Prevención
en el esquí
Dr.
Roberto Avanzi, Dr. Arnoldo Albero
RESUMEN
El
esquí está creciendo en popularidad. Ya no es un deporte elitista sino que
todos quieren vivir
la experiencia
y
es más accesible que antes.
A
pesar del mejoramiento de las pistas y la evolución del equipamiento, los
esquiadores siguen sufriendo lesiones.
La mayoría de ellas como resultado de caídas o traumatismos siendo la mayor
parte de las mismas previsibles
ESTADÍSTICAS
Y TENDENCIAS:
Las
estadísticas de accidentología son bastante parecidas en
la bibliografía mundial. La universidad, de Vermont (EE.UU.)
habla de 2,79 lesionados por cada 1.000, por día. En
un seguimiento de 10 años (1982-1992) tuvieron un índice
de lesiones de 4,27 en chicos de 1-10 años; 2,93 en adolescentes de 11
a 16 años y un 2,69 en adultos (más de 16
años). La lesión más común fue la rodilla contusa en los chicos, el
traumatismo del pulgar en los adolescentes y
la ruptura del L.C.A. en adultos.
En
líneas generales todas las estadísticas muestran una tendencia
decreciente en los chicos del 10% de las fracturas de
tibia y un incremento del 8% en las lesiones del miembro
superior.
En
adultos lo más trascendente es una baja del 90% en las fracturas de tibia
pero un alza de un 280% de lesiones del L.C.A.
Lo
más significativo
en los últimos 20 años es la tendencia decreciente
del índice de lesiones en general, con un 50%. Esto
significa que la práctica del esquí cada vez es más segura. Debemos
profundizar esa tendencia y seguir analizando
la manera de prevenir las actuales. En nuestro país no tenemos estadísticas
importantes que nos permitan
compararnos con las mundiales, pero las pocas
que tenemos no difieren de ellas (3.2 por cada 1.000 esquiadores
por día).
Causas
de lesiones en el Esquí:
La
mayoría de las lesiones tienden a ser producidas por los
mismos factores.
"
Tipo y función del equipo de esquí. La selección adecuada del equipo tiene
relación directa con la proporcionalidad
de las lesiones.
La
experiencia y la habilidad del esquiador. Aquel con más
experiencia tiene estadísticamente menos lesiones.
Fatiga.
Cuanto más tiempo se esté esquiando en el día más
se incrementa el riesgo de lesión.
Influencia
del sexo. Las mujeres tienen menor tendencia a
las lesiones. Los varones tienen mayor cantidad
de lesiones
de rodilla.
Edad.
Los jóvenes esquiadores tienen más tendencia a la lesión que los más
adultos, pero tienen menor cantidad de
lesiones de rodilla.
Estado
de la nieve. Juega su papel cuando está muy blanda
(sopa) o cuando
está congelada (hielo) incrementando
las lesiones de pierna.
Fijaciones:
No
cabe duda y está
mundialmente aceptado que el sistema
de fijación es por lejos el más importante factor de lesiones del
deportista. Aún así, hoy, el 50% de las lesiones siguen dependiendo del mal
ajuste del sistema o un aflojamiento en el momento inadecuado.
Si
bien en la teoría es fácil tenerlo en cuenta,
en la práctica
es muy difícil manejarlo
correctamente. Y esto tiene
que ver con cuales son las fuerzas a las que
el constructor más importancia
debería darle. Cuando
uno selecciona su equipo la decisión
más importante
será qué tipo de fijación usar.
Si uno es principiante lo mejor será usar
una fijación que tienda a saltar fácilmente, lo mismo si viene o está con alguna lesión de rodilla, especialmente si hay o hubo esguinces.
Muchos
esquiadores piensan que cuanto más firme mejor,
y eso indudablemente incrementa el riesgo de lesiones. La mayoría de las
causas responden a incompatibilidad
entre fijación
y bota, mal diseño de la fijación,
fallo mecánico,
mucha nieve o
hielo en la bota
antes de
la fijación, etc. Las
fijaciones deberán ser montadas, mantenidas y funcionalmente
controladas con máquinas capaces de
medir las fuerzas y los movimientos que pudieran producir lesiones. Se debería evitar el uso de
fijaciones viejas o mal mantenidas. Las fijaciones de última
generación han mejorado la calidad técnica
en forma espectacular. Las
fijaciones cambian con el tiempo y el uso por lo
que
deberían ser evaluadas antes
de cada temporada
y
según el uso que el esquiador
le dé.
Mantener
las botas,
las fijaciones
y los esquís limpios es un factor que no se tiene en cuenta. Uno debería
evitar usar las botas en otra superficie que no
sea la nieve.
Deberíamos
controlar diariamente
nuestras fijaciones con movimientos
lentos, utilizando el control
y la
fuerza
muscular. Evitar
los movimientos bruscos y
exagerados. Si hubiese dolor antes
que la fijación
salte, algo está funcionando
mal. No esquiar
con esas fijaciones.
Botas:
El
mejor criterio
para elegir
una bota, está supeditado
a 3 factores que se interrelacionan: seguridad,
performance y confort. Deberemos
probar primero que la bota sea cómoda y pueda ser tolerada por períodos
prolongados. Cuando probamos la bota deberemos ajustaría y simular
movimientos de esquí tanto tiempo como sea
posible para ver la adaptación y
la tolerancia. Esto permitirá descubrir
puntos de
fricción o
compresión que no se manifestarán
hasta que
usemos
las
botas por un tiempo. No será la primera vez
que volvamos con
una ampolla
luego de un día duro de
esquí y se nos arruine la semana. La más
frecuentes de las actitudes, cuando tenemos dolor, es aflojarnos la
bota y ese será el momento donde
seguramente perderemos el manejo del esquí con
el consecuente incremento en la posibilidad de lesiones.
Si
no la sentimos cómoda deberemos dejar
de esquiar y cambiar
la bota o modificarla.
Esquíes:
Los
principiantes
deberían usar
esquíes relativamente cortos. Son más
fáciles de controlar que los largos. La consecuencia será menos caídas y
un proceso de aprendizaje más placentero y seguro.
Los Carving o esquíes parabólicos, con la espátula
y la cola más ancha que el patín (centro del esquí) ha permitido, según los expertos, acelerar el aprendizaje
y perfeccionar el estilo con mayor control
que con los esquíes habituales.
Bastones:
Las
estadísticas dicen que cuando caemos con los bastones
agarrados aumenta muchísimo la
posibilidad
de lastimar los pulgares de la mano. Se recomienda usar los de diseño que
inmediatamente se
separan de la mano cuando se suelta el mango del bastón.
Nunca ajustarse los bastones a la muñeca,
es de alto riesgo. Memos atendido muchas
luxaciones
de hombro por esta causa.
Experiencia
y habilidad:
Quizás
el factor que
más afecte la estadística
de lesiones es la experiencia y/o habilidad
del esquiador.
Las clases de esquí son la mejor arma para
mejorar la técnica en el menor tiempo.
A mayor habilidad y técnica menos caídas y menos lesiones. No obstante,
a menos que las lecciones se
combinen con tiempo de práctica activa,
no habrá mejoras en la
seguridad.
Si
esquiadores
inexpertos aprenden
muy rápido también
es peligroso,
pues intentarán
pistas para las que
no están preparados, o andarán
más rápido de lo que su capacidad
les permita.
Fatiga:
No
hay ninguna
duda que todos deberíamos prepararnos
para realizar esquí sin
riesgos. Un
programa
de entrenamiento podría ser aerobismo, ciclismo,
natación, remo o musculación isotónica
o ejercicios
isocinéticos.
Un buen
programa de elongación mejorará los rangos de movimiento articular
de las
rodillas y los tobillos. Para
seguir un programa
personalizado adecuado a cada uno, siempre
es bueno consultar al médico deportivo o al
profesor de educación física. Caso
contrario, al menos, interiorizarse en
las revistas especializadas
sobre programas de entrenamiento de pretemporada.
Recordá
que
las estadísticas
dicen que la mayor cantidad
de lesiones se da entre las 15,30 y
17,00 hs. cuando uno
ya lleva desde la mañana esquiando y
está muscularmente fatigado.
Actitud
del esquiador:
El
esquiador que
se lesiona siempre
manifiesta "sorpresa"
ante el hecho consumado de su lesión. Esta
actitud es más común en esquiadores jóvenes y agresivos que piensan
que "a ellos no les pasará" y
son ellos los que
se llevan
por lejos las lesiones más
severas del esquí.
La
actitud
opuesta es la del esquiador temeroso. La imposibilidad
de relajarse
y disfrutar
del esquí ante la sensación del inminente
peligro lo supera y como consecuencia tiene
muchas caídas a baja velocidad. Las
fijaciones no
saltan tan fácil a
ésta velocidad
y se producen esguinces con
frecuencia. Por lo tanto
podríamos decir
que el factor
más importante
que un
esquiador puede tener, desde el punto
de vista
psicológico, es el "sentido
común". Este
sentido común que le permite identificar
las situaciones y
condiciones peligrosas, y evitarlas.
La terminología
del esquí lo definiría como
esquiar con sentido común, siempre bajo
control, evitando
el hielo o
las malas
condiciones de la nieve
para nuestra
habilidad, resistiéndonos
a hacer lo mismo que nuestros hijos
sin tener
la habilidad natural que
su juventud les otorga, evitando las velocidades que estén
por encima
de nuestra
aptitud en áreas
con mucha
gente, actuando con
consideración hacia
los otros esquiadores y estando
constantemente alertas a las
conductas no
consideradas de
los otros
esquiadores.
Estas
precauciones son difíciles
de enseñar, pero son necesarias
si queremos evitar accidentes.
La
rodilla:
El
30% de las
lesiones del
esquí se dan en
la rodilla. Si
bien ninguna fijación
está diseñada para proteger la rodilla,
hay algunos consejos prácticos a seguir. Tratemos de evitar la extensión máxima
o la flexión forzada de las rodillas
cuando caemos o perdemos el control.
Tratemos de
proteger las
rodillas manteniendo
o tratando de mantenerlas ligeramente flexas
y con las tablas
en paralelo.
Estar siempre equilibrado o
equilibrándose hacia
adelante con los esquíes hacia
la montaña en una parada
brusca. Si caemos hacia atrás será más fácil lastimar
las rodillas.
Si
tenemos la mala suerte
de tener una ruptura
meniscal ligamentaria
de cruzado
anterior, tengamos en cuenta
que no hay urgencia en decidir
una conducta.
Siempre es posible volver
a casa y que nuestro médico de confianza
decida qué es lo mejor para uno.
CONCLUSIONES:
No
comenzar una temporada, ni siquiera
una semana de esquí, sin una preparación
física adecuada.
Los
médicos deberán saber todo lo necesario
para asesorar
profesionalmente al esquiador.
Seleccionemos
adecuadamente y sin apuro nuestras botas,
bastones, tablas y fijaciones. Su gran influencia
en
la estadística de lesiones lo hace recomendable. Apliquemos
el sentido común en la elección de las pistas
y en cada uno de nuestros actos.
La
seguridad en el esquí es un problema influenciado por
muchas variables. No todas estas
variables las hemos comentado en esta
presentación. No obstante estarnos seguros que si se tienen en cuenta
nuestros consejos, la posibilidad de lesiones se minimizará y nosotros como médicos
habremos cumplido nuestra misión más importante: LA PREVENTIVA.
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