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ACERCA DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE TRAUMATOLOGÍA DEL DEPORTE

20 años de recuerdo de la AATD (1986 - 2006)

La AATD cumplió 20 años y me pareció que podía ser una oportunidad para hacer una reseña de la historia de Sociedad Argentina de Traumatología del Deporte (SATD) actual Asociación Argentina de Traumatología del Deporte (AATD). Con esa idea le propuse a Ricardo Coppolecchia en Septiembre del 2005 que me diera la autorización para la misma y con la aceptación de los Ex - Presidentes presentes me puse en marcha.
En Octubre de dicho año cursamos una carta a cada uno de los Ex - Presidentes para que colaboraran con anécdotas y los datos más sobresalientes que cada uno consideraba oportuno, con el compromiso de mi parte que se respetara el formato de sus escritos.
No es mi intención hacer citas de los nombres de todos aquellos que integraron Comisiones Directivas ni de todos los que incansablemente han contribuido a esta Asociación ya que sería imposible no hacer involuntariamente alguna omisión.
Siendo muchos de ellos buenos amigos y otros compañeros de ruta, evitaré mencionarlos como Doctores sin perjuicio del mérito personal que cada uno tenga.
Estuve casi un año y medio tratando de recoger la mayor información posible, mucha de ella la tenía presente por haber sido parte de la misma; pero como decía un profesor que tuve en Clínica Médica “la primera función de la memoria es olvidar”.
No soy escritor, por lo que trataré de contar una reseña desde 1986 hasta el 2006 de la mejor manera.

Un grupo de médicos traumatólogos que actuaban en el deporte se reúne, según consta en el libro de actas, el 2 de Octubre de 1986, a las 20 hs respondiendo a una invitación formulada por las autoridades de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología, donde se realiza una Asamblea con el motivo de crear el Capítulo “Traumatología del Deporte”.

En dicha Asamblea se procedió a la lectura del Estatuto y a la elección de la primera Comisión Directiva, la cual por votación de los presentes, (eran un grupo de 20 médicos que actuaban en el deporte, comenzaba a escribir sin darse cuenta una historia), quedó presidida por Enrique Defillippis Novoa.

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Miguel Ángel Crespo me escribe diciendo: sería injusto comenzar esta reseña sin recordar que la creación de la SATD se debió a la labor tesonera de quien fuera su inspirador: Manuel Rodolfo Piñeyro.
Hombre de bien, se ganó el reconocimiento de sus pares. Bregó incansablemente con el fin de engrandecer el arte a través del conocimiento profundo de la ciencia, en un marco de intachable honestidad intelectual. Miguel lo conoció en 1963, apenas recibido, y con el correr de los años forjó una amistad entrañable.
Tenía la visión sustentada en sus convicciones de que la Traumatología del Deporte era una Sub-Especialidad de la Ortopedia y la Traumatología y en 1985, siendo jefe de Ortopedia y Traumatología del Hospital Santojanni (entre otras funciones destacadas) se embarcó de lleno en la tarea de constituir una sociedad huésped.
Fue así que a fines de ese año, con la idea de cristalizar el proyecto, y gracias a su impecable relación con los demás miembros de la Comisión Directiva de la AAOT, se llevó a cabo una reunión informal, café de por medio, con Salomón Schächter, de la que Miguel tuvo el placer de participar. Schächter, que sería el Presidente al año siguiente de la AAOT, reconociendo el empuje de esta tendencia en el ámbito internacional, nos alentó y brindo su incondicional apoyo, actitud esta que nos allanó el camino dentro de la AAOT.
De ahí en más trabajamos para llevar adelante la fundación y Rodolfo, con su espíritu de grandeza y dejando de lado ambiciones personales, pensó que el primer presidente debía ser una figura emblemática de la Traumatología aplicada al Deporte: Enrique Defillippis Novoa.

El logo, que actualmente sigue siendo el emblema que nos representa, fue diseñado y dibujado por la Arq. María Rosa Cossavella, esposa de Miguel.

Creo que la síntesis de Miguel de los primeros pasos de la SATD era para muchos desconocida y nos aporta con su prolija y minuciosa escritura parte de nuestro ser.

Tuve la oportunidad de conocer a Modesto a través del Rugby, deporte que él quiere bien y siempre se encargó de difundir, ya sea por medio de conferencias o sus anécdotas siempre ilustrativas de tiempos que seguramente no volverán. Cordial y amable, tiene una sonrisa que lo distingue. Modesto ha tenido tiempo para escuchar y sobre todo para compartir con sus amigos.

Nos transmite permanentemente esas ganas de pertenecer y tener un grupo que funcionen como un equipo, como fue durante muchos años la AATD.

Modesto nos presidio entre 1989 a 1991.

En 1991 Miguel asume la Presidencia, dicho cargo pasa a renovarse cada dos años (1991-1993). Durante esta Presidencia se hace el Primer Curso de la Sociedad, con una concurrencia de 110 profesionales, como también las Primeras Jornadas del Interior, Reuniones Científicas, participación en el Día de las Especialidades de la AAOT, el IV Congreso de la AATD (16 y 17 de Agosto de 1994), como así también el otorgamiento del premio al mejor trabajo científico “Prof. Dr. Pedro Gamberoni”.

El 5 de Octubre de 1992 nos reunimos un grupo de traumatólogos en la sede de la AAOT, con domicilio en Vicente López 1878, Capital Federal; donde a los fines prácticos pasamos a ser la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte, siendo una entidad civil sin fines de lucro, con objetivos claros donde cada Presidente le fue dando su impronta.

Miguel se ha destacado por su rectitud y honestidad, es quien con su visión de lo acontecido en los primeros años de la AATD nos marca, por escrito y en un tono formal, alguna omisión o error involuntario que se pueda cometer en las diferentes C.D , desde la observación constructiva.

Roberto Avanzi, con un “alo de intocable” por sus antecedentes como ex - jugador de fútbol y gran conocedor del medio, en un país futbolero, se podría decir que es el traumatólogo de consulta de casi todos los medios de difusión y de los jugadores de fútbol en general.

Roberto, con un estilo informal a la hora de expresar sus conocimiento, es muy convocante en sus disertaciones y captura al auditorio como muy pocos lo pueden hacer.

Él nos cuenta de su Presidencia (1993-1995) y de la AATD: creo que la Presidencia que marcó el cambio para que la Asociación comenzara a despegar fue la de M. R. Piñeyro; a partir de ahí los más viejos y los más jóvenes empezamos a preocuparnos por el futuro de la Asociación. Nos sentíamos identificados con ella. Yo, hasta ese momento, era defensor de la Federación Metropolitana y a partir de ahí me involucre definitivamente con la de Traumatología del Deporte.

Mi presidencia fue sencilla y fácil. Siempre tuve el don de seleccionar bien a mi gente y tenia tres “leones”.

Vicente (Paús), serio, exigente con los demás y mucho más consigo mismo, me simplificó lo que yo no hubiera hecho. Siempre tenía escrito todo. En cada reunión abría el “cuadernito” (era el libro de actas) y me señalaba todo lo dicho en la reunión anterior y los proyectos pautados y los pendientes. Otro, muy inteligente y verborrágico pero siempre pensante y creativo, el “negro” Omar (Lencina). A ellos se les sumaba un toro como Arnoldo (Albero) y todo se me simplificó.

Quizás, lo más importante en mi Presidencia en lo científico fue poder descifrar una parte de la Traumatología Cubana. No podía entender como estaban tan cerca de los Norteamericanos en los Juegos Panamericanos y cual era la realidad sobre la “famosa” rehabilitación cubana.

Invité al cubano más prestigioso de la Habana ( Rodrigo Álvarez Cambra ) y lo enfrenté con Robert Johnson de la localidad de Vermont (EE.UU.).

A esta altura ya sabia que los cubanos estaban atrasados 20 años con respecto al primer mundo y que no tenían un buen acceso a la bibliografía; pues habíamos tenido profundas charlas con ambos.

El éxito de Cuba en los Panamericanos me sigue pareciendo brillante y contra eso no pudo el americano en la mini-batalla.

Lo otro que me había propuesto era incrementar las arcas de la Asociación y se logró, por lo que me fui muy satisfecho y tranquilo.

Creo que con Roberto empezamos a construir una Asociación de amigos, donde luego de las reuniones de C. D. nos juntábamos para tener largas charlas y algunas veces salían, lo que nosotros llamábamos, “las verdades” o “Tips” en Traumatología del Deporte. Nos contábamos lo que en las conferencias no podíamos ni debíamos decir, algunos de esos temas fueron motivos de publicación en la Revista Científica que ya había comenzado a tener su forma.

Seguramente, ninguno de nosotros olvidará esa larga mesa donde nos juntábamos por lo menos una vez por mes, donde aprendimos a querernos y “tolerarnos mutuamente” entre todos.

Ricardo Denari (1995-1997) y Eduardo Andreacchio (1997-1999), muy buenos amigos entre ellos, con estilos propios. Ambos estaban a cargo del Plantel Profesional de uno de los equipos más importantes de la Argentina, donde estuvieron durante 18 años.

Supieron marcar todo un estilo en la patología del futbolista.

Sin duda que la presencia de José María Vilarrubias en la Argentina se debió al trabajo hecho por Ricardo.

Con ambos estuvimos representando a la AATD en el Primer Congreso Mundial de Traumatología del Deporte que se desarrolló en el año 1992 en Palma de Mallorca.

Ricardo Denari fue unos de los impulsores de la SLARD y Eduardo dio comienzo al curso para medico de equipo, fue un curso de 4 meses que sirvió para lo que hoy es el Curso Oficial Anual.

Ricardo siempre siguió asistiendo a todo los eventos de la AATD y el logo de la misma lo mostraba en cada presentación, tanto a nivel local como nacional.

Eduardo se ocupó de la patología del tobillo del futbolista la cual logró desarrollar con su voz gruesa y tono práctico que le dio los años de médico en el campo de juego. A la hora de expresar sus ideas nunca le tembló la voz.

No debemos olvidar que la toma de decisiones equivocadas (1994 libro de actas N 1 folio 174; 193-194) en una Asociación de bajos recursos económicos y sin fines de lucro, nos puede llevar a un problema mayor como bien pudo haber sido el de la Secretaría de Deporte (1997- libro de actas Nº 2 folio 54-55), inconveniente que tuvo que resolver Ricardo Denari, apelando a su experiencia.
Dejó como enseñanza que se debe analizar en profundidad cuales pueden ser las consecuencias a corto, mediano y largo plazo al tomar una decisión, como así también la problemática que se le puede ocasionar a nuestros pares que nos deben suceder en los mandatos.

Omar Lencina, “el negro” como se lo conoce, es una de las personas más amenas que he conocido, compartí viajes al interior del País como en el exterior. Siempre una sonrisa, un toque de creatividad en sus anécdotas, un disertante con bases científicas pero divertidas, y que decir a la hora de percutir un bongo o danzar, toda la alegría se guarda en su corazón, aún en los momentos más difíciles que le tocó vivir.

Es un hombre con “magia” interior.

El nos relata: me tocó en suerte presidir la AATD desde 1999 hasta Marzo del 2001.Creo que mi presidencia tuvo 4 puntos fundamentales. Cambio de Secretaria y volver a la AAOT. Con sede propia, primero compartida y luego solos. El ingreso de Lorena (Capuya) como secretaria, pasamos de ser una Asociación de casa de familia a recuperar nuestro lugar en la AAOT.

La primera parte de mi mandato fue muy dura por la transición y por lo tarde que pude asumir, recién en Abril. Cambio de cuenta bancaria, Personería Jurídica y un sin número de trabas y problemas que me dieron mucha fortaleza anímica. Tuve la suerte de tener como Vicepresidente a Vicente (Paús) con su orden y siempre con los pies sobre la tierra, que permitieron hacer una gran dupla con un Presidente volado y creativo pero con ganas de cambiar todo lo que me pareció que estaba estancado.

El segundo punto fue el curso, me acuerdo la noche que fuimos a cenar al Argenta Towers con el Chino (Víctor Verna), Javier (Maquirriain) y Vicente, hicimos el curso y esas entrevistas personales en un aire distendido favorecieron hacer todo. Me acuerdo que pedimos un vino (yo lo miraba al negro, para ver con que se salía), Cuarto de Milla que valía 14 pesos la botella (en esa época), viene el mozo y dice: “no tengo Cuarto de Milla, solo me queda Syra”; “bueno, tráigalo”, le dije, total era una bodega nueva no muy cara. Nos tomamos dos botellas como si valiera los 14 pesos y valían 60 cada una, habíamos dejado ¼ y la mandamos a buscar a la cocina para terminar de tomarla.

El interior del país fue el tercer punto; empezamos a recorrerlo y pasamos a ser una Asociación Federal. Recorrimos el gran Bs. As, Bahía Blanca, Mar del Plata, Córdoba, Mendoza, Neuquen, Río Negro, etc.

Creo que en mi Presidencia pasó de ser una Asociación de Unitarios a Nacional y la de Vicente (Paús) fue la que coronó de “fantasma” nacional a Internacional en Suiza en el Congreso de ISAKOS en el 2001.

El cuarto punto fue crear un nudo de ensamble con la Asociación de Artroscopia, hicimos el boletín conjunto. Tuve la suerte de tener como Presidente de la AAA a Alberto Pienovi, gran amigo y con ganas de trabajar juntos para adelante.

Todo esto llevó a formar un grupo de amigos donde todos tiraron para el mismo lado, creo que fue otro de los grandes momentos.

Con Omar, Ricardo Denari y el que suscribe colaboramos y representamos a esta Asociación en la fundación de la SLARD (Sociedad Latinoamericana de Artroscopía, Rodilla y Traumatología del Deporte).

Asumí como Presidente de la AATD en el año 2001 hasta Marzo del 2003. Conocía bien a la Asociación y cual era su rumbo.

Me propuse “profesionalizarla”, antes de asumir ya tenía los dos años de mi mandato y el Congreso del 2003 programados.

Venía de compartir unos años bárbaros con Roberto y Omar, el camino ya estaba marcado.

Los mejores logros fueron: desde lo edilicio, tener un salón de Reuniones propio con nuevo formato y cálido (como nunca habíamos tenido), hacer la pared de los Ex - Presidentes, incluido la medalla para el traspaso de las presidencias sucesivas, el respectivo diploma para cada uno de los Ex - Presidentes, tener presencia física y científica tanto con la AAOT como con otras sociedades huéspedes y en el Día de las Especialidades, con difusión acorde en tiempo y forma a nuestro crecimiento como asociación.

Consolidar la Revista de la AATD como ente de difusión y, siendo sin duda, lo que nos representa y nos hace fuertes, fue otro de los logros. En este período la página web empezó a tener vida.

Pudimos convocar a los Ex - Presidentes durante el 2001 a reuniones mensuales, debo reconocer que no tuvimos la continuidad suficiente y el hecho de que por estatuto los Ex tienen voz pero no voto, quitó algo de motivación.

La acreditación para médicos del deporte y kinesiólogos para entrar al campo de juego empezaba a tener difusión y a ser convocante en la especialidad.

Mi lema fue “saber, saber hacer y hacer saber hacer”; que se traduce en la búsqueda del conocimiento, llevar esto a la práctica diaria y, finalmente, transmitir todo lo aprendido a nuestros colegas y ciencias afines.

El objetivo de máxima era posicionar a nuestra AATD en el mundo. Recuerdo cuando estábamos en Montreux - Suiza - con Omar y Roberto, caminábamos para ingresar al Congreso, lo miré a Roberto y le dije que venía a posicionar a la Asociación en ISAKOS y me miró como diciendo: estás loco ?

Creo que dimos en ese momento el puntapié inicial.

El primer Congreso Franco-Argentino (2003) fue un sueño hecho realidad. Habíamos decidido en C. D. que juntaríamos el congreso de Omar y el mío en uno solo para que cada presidente que saliera pudiera hacer el congreso ni bien terminara su mandato (antes se debía esperar casi dos años)

Tuve la fortuna de que J. F. Kouvalchouk (fundador y primer presidente de la Sociedad Francesa de Traumatología del Deporte) viniera con un grupo de colegas franceses en forma desinteresada para este evento.

Roberto fue nuestro Presidente Honorario. No podré olvidar a los granaderos con la fanfarria ingresando en el Sheraton Libertador, el sonido del himno Nacional Argentino y la Marsellesa, lágrimas en mis ojos es lo que recuerdo y una mezcla de sentimientos.

Debo agradecer a Lorena (Capuya) mi mano derecha en esos años, Arnoldo (Albero) me acompaño sin claudicar y con personalidad, a Rafael (Giulietti), Ricardo (Carrera), Matías (Costa Paz), Javier (Maquirriain) y a tantos otros que colaboraron para que ese congreso convocara a más de 400 inscriptos.

Desde lo económico fue complicado por la crisis que azotó al País, devaluación, corralito, etc., cómo olvidar ese año.

Me llevé buenos amigos que hoy conservo; quienes son afortunadamente mis mejores críticos.

Arnoldo Albero, “Noldi” como lo llamamos durante muchos años, se incorpora como Vocal Titular en Marzo de 1993 durante la Presidencia de Roberto, yo era desde hacía algunos años Secretario de Actas por lo que puedo decir que Arnoldo fue un gran batallador, constante y sobre todo perseverante.

Su formación multidisciplinaria hizo que incorporara a la Kinesiología del Deporte y Ciencias afines a esta Asociación, ampliando la participación de los mismos, esto último nos enriqueció a todos.

En una especialidad como la nuestra, el conocimiento de estas ciencias afines es determinante y Arnoldo supo difundir estos criterios.

Noldi es un optimista por naturaleza.

Él nos relata de su Presidencia (2003 a Marzo del 2005): Uno de los ítems destacados en mi Presidencia fue el de difundir el curso en el interior del país. Continuando con lo que habían hecho Omar (Lencina) y Vicente (Paús), veníamos de una profunda crisis nacional.

Apliqué un lema de vida que es: “Convierte cada derrota en una Victoria” y” lo que no te destruye te fortalece”.

Esto permitió llegar a nuestros jóvenes profesionales, logrando actualizarlos con los conceptos que se difunden a nivel mundial.

La comisión directiva en pleno terminó viajando por todo el país y disfrutando de la compañía y el placer de aprender enseñando.

Ejemplo de ello fue uno de los cursos teórico práctico llevados a cabo en “Penitentes”, Mendoza (Agosto de 2004), donde pudimos interrelacionar la ciencia, la montaña y el Sky. De esto último quedan como anécdotas un esguince de rodilla, una luxación de hombro, y una fractura de clavícula y de muñeca (la de mi propio hijo).

Lo más importante para destacar durante este período fue que el curso en el Interior terminó dictándose en varias Provincias de nuestro país, incluso en un país limítrofe como Paraguay, que sirvió para la fundación de la Sociedad Paraguaya de Traumatología del Deporte, basada en nuestro estatuto. Su origen fue el curso de Misiones (2004) donde se habían inscripto 23 colegas de Paraguay, oportunidad que me sirvió para motivar al Dr. Agustín Casaccia (Presidente de la Sociedad de Medicina del Deporte y Director Médico del Comité Olímpico de Paraguay) para realizar el curso en conjunto. Finalmente se logró ese objetivo entre la Asociación y el Comité Olímpico Paraguayo y se llevaron a cabo los Módulos siguientes en la Confederación Sudamericana de Fútbol; espero que se pueda consolidar con los años.

Recuerdo que durante la Presidencia de Vicente (Paús), estábamos en Córdoba, en una Jornada Conjunta entre nosotros, la Asociación de Kinesiología del Deporte y la Regional IV con un grupo de médicos franceses invitados para este evento, el mismo se realizaba en el Hotel Sheraton en Córdoba Capital. Hasta allí todo anduvo sobre ruedas. La recepción de bienvenida se realizó en la Sede de la Regional IV, la cual queda dentro de una Galería, donde para tratar de mitigar el papelón del lugar improvisamos una exhibición de folklore, donde yo bailé el malambo con la Secretaria de la AKD. El negro (Omar Lencina) bailó rock y todos cantábamos zamba para digerir el “menú casero”. Afortunadamente, a los colegas de Francia les resultó la recepción muy autóctona por lo rústico del lugar; fue de su agrado. Entre nosotros no paramos de llorar de risa luego de la inauguración.

Ricardo Coppolecchia (2005 a Marzo del 2007) es un histórico, integró como Vocal Suplente la primera C. D. (libro de actas 1 – folio 2), de ahí en adelante supo esperar su momento.

Tranquilo y pausado como pocos, siendo una virtud que supe con el tiempo interpretar, Coppo, formal y prudente a la hora de hacer comentarios, es en la actualidad uno de los Traumatólogos del Deporte que más tiempo lleva a cargo de un plantel profesional en forma ininterrumpida.

Esto nos habla de su capacidad para moverse en terrenos movedizos como es este medio.

Su presidencia, superó las expectativas ya que le tocó mantener y mejorar tres períodos de presidencias prósperos.

Nadie mejor que él conoce el medio, cumplió uno de los grandes objetivos que era incorporar al Departamento Médico de la Asociación del Fútbol Argentino como una prolongación de la Asociación a tal punto que su Congreso fue en conjunto con la AFA.

Él nos relata: Al intentar recordar los primeros pasos de la AATD no puedo más que evocar los encuentros iniciales en la Asociación Médica Argentina en la Av. Santa Fe. Algunos de los colegas que recuerdo participando en esos comienzos fueron Defillippis Novoa, Rodolfo Giavedoni, Luis Alejandro Martínez (de Rosario), Raúl Loewe, etc.

En esas reuniones realizadas en el Aula Magna de dicha entidad surgió el propósito de fundar la Sociedad Argentina de Traumatología del Deporte, que finalmente se constituyó en la sede de la actual AAOT. El Dr. Defillippis Novoa fue designado Presidente y el Dr. R. Piñeyro, Vicepresidente. En esa Comisión Directiva fui escogido como Vocal Suplente, comenzando de esa manera mi labor en la que actualmente es la AATD.

Dentro de los objetivos esgrimidos para esta convocatoria recuerdo que había argumentos científicos, pero también existían algunos motivos de índole gremial. Han pasado más de veinte años de ese evento y muchos son los hombres que han dejado su impronta en la institución. Sin lugar a dudas, fue la figura de Piñeyro y su inesperada desaparición la que, a mi juicio, le dio a la AATD una influencia fundamental en su posterior desarrollo.

Entre las anécdotas o hechos que me vienen a la memoria, recuerdo una cena en el Colegio de Escríbanos en donde se suscitó un intercambio apasionado entre Avanzi y Piñeyro. El motivo de tal ardiente debate era el futuro de la AATD y el lugar que ocuparía respecto de otras Sociedades Integrantes. A mi modo de entender, esa reunión fue un hito que nos marcó a muchos de los que estábamos allí presentes.

En 2005 fui designado Presidente de la AATD. Mi intención era poder llevar a cabo mucho de los proyectos que había ido analizando en todos los años que había estado presente en la Institución.

Intenté profundizar el vínculo con la AFA y oficializar la relación como órgano científico de la misma. Consideraba que debíamos insistir para lograr que esa entidad nos designara como ente que regule y otorgue la certificación para el ingreso al campo de juego a los médicos de equipo de fútbol. Aún estimo fundamental avanzar en este sentido.

Así mismo, pretendí jerarquizar la figura del médico de equipo con las modificaciones pertinentes para que el Curso Anual cumpla con ésas necesidades así como también generar consensos con otras Asociaciones para este fin. También insistí con el compromiso de crear Programas fellows y generar aceptación por los distintos grupos de trabajo que son la esencia de nuestra Asociación.

Posicionar en forma más ventajosa la relación con ISAKOS fue otro de los desafíos que me propuse cuando comencé mi gestión. Sé que estamos en condiciones de reafirmar esta relación mediante los miembros actuales de la Comisión Directiva y sus vínculos con figuras importantes de aquella Sociedad.

Sin embargo, lo más importante que pude vivenciar en todos estos años como integrante de las distintas Comisiones Directivas fue haberme conectado con muchos de los médicos con quienes nos solíamos cruzar en los campos de juego, intercambiábamos un saludo cordial pero luego no nos volvíamos a ver. En todo este tiempo, tuve la posibilidad de conocer, confraternizar, viajar, compartir, discutir patologías e intercambiar dudas (y hasta angustias) con muchos de ellos. Gracias a esta participación puedo asegurar que hoy tengo unos cuantos amigos que, a mi manera de entender, son lo más valioso que pude haber conseguido a lo largo de todos estos años de convivencia con los traumatólogos que amamos el deporte.

Las secretarias merecen su capítulo. Claudia Perruello, Marta Chabalgoity y Lorena Capuya estuvieron durante los diferentes períodos de esta Asociación.

Todos los que hemos estado vinculados con ellas no tenemos ninguna duda que no hubiéramos podido crecer sin su valiosa colaboración.

Tengo la sensación interior que son las que llevan a la práctica todo lo que se decide en las reuniones de la C.D.

Son, a mi entender, la mano derecha del Presidente. Siempre dispuestas a todo, muchas veces sacando tiempo a sus tareas cotidianas para el beneficio de la Asociación.

Claudia estuvo desde la fundación y nos acompaño durante dos períodos entre los cuales se dedicó a la organización de los Congresos.

Marta participó desde 1989 hasta 1997 donde sus obligaciones laborales le impidieron seguir con sus funciones.

Ella nos recuerda: En el Congreso de Modesto (Estévez) el único Invitado Extranjero fue Lyle Micheli y no vino porque tuvo una hemorragia digestiva y se quedó en Miami, lo cómico fue escucharlo a Omar (Lencina) contar que cuando lo fue a buscar al Aeropuerto le alcanzaron el fax que había mandado Micheli donde decía que se tuvo que bajar del avión de urgencia.

Este recuerdo que nos trae Marta, me traslada a ese día, estábamos todos en la sede del Congreso (Auditorio del Banco Nación) con los inscriptos, los sponsor y todo lo que implica organizar un Congreso.

Entre todos pudimos sortear ese imponderable que a la distancia es un grato recuerdo, en el momento fue una prueba para ver como funcionábamos como equipo.

Todavía era la época de las diapositivas en doble proyección, nos cambiábamos las diapo para re-organizar sobre la marcha las conferencias.

Esto sirvió para tener en cuenta que no se podía invitar a un sólo extranjero en la planificación de un Congreso.

Recuerdo a Marta, caminando con sus pasos cortos pero veloces tratando de cobrar la cuota social a los médicos, carpeta en mano, se le hacía muy difícil lograr su objetivo; como sigue siendo en la actualidad.

Lorena ingresó en Julio de 1999 de la mano de Omar (Lencina), compartí con ella 5 años prósperos. Su compromiso con la AATD supera lo imaginable, supo pasar todas las tormentas ya que tal vez fue el momento de mayor crecimiento de la Asociación.

Ella nos cuenta: Mi incorporación a la AATD fue en Julio de 1999 durante la presidencia del Dr. Omar Lencina. El mayor desafío para mi fue el tener que arrancar con una Sociedad desprovista de un historial documentado, lo existente cabía en una pequeña caja de cartón.

Mi crecimiento personal y el de la AATD fue simultáneo y paralelo; juntas crecimos, aprendimos, nos equivocamos, sufrimos, reímos, viajamos y conocimos gente que se interesó por nuestro bien y que día a día aportan sus conocimientos y brindan su ayuda en un bien común societario.

Cada paso, en los 8 años recorridos, hizo que la AATD pasara de ser una sociedad poco conocida y nombrada a estar en cuerpo y alma siempre presente en cualquier evento o Congreso de la Ortopedia y la Traumatología, ocupando una oficina en la Sede de la Sociedad Madre y participando activamente como sociedad integrante tanto en lo científico como en lo societario

La Revista de la AATD salió por primera vez como Vol. 1. N 1. en el año 1994 y fue sin duda todo un paso adelante, era la manera de tomar contacto con la comunidad médica.

El director de Publicaciones de ese período fue Omar Lencina y el primer prologo fue escrito por el Dr. Manuel Piñeyro, el cual redactaba lo siguiente: “La AATD ha dado con esta publicación un paso importantísimo en su desarrollo, y se puede decir que ha llegado a la mayoría de edad”.

A llegado el tiempo de Víctor Verna, Matías Costa Paz, y de otros tantos futuros presidentes que deberán mantener el “alma de la AATD” y poner su impronta personal.

El erudito Joseph Campbell afirmaba que: es importante tener un profesor porque “algunos se ahogan donde otros nadan con facilidad”.

Quiero agradecer a todos los que han colaborado para que esto sea posible y al Prof. Dr. Franklin Merlo, quien me supo escuchar y orientar.

Cualquier omisión ha sido involuntaria

Amigablemente. 

Dr. Vicente Paús

 

 

  Asociación Argentina de Traumatología del Deporte
Vicente López 1878 (1128) Ciudad de Buenos Aires. Tel/Fax: (54-11) 4804-2975. aatd@aatd.org.ar