posoperatorio.
Conclusiones.
El
éxito de una reconstrucción de LCA dependen de muchos factores entre los que
se encuentran el proceso de rehabilitación, y ante un fracaso, no es fácil de
identificar el causante. Hay controversias el la técnica quirúrgica (tipo de injerto, método de fijación, ubicación y
orientación de los túneles entre otras) y
en los tiempos de reparación biológica por lo que no hay fundamentos científicos
suficientes para indicar los diferentes tipos de ejercicios.
Las fuerzas y las cargas que actúan sobre el injerto, en el periodo de
revascularización, durante las actividades cotidianas y durante el ejercicio
son poco conocidas y la información es tan incompleta, que las tendencia en
rehabilitación están basadas sólo en experiencias clínicas. No hay trabajos
randomizados con las mismas técnicas
quirúrgicas, los mismos protocolos
de rehabilitación y usando similares
métodos y criterios de evaluación posoperatoria como los de Feagin
IKDC, Byodex,Lysholm,etc.
Hay pocos estudios sobre protocolos acelerados, por lo que son necesarias más
investigaciones sobre el tema.
La mayor experiencia y los mejores resultados con estos protocolos hasta el
presente es con el uso de autoinjerto de tendón patelar, colocado isométricamente
y fijado firmemente. La tendencia hacia la rehabilitación
acelerada y el retorno temprano a la actividad deportiva tiene un daño
potencial, por lo que la mayoría de los que la preconizan, evalúan cada 2 a 4
semanas las rodillas con KT 1.000 y
si hay un aumento del desplazamiento cambia
de trabajo.
La descarga parcial del miembro evita tensión sobre el injerto. Los ejercicios
de cadena cerrada para fortalecer el cuadriceps y de cadena abierta para
isquiosurales son los que producen menos estrés sobre el LCA y se indican cuando hay rango completo de movilidad, la que se logra en
las primeras semanas. Los trabajos con isocinesia, pliometria y el uso de test
para cuantificar fuerza del
cuadriceps están indicados antes
de regresar a la competencia.
Algunos autores proponen que no debería haber
programas de rehabilitación de
rutina luego de una reconstrucción y
que tampoco se prescriban como una
receta de cocina. Cada cirujano debería desarrollar
un programa sobre la base de
hechos científicos ( no informes anecdóticos ), escuchando al paciente y
analizando como retorna la rodilla de la agresión quirúrgica. Las respuestas
individuales de cada paciente son las que nos dictan si algún protocolo es
apresurado o lento. El éxito del
proceso de rehabilitación debe estar basado
en hechos científicos y expectativas realistas. La rodilla nunca será
normal después de una lesión de LCA.
Es gratificante para el medico y el paciente el retorna rápido a la actividad,
y frustrante si por este motivo fracasa la reconstrucción. El paciente debería
tener conocimiento de los distintos tipos de protocolos de rehabilitación,
conocer los riesgos potenciales y
elegir en forma conjunta con el cirujano lo apropiado para el cirujano lo
apropiado para él.
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