EMERGENCIAS
EN EL CAMPO DE JUEGO
DR.
ROBERTO AVANZI
Traumatismo
cráneoencefálico. Quizás
ninguna de las urgencias
sea tan impactante como ésta, quizás tampoco ninguna otra exige
tanto criterio y determinación. Mi padre,
Jefe de Departamento de Urgencia,
me solía decir que "uno se debía
formar por años para resolver en un
minuto".
Estaba
jugando Argentino Jrs. vs.
Independiente cuando uno de mis
muchachos cayó, luego de ser
cabeceado involuntariamente por
un contrario, en su intento por
cabecear la pelota. El juego siguió
y yo me quedé observando
al caído. Su caída fue diferente a lo acostumbrado. Cayó desplomado
y a los 5 segundos comenzó con convulsiones. Yo ya
estaba corriendo a su lado. Luego
de las convulsiones vino el
paro respiratorio. Le realice respiración
boca a boca y no me pregunten
cómo, apareció la camilla y
ya lo estábamos sacando de la cancha
por una puerta lateral.
Cuando
lo subimos a la ambulancia
subió otro médico y dio la orden
de ir al Hospital Italiano, pues
ahí tenían aparatología para hacer T. A. C. o R. N. M., yo me opuse
y di la contraorden de trasladarnos
al Hospital Fiorito, que
estaba a 10 cuadras de allí. El
chofer de la ambulancia dudó, pero mi
posición fue muy firme,
lo que seguramente
motivó que
se dirigiera al
Hospital Fiorito.
La
razón de mi postura era clara y
la había aprendido en la Guardia:
Iº) Salvar la vida. 2º) Salvar
el órgano, 3º) Salvar la función
o aquella otra que dice, yo
le salvo la vida y
que lo curen los grandes médicos. De
qué servía un tomógrafo computado o una
resonancia, si quizás en la hora u
hora y media de viaje se moría un
enfermo. Ahí terminé por comprender
el lema de mi padre. Uno se debe formar
por años para resolver en minutos.
Con
este ejemplo, creo que no cabe
duda que el tratamiento de urgencia
(mantener la respiración
y la circulación)
debe preceder al diagnóstico
y siempre tener en cuenta que todo traumatismo
cefálico sigue siendo grave mientras
el paciente no esté completamente
restablecido.
Dentro
de los casos que tenemos que
observar son: a)
Buscar
los signos externos del
traumatismo, incluso cuando parezcan
triviales. Mientras que las fracturas
abiertas suelen ser claramente
visibles, las lesiones perforantes pueden originar destrucciones
profundas pese a la
insignificancia
de la herida superficial. Las hemorragias
de los oídos, la boca o la
nariz, son muchas veces un signo de fractura del cráneo. Por otra
parte, todo
líquido claro que salga por los oídos o los orificios nasales,
debe considerarse como líquido cefaloraquideo,
a menos que se pruebe
lo contrario.
b)
Nivel de conciencia. Es el dato más importante y quizás
acá se aplica
el lema que la evolución es más
impórtame que el estado actual, por esa razón algunas ambulancias llevan gráficos
para registrar los niveles de
conciencia del
paciente, desde
que se lo recoge. En general se
distinguen seis grados:
1-
Sujeto alerta y orientado.
2-
Desorientado
3-
Obnubilado (reacciona si se le
habla en voz alta
o se lo sacude).
4-
Estuporoso (reacciona a las sacudidas enérgicas
o a los estímulos dolorosos).
5-
Comatoso (no reacciona a los estímulos
dolorosos).
6-
Muerto.
c)
Movimiento y postura. Una
postura anormal suele ser signo de
traumatismo cefálico grave.
Las modificaciones de los reflejos, apenas
tienen valor diagnóstico, pero las del
tono pueden
revelar un trastorno del sistema
nervioso central
(en general hipertonía pero a
veces flacidez).
d)
Los signos vitales
se deben explorar
y registrar cada 15' en los casos
dudosos. La biadicardia es un
importante signo de hipertensión endocraneal
(tener en cuenta que los
atletas son biadicárdicos).
e)
La respiración lenta o irregular
es también
un importante signo
de lesión cerebral, una vez excluidas
otras causas
(Ej.: Neumotórax, aspiración
de vómitos)
sin embargo, más importantes que la
frecuencia son el ritmo, la amplitud y los caracteres
de la respiración, así por ejemplo una respiración de Cheyne
Stokes o una hipernea persistente,
hacen pensar inmediatamente
en una lesión del tronco cerebral.
f)
La presión arterial sistólica aumenta con
la presión intracraneal.
g)
Examen de las pupilas. Más
que el diámetro pupilar conviene
observar la reacción a la luz. Una pupila rígida indica la
existencia de una hipertensión intracraneal
que habrá que aliviar sin
demora para evitar el infarto del
tronco cerebral y la hemorragia
secundaria. Siempre comparar una y
otra pues puede haber una afección
traumática mono ocular.
h)
Exploración neurológica. Que
figure última en la lista no es
casualidad. Todo lo anterior suele
ser más
impórtame en agudo,
por lo que no conviene hacer una exploración
muy complicada.
Evaluación
del grado de gravedad
Nuestro
gran dilema es que generalmente
el deporte se hace el fin de
semana y dónde encontrar un neurólogo o neurocirujano
sábado y domingo. Nuestro consejo es
consultar en la urgencia a algún centro Municipal
y ellos nos dirán en
qué lugar de la Capital Federal o el
Gran Buenos Aires tenemos neurocirujanos
de guardia.
Por
lo tanto nuestro
criterio debería
ser:
A-
Observación cuidadosa
a todo deportista
que presente alguna
anormalidad tras un traumatismo cefálico.
B-
Hospitalizar a todos aquellos deportistas
que presenten:
1.
Conmoción cerebral o cualquier
atención de la conciencia.
2.
Intensa cefalea, visión doble o borrosa,
mareo.
3.
Pupilas desiguales.
4.
Fractura de cráneo.
5.
Hemorragia o salida de líquido cefalorraquídeo por la nariz o las
orejas.
6.
Cualquier anomalía neurológica.
7.
Vómitos (pueden ser signos de
hipertensión intracraneal).
La
mayoría de las complicaciones aparecen en
las primeras 24 horas por eso es que
a los que tienen contusiones ligeras
se le puede
dar de alta al cabo de ese período pero con el aviso a él y a
los familiares que ante la mínima
alteración se debe reinternar o
comunicarse con el facultativo.
Así
creemos brindarles nuestra experiencia
sobre este aspecto de
la emergencia. Si alguna vez esto
ayuda a salvar una vida, habremos
cumplido con nuestro objetivo.