"PATOLOGÍA
ACROMIOCLAVICULAR
TRAUMÁTICA"
Ya
Hipócrates reconoció la luxación acromio
clavicular y enfatizó la importancia
de distinguirla de la luxación glenohumeral,
ideó un cabestrillo especial para inmovilizarla y predijo que estas
lesiones son raramente invalidantes.
Galeno, prestó mucha atención a Hipócrates,
pues se diagnosticó su propia luxación
acromioclavicular hecha en la lucha
greco romana en la palestra, siendo
esta vez una de las primeras comunicaciones
médicas en traumatología del
deporte. Galeno se trató con un vendaje tirante
sobre la clavícula, tendiendo a
bajarla, pero el tratamiento era muy
incómodo y lo abandonó a los pocos días.
Desde esta época se sabe más sobre
el diagnóstico de las luxaciones
acromioclaviculares, pero, el tratamiento,
permanece en discusión.
GENERALIDADES
Es
una articulación muy expuesta a
traumatismos durante el deporte.
ANATOMÍA:
Es una diartrodia compuesta
por la cara interna del acromion,
la cara externa de la clavícula
y un menisco de interposición,
rodeado por una cápsula fibrosa
y potentes ligamentos acromioclaviculares.
1)
La estabilidad antera-posterior está
dada por estos ligamentos acromioclaviculares.
2)
La estabilidad superior-inferior está
dada por los ligamentos coracoclaviculares.
ETIOLOGÍA: Es casi 100% traumática y la incidencia de traumatismos en el hombro es aproximadamente la siguiente: El 85% de las luxaciones se producen en glenohumeral; el 12% en la acromioclavicular y el 3% en la esternoclavicular. Muchos autores refieren una incidencia de traumatismos acromioclaviculares mayor en los hombres que en las mujeres en proporción de 5 a 1; también figura en las estadísticas que las lesiones incompletas son el doble que las que tienen ruptura completa de los ligamentos. Pueden ser traumatismos:
1
DIRECTOS: 1) Con el brazo en abducción
golpeando la cara externa del hombro
(paddle, squash, etc.) haciendo que
el acromion se desplace hacia abajo y
que a su vez la clavícula se
mantenga en su posición debido a la
gran resistencia de los ligamentos esterno-claviculares; es aquí donde pueden suceder 2 cosas: o se fractura la clavícula o se rompen lo ligamentos acromio-claviculares; grado I: la ruptura es el grado II; ruptura total de los ligamento
acromio y coraco-claviculares en los
grados III, IV, V y VI. Clásicamente
la literatura indica que es la elevación
de la clavícula la que causa la
deformidad y si bien es cierto que la
tracción que ejerce el trapecio sobre
la clavícula es real, la realidad
anatómica es que el miembro superior es el que desciende
quedando la clavícula en su posición
normal (posición "hombro caído").
II)
FUERZA INDIRECTA: Es la típica
caída con el miembro superior en extensión, siendo transmitida
la fuerza a través de la mano, codo, brazo hasta la cabeza del humero que chocaría con
el acromión desplazándolo hacia
arriba y hacia atrás, pero si la
fuerza es mayor puede fracturar el
acromión o luxar la glenohumeral
a posterior.
Otra
forma de traumatismo sobre la
acromioclavicular es la de trauma
posterior sobre el omóplato y otra
más rara aún es la de tracción longitudinal
brusca del miembro superior.
CLASIFICACIÓN:
La clasificación
va en grados progresivos de
lesión no sólo de la parte ligamentaria
sino también de la ruptura
del trapecio y/o deltoides. Tanto es así que
un autor discute la terminología
pues para él tendría que
denominarse "traumatismos escapulo-claviculares".
Una de las primeras clasificaciones
fue del Dr. Allman
en 1967 (J. B. J. S. :49 a pág. 774)
quien las clasificó en tres grados.
Nosotros
seguimos la clasificación de
Rockwood que es la siguiente: GRADO
I: Mínimo trauma sobre la
acromio-clavicular (esguince). GRADO II: Ruptura de los ligamentos
y cápsula acromio-clavicular con
mínima lesión de los coraco-claviculares.
GRADO
III: Ruptura de los ligamentos
acromio-clavicular y coraco-clavicular con desplazamiento entre
un 25 a un 100 % mayor que
el
lado contralateral sano (normalmente
la distancia coraco-clavicular
es de 7 a 10 mm y se mide desde el borde inferior
de la clavícula
al borde superior del acromion)
mas ruptura parcial de la fascia
delto-trapezoidea. GRADO IV: Es igual
al grado III pero la clavícula
atraviesa el trapecio protuyendo hacia
posterior. GRADO V: Igual al grado III
pero la distancia
coraco-clavicular es entre
el 100 al 300 % mayor y la fascia
delto-trapezoidea puede estar
rota hasta el tercio medio de la clavícula.
DIAGNOSTICO:
Se basa en la historia
clínica con
los antecedentes de traumatismo previo,
dolor e impotencia funcional a nivel
de la acromio-clavicular, en el
examen físico la palpación de la clavícula
y su relación con el acromion
(superior, posterior, inferior?).
RADIOGRAFÍAS:
Frente simple,
frente
a 30º invertido (posición de Zanca)
frente con stress, escápulo lateral.
TRATAMIENTO
1)
En agudo
A)
CONSERVADOR O INCRUENTO: Reposo, hielo local, antiinflamatorios,
reposo en cabestrillo y
según el dolor y la flogosis local, la
rápida movilización de la gleno humeral
con movimientos pendulares
en los grados I, II y muchos de los grados III.
B)
QUIRÚRGICO:
Algunos grado III
si es el lado dominante de un atleta que
realiza frecuentemente actividad con el miembro superior
por encima de la cabeza o trabajador
manual de fuerza. En los tipos IV, V,
y VI se pueden realizar reparaciones intraarticulares (a nivel
acromioclavicular) reparaciones extraarliculares (a nivel
coraco-clavicular) transferencias
tendinomusculares dinámicas, combinaciones de técnicas
(hay más de 300 artículos publicados
con diferentes técnicas).
2)
Tratamiento en los casos crónicos
Si
luego de una intensa rehabilitación el paciente que presentó un grado I ó II
ó III permanece con dolor e incapacidad
funcional, se puede optar por una cirugía; por ejemplo, en un grado I ó
II que presentan la indemnidad de los ligamentos
coraco-claviculares, se puede resecar el cuarto distal de la clavícula,
con muy buenos resultados funcionales;
no así en el grado III, porque
dicha operación produciría un
aumento de la prominencia de la clavícula,
es por ello que además de dicha resección es condición
el tratar de reconstruir el aparato
ligamentario entre la coracoides y la
clavícula usando el ligamento
coraco-acromial, andándolo a la clavícula y reforzando esta
unión pasando suturas reabsorbibles
entre la coracoides y la clavícula
(operación de Weaver y Dunn)(J. B. J. S. 54 a 6: 1187-1197-1972).
El
Dr. Rockwood utiliza un tornillo
pasante que une la clavícula a la
base de la apófisis coracoides como método de fijación (a lo Bosworth).
Otros autores recomiendan como método de fijación el uso de: fascia
lata, seda, alambre.